DIRECTORIO FRANCISCANO
ENCICLOPEDIA FRANCISCANA

PEQUEÑA ENCICLOPEDIA FRANCISCANA

A B C-Ch D E F G H I-J-K L-Ll M N-O P-Q R S T-U V-W X-Y-Z
.

« F »

FAROLFI, Serafina (1853-1917). Fundadora de las Clarisas Franciscanas Misioneras del Santísimo Sacramento. La madre Serafina Farolfi (de pila, Francesca) nació en Tossignano (Bolonia, Italia) el día 7 de octubre de 1853, en el seno de una familia cristiana, y desde niña quiso ser misionera. Estudió magisterio para dedicarse a la educación de niños y jóvenes pobres. Decidida a seguir las huellas de Francisco y de Clara de Asís, a los 20 años y a pesar de la oposición de su padre, entró en el convento de las Terciarias franciscanas de Forlí, que tenían un colegio. Ella misma escribe: «Al entrar en el convento expuse claramente mi pensamiento, quería unir la espiritualidad de San Francisco con la tarea educativa impartida en el Colegio». Fue a la vez novicia y directora del colegio. El binomio contemplación y acción fue una constante en su vida y síntesis de la misma: reformar la vida a través de la contemplación y dedicarse plenamente a la educación de la juventud, con preferencia la más abandonada.

En julio de 1893, las autoridades de Forlí cerraron el colegio por la decadencia y falta de funcionalidad del local. La madre Serafina y ocho hermanas se trasladaron con las alumnas a la antigua y abandonada Abadía de los Camaldulenses situada en la vecina Bertinoro, para salvar el colegio y su ideal de educadora. La acción de la madre Serafina, ya en Forlí y más en el nuevo colegio, era muy discutida, tenía defensores y detractores tanto entre las religiosas como entre las autoridades eclesiásticas. En Bertinoro fue desarrollando el proyecto de un nuevo instituto en el que se conciliara la misión educativa con la espiritualidad franciscana. El Instituto fue reconocido oficialmente por las autoridades eclesiásticas el 1 de mayo de 1898, día en que la madre Serafina, fundadora, y las hermanas que la habían acompañado renovaron los votos profesando la Regla de Santa Clara. Superando las dificultades e incomprensiones internas y externas, pero siempre con el apoyo de la Santa Sede, las nuevas religiosas se consagraron a la tarea educativa e intensificaron la dimensión contemplativa. Pronto la congregación se consolidó y empezaron a multiplicarse las casas, que la fundadora llamaba «nidos» y con más frecuencia «sagrarios» porque lo primero que cuidaba en todas ellas era la capilla del Santísimo Sacramento. Sus sueños misioneros empezaron a ser realidad con la primera casa abierta en la India en 1901 y en Brasil en 1907. Al estallar la I Guerra Mundial, puso a las religiosas y los colegios a disposición de la Santa Sede. Siempre tuvo una salud delicada. Murió en Bertinoro el 18 de junio de 1917. En 1968 se abrió el proceso de su beatificación.


FERRANDO, Francisco María (1848-1922). El P. Francisco M. Ferrando Arnau nació en Valencia el 14 de octubre de 1848. A los 18 años de edad vistió el hábito franciscano en el Colegio de San Francisco de Santiago de Compostela, donde hizo la profesión solemne en 1870. Desempeñó diversos cargos en su Provincia: maestro de novicios y de clérigos, rector del Colegio, definidor. Fue un religioso de una gran actividad que se consagró a la enseñanza y a la predicación; se distinguió por su espíritu evangélico y difundió con entusiasmo la Orden Franciscana Seglar. Estuvo privado de la vista cerca de treinta años, pero nunca abandonó el púlpito y la pluma, sirviéndose de amanuenses. Fue el primer director de la revista El Eco Franciscano y su principal redactor hasta poco antes de su muerte. Tradujo al español varias obras de S. Buenaventura que publicó en Santiago, como Los dones del Espíritu Santo, Figuras de la Eucaristía, El Decálogo, Leyenda de San Francisco. Además dio a luz otros libros como: Apuntes históricos relativos al Colegio de los PP. Franciscanos de Santiago, Santiago 1916; El Misterio de la Fe, o sea Catecismo Eucarístico, Barcelona 1897; La Venerable Orden Tercera, Santiago 1907. También publicó algunas obras en colaboración con el P. José Catalá. Murió el 26 de junio de 1922 en Santiago de Compostela. [Cf. AIA 18 (1922) 286-287].


FERRER, Antonio (1572-1644). Religioso franciscano que, con su predicación, cooperó a la recristianización del pueblo valenciano. El P. Antonio Ferrer nació en Valencia hacia 1572. Su padre descendía de la familia de san Vicente Ferrer. Fue educado cristianamente. Aunque desde pequeño tuvo inclinación a las letras, tuvo que ayudar a su padre en las tareas de pescador, hasta que, pasado algún tiempo, dejó a sus padres (la barca y las redes) con el deseo de hacerse religioso. Después de estudiar gramática y filosofía en la Universidad Literaria de Valencia, a los 22 años de edad, el 8 de noviembre de 1592, tomó el hábito franciscano en el convento de los descalzos de San Juan de la Ribera, de Valencia. Hecha la profesión al año siguiente y terminados los estudios eclesiásticos, se le nombró lector de artes y teología, y él puso todo su anhelo en que sus discípulos no solo aprendiesen la ciencia, sino también la virtud.

Fue nombrado guardián de varios conventos, definidor y ministro provincial de la provincia descalza de San Juan Bautista de Valencia (1635-38); asistió al Capítulo general de Roma de 1639. Predicador santo y noble, se dio de lleno a las misiones por los pueblos de la Región Valenciana. Su predicación era sencilla con gran solidez de doctrina. Rehuía la sutileza en los conceptos, la agudeza en los discursos y las palabras artificiosas. Su celo apostólico le llevaba a dedicarse incansablemente a su apostolado, llegando a predicar cinco sermones en un mismo día y cinco cuaresmas al mismo tiempo. A veces, el concurso de fieles era tan numeroso que, no bastando los templos para contenerlos, hubo de salir a las plazas. Lleno de méritos falleció santamente el 28 de junio de 1644 en el convento de San Juan de la Ribera, de Valencia. Entre sus obras destacan: Flores teológicas sobre las Partes de la Suma de Santo Tomás; Arte de conocer y agradar a Jesús (Orihuela, 1620 y 1631), que contiene la explicación de la doctrina cristiana, varios documentos y ejercicios espirituales, y las fiestas que celebra la Iglesia a través del año litúrgico. Hablan del P. Antonio Ferrer: Panes II, 50; Nicolás Antonio, Bibl. Hisp., t. I; Ximeno, II, 362; Fuster, I, 246. [Cf. A. Llin, Modelos de vida cristiana, p. 101s].


FLORECILLAS DE SAN FRANCISCO. Introducción a su lectura, por A. Gemelli.


FLORESTA o FORESTA, La, en el Valle de Rieti. Páginas sobre este y otros Santuarios.


FOCHER, Juan ( 1572). Franciscano de origen francés: a esto se reduce todo lo que sabemos de la primera parte de su vida. Sin embargo, visto que más adelante demostrará haber adquirido una sólida formación teológico-jurídica, se puede conjeturar que realizó estudios superiores, probablemente en el antiguo y famoso Studium franciscano de París, que continuaba concediendo títulos académicos. A pesar de su origen, Focher logró inscribirse entre los misioneros de Nueva España, donde ya se encontraba en 1540. Fue profesor en el colegio de Tlatelolco y debió pasar toda su vida de misionero o la mayor parte de ella en la ciudad de México. Aquí murió en 1572.

De todas las obras de Juan Focher la que más nos interesa es su Itinerarium catholicum proficiscentium ad infideles convertendos (Sevilla, 1574), edición póstuma, preparada por fray Diego Valadés. Se trata de una guía que explica todo lo que el misionero debe saber y practicar para convertir al indio americano y poder convivir con él hecho ya cristiano. El primer mérito de una obra semejante es el de su primado cronológico: «Hasta el presente -advierte el editor Valadés en el prólogo- no ha habido quien se haya propuesto ex professo darnos normas sobre el particular». «En este libro -continúa hablando el editor-, quien tan sólo lo recorriere una vez encontrará expuesto con claridad meridiana, en lenguaje bello y preciso, cuanto, con un orden confuso, acumularon los doctores escolásticos y jurisconsultos sobre la conversión de los infieles».

Según el criterio del editor, la obra se presenta dividida en tres partes. La primera constituye el planteamiento de los principios fundamentales, o sea, de aquellos problemas misionológicos de orden general cuyo conocimiento tenía directa aplicación en Indias: la vocación misionera del apóstol y de la Iglesia, la idoneidad del misionero, los problemas que creaba en Indias la administración del bautismo, el sustento y el envío de los misioneros. En la segunda parte Focher estudia la incardinación de los indios en el cristianismo, lo que le lleva a desarrollar tres temas: el bautismo, el matrimonio y los nuevos cristianos. En la tercera parte Focher aborda los problemas de índole mixta, religiosa y civil, que surgían en los comienzos de la cristiandad indiana: la guerra a los indios, el uso de sus bienes temporales, las reducciones y la administración de los sacramentos. Focher admite que la guerra a los indios, en ciertas condiciones, puede ser justa; en cuanto a las reducciones, las ve también legítimas en orden a una mejor cristianización de los indígenas. Por haber resuelto los problemas americanos a la luz de la ciencia teológica, Mendieta lo calificó como «luz de aquella nueva iglesia».- [I. Vázquez, BAC maior 37].


FOLCH DE CARDONA, Antonio (1657-1924). Franciscano, arzobispo de Valencia. Antonio Folch de Cardona nació en Valencia, hijo del Almirante de Aragón D. Felipe Folch de Cardona y de una noble valenciana, el 9-VI-1657. En su juventud siguió la carrera de las armas, sirviendo al rey en calidad de capitán, en Galicia y en la frontera con Portugal; pero pronto renunció a la vida militar e ingresó en el convento observante de San Francisco de Palencia. Ya profeso, fue colegial mayor de San Pedro y San Pablo de Alcalá de Henares. Después de haber enseñado filosofía y teología a los religiosos de su Orden, ocupó en ella importantes cargos de autoridad: guardián de Palencia y Avila, ministro provincial de la provincia de la Concepción de Castilla, vice-comisario general de la familia ultramontana y comisario general de Indias.

Propuesto por el rey Carlos II, el papa Inocencio XI lo nombró el 3-II-1699 arzobispo de Valencia. Tomó posesión de la Diócesis por medio de procurador, y el 1-X-1699 hizo su entrada en la Ciudad del Turia. Dotado de grandes cualidades, sabía conjugar armoniosamente la sencillez franciscana con la energía, defendiendo los derechos de la Iglesia. A pesar del conflicto que había en España por la guerra entre Felipe de Anjou y el archiduque Carlos de Austria, pretendientes ambos a la corona española, los problemas surgieron para él cuando tomaron los partidarios del archiduque Carlos la Ciudad de Valencia en 1705, lo que le obligó en los primeros días de 1706 a retirarse primero al pueblo de Biar, al sur de la diócesis, y posteriormente a trasladarse a Madrid.

Si bien en un principio tomó una postura ambigua entre los dos pretendientes, al final se inclinó por Carlos de Austria, ante los desmanes cometidos en el territorio diocesano por los partidarios de Felipe V, y especialmente por los abusos realizados por Melchor Rafael de Macanaz, que no respetó la inmunidad eclesiástica, y a quien excomulgó por ello. Al retirarse de Madrid el archiduque Carlos el 9-XI-1710, el arzobispo lo siguió a Barcelona, y posteriormente a Alemania. Al año siguiente, al morir José I, emperador de Alemania, hermano del archiduque Carlos, éste fue coronado emperador. A su lado permaneció el arzobispo Folch de Cardona, al que nombró presidente del Supremo Consejo de España en el exilio. Vivió en el destierro hasta el 21 de junio de 1724, en que falleció en Viena (Austria).

Durante los quince años que no residió el arzobispo en la diócesis, ésta sufrió serios trastornos, ya que además de la crítica situación política y administrativa creada en Valencia por el Decreto de Nueva Planta, las ingerencias del poder secular en el régimen diocesano produjeron confusiones y falta de entendimiento. El 1-I-1720 fue nombrado vicario general Francisco Yanguas de Landia, provisor de Burgos, que rigió la diócesis hasta la muerte del prelado. El arzobispo, desde el exilio, dirigió cartas pastorales a sus diocesanos, y solicitó al papa Clemente XII la reapertura del proceso de beatificación de mosén Miguel Jerónimo Simó, que no llegó a realizarse. [Cf. A. Llin, Modelos de vida cristiana, 133s].


FONTE COLOMBO (o Fontecolombo), en el Valle de Rieti. Páginas sobre este y otros Santuarios.


FRANCISCANAS ALCANTARINAS. Congregación fundada por V. Gargiulo en 1869-70.


FRANCISCANAS DE LA INMACULADA (Valencia). Congregación fundada por la M. Francisca Pascual Domenech en 1876.


FRANCISCANAS DE LA PURÍSIMA CONCEPCIÓN. Congregación de derecho pontificio fundada en Murcia (España) por la madre Paula de Jesús Gil Cano. Su apostolado es, principalmente, servir a los niños en casas-hogares y en el campo educativo; a los enfermos en los hospitales, clínicas y consultorios parroquiales; a los ancianos en residencias y a domicilio, combinándolo todo ello con una labor pastoral y catequética en conexión con las parroquias y lugares de misión.

La Congregación nació a raíz de una gran catástrofe. El 15 de octubre de 1879, el río Segura inundó toda la vega murciana, sembrando el luto y la desolación, causando graves daños personales y en los bienes de muchas familias. La madre Paula, nacida en Vera (Almería) el año 1849, y que colaboraba con las Hermanas de la Caridad en Cartagena, se sintió llamada a prestar ayuda a las niñas que habían quedado sin padres y sin hogar en tal riada. A partir de ahí, junto con otras señoras inició un tipo de vida comunitaria y fraterna, con una dedicación tan abnegada al servicio de las huerfanitas, que pronto llamó la atención de las gentes de Murcia y de la jerarquía eclesiástica. El entonces Obispo de Cartagena, D. Mariano Alguacil, aconsejó al grupo de señoras que se pusieran bajo la guía espiritual del franciscano P. Manuel Malo, de quien recibieron el hábito, la Regla de la Tercera Orden Franciscana y los primeros estatutos. El 6 de julio de 1901 León XIII aprobó definitivamente la Congregación, pasando a ser de derecho pontificio, y el 12 de enero de 1918 fue agregada a la Orden de Hermanos Menores. La madre Paula falleció en Murcia el 18 de enero de 1913.

La actividad caritativa en que se inició la Congregación era localizada y concreta; pero pronto el radio de acción de las hermanas llegó allá donde hubiera niños que cuidar, enfermos o ancianos que atender, desgracias que aliviar. Así, en 1885, con motivo del cólera morbo, las hermanas, incluida la fundadora, se entregaron al cuidado de los contagiados, y cuatro de ellas se contagiaron y murieron. De la misma forma actuaron en las inundaciones de Consuegra (Toledo) en 1891. No tardó en extender sus casas y sus obras asistenciales por España, por varias naciones de América y por África, atendiendo a la niñez y juventud, a huérfanas y emigrantes, a enfermos y ancianos, a mujeres necesitadas de aprendizaje y alfabetización, a caseríos aislados y poblaciones indígenas, a la catequesis y evangelización. Desde el principio, la Congregación ha estado bajo la protección de la Purísima Concepción de María y ha tratado de vivir en el espíritu de san Francisco. En la actualidad, organizada en tres Provincias, tiene un total de 57 casas y unas 400 hermanas. Casa General: C/ Peñascales, 13; 28028 Madrid, España.- Más información:
http://www.franciscanasdelapurisima.com/.


FRANCISCANAS DE SAN ANTONIO. Congregación fundada por la madre Miradio de la Providencia en 1901.


FRANCISCANAS HOSPITALARIAS DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN. Congregación fundada en la segunda mitad del siglo XIX por el P. Raimundo dos Anjos y la M. María Clara.


FRANCISCANAS MISIONERAS DE MARÍA. Congregación fundada por la Beata María de la Pasión en 1877.


FRANCISCANOS DE CRUZ BLANCA. Los Hermanos Franciscanos de Cruz Blanca son un Instituto religioso de derecho diocesano, erigido canónicamente en 1989 por Mons. Carlos Amigo, Arzobispo de Sevilla, el cual, siendo Arzobispo de Tánger, lo aprobó en 1975 como Pía Unión. El fundador es Isidoro Lezcano Guerra, nacido el año 1935 en Tenoya, cerca de Las Palmas de Gran Canaria. Allí cursa sus primeros estudios y trabaja en el campo con sus padres, humildes labradores. Con la ayuda de una bienhechora ingresa en el Seminario, pero no tiene vocación sacerdotal, y lo deja. A los diecisiete años trabaja de enfermero en un Hospital psiquiátrico, donde ve el sufrimiento de los hombres. Con la ayuda de un tetraplégico, Félix Alonso, deja aquel trabajo y se dedica a los pobres. Mientras cumple el servicio militar en Tetuán como enfermero, hace continuas visitas a las cabilas, que lo ponen en contacto con personas marginadas y de una pobreza extrema; la gente lo aprecia y acude a él en todas sus múltiples carencias. Terminada la mili, continúa en Ceuta como empleado del Estado y con su sueldo alquila un chalet para acoger a paralíticos, alcohólicos, enfermos mentales, etc. Se le unen algunos voluntarios. Pero, tras años de trabajo, se queda sin nada y, salvo dos compañeros, todos lo abandonan.

Marcha a tierra de misión y decide empezar otra vez desde cero. Abre dos casas en Tánger, vuelve a Ceuta y alquila una casa en el barrio más pobre y de población musulmana. Y aquella semilla viene dando su fruto. En 1999 son 156 los Hermanos que extienden su acción caritativa en 35 Casas esparcidas por la geografía española, 1 en Marruecos y 5 en América Latina donde, desde el servicio a los discapacitados físicos y psíquicos, mantienen vivo el carisma de su Fundador: «La plena dedicación a los Cristos rotos por el dolor y la marginación, siendo en medio de ellos testimonios vivos del Amor de Dios». La Congregación se organiza en «Casas Familiares», que son pequeñas residencias donde viven religiosos y enfermos, acompañados por voluntarios, intentando crear siempre un clima familiar de hogar.

Los Hermanos profesan los tres votos religiosos, a los que se añade un cuarto voto de dedicación a los enfermos incurables y a los más pobres y necesitados. Son Hermanos de Cristo, entre sí y de todo hombre, en especial de los pequeños y necesitados. Franciscanos, porque quieren vivir como Francisco la sencillez evangélica, la pobreza alegre, el amor. De la Cruz, que es el sufrimiento de sus acogidos. Y Blanca, porque es el color de esas sábanas donde muchos pasan gran parte de su vida.

Curia General: Avda. Hermanos de Cruz Blanca, s/n; Apdo. Correos 4; 41089 Montequinto (Sevilla).- Mas información:
http://www.franciscanosdecruzblanca.com/ y http://www.cruzblanca.org/.


FRANJIC, Antonio (1955-2004). Vicario general de la Orden franciscana. Fr. Antonio Franjic, hijo de Toni Franjic y de Amparo Jaramillo, nació en Cali (Colombia) el 6-III-1955. Residió en Milwaukee, Wisconsin (USA) de 1959 a 1973, año en que vistió el hábito franciscano en la Provincia de San Antonio, de Venecia (Italia). Hizo el noviciado en el convento de San Damián (Asís), y emitió su primera profesión el 17-IX-1974. A continuación volvió a Estados Unidos para completar sus estudios, y allí permaneció de 1974 a 1976; en este período sacó también el Bachillerato en lengua y literatura española en la Universidad de Wisconsin. Hizo luego en Verona (Italia) los estudios eclesiásticos (1976-1982), y se ordenó de sacerdote el 25-VI-1982 en Milwaukee. De 1982 a 1988 estudió la Universidad Lateranense de Roma, en la que hizo la licenciatura "in utroque iure"; al mismo tiempo frecuentó los estudios de varias Congregaciones e instituciones vaticanas. A continuación trabajó en su Provincia como maestro de profesos temporales y profesor de derecho. Además ocupó cargos de responsabilidad entre los suyos, y lo nombraron Defensor del Vínculo en el Tribunal eclesiástico de Verona. Participó como intérprete y traductor en varios acontecimientos importantes tanto de la Orden franciscana como de la OFS. Hablaba español, inglés, croata e italiano, entendía el alemán y escribía el francés. De 1999 a 2003 fue Secretario general de la Orden, y el Capítulo general celebrado en Asís el año 2003 lo eligió Vicario general de la Orden; a continuación el Definitorio general lo nombre Procurador ante la Santa Sede. En mayo de 2004 le diagnosticaron un cáncer de páncreas. Murió en Roma el 7 de septiembre de 2004. [Cf. Acta OFM, 2004, 386ss].


«FRATICELLI». Herejes de la Edad Media tardía (1300-1500), deben su origen a los espirituales franciscanos que se rebelaron contra las disposiciones y declaraciones del papa Juan XXII referentes a la pobreza franciscana. Hay que distinguirlos de los espirituales, que les precedieron hasta 1318, aunque tuvieran ideas comunes. Además, con los fraticelli tienen que contarse varios otros grupos heréticos de los siglos XIV y XV, aunque organizativamente no estuvieran conectados entre ellos, como los apostólicos, los miguelistas, los begardos, las beguinas, los fratres de opinione.

En parte emparentados con los espirituales franciscanos, los fraticelli llevaron sus ideas hasta el extremo, especialmente las referentes a la pobreza, la absoluta intangibilidad de la Regla de la primera Orden franciscana, siguiendo además las ideas joaquinistas. Por influjo de los neomaniqueos, los fraticelli aceptaron la idea de las dos Iglesias, una espiritual y otra carnal (ésta sería la romana, jerárquica y jurídica), llegando a negar la validez de los sacramentos, a causa de su elemento material y porque se administraban por clero ilegítimo (autorizado por la jerarquía «romana»). Finalmente, adoptaron, por lo menos algunos, aberraciones morales en materia de castidad.

Se difundieron bastante en Italia, de donde pasaron, perseguidos por la Inquisición, a Cataluña, Grecia y Persia. En el siglo XV se aliaron también con los husitas bohemos. Trabajaron y escribieron contra ellos, a menudo por autorización pontificia, Andrea Ricci de Florencia, Juan de Capistrano, Giacomo de la Marca, Antonino de Florencia, Giovanni de Celle. [A. Matanic, en Dicc. de Espiritualidad, Herder].


FULLANA MIRA, Luis (1871-1948). Franciscano, historiador y filólogo valenciano. El P. Luis Fullana nació en Benimarfull (Alicante, España) el 5-1-1871. Completó sus estudios de humanidades en el Colegio Seráfico de Benisa (1888-1889) y, terminado el noviciado en Santo Espíritu del Monte (Gilet), hizo la profesión religiosa el año 1890. Se ordenó de sacerdote el 19-IX-1896. Por espacio de quince años fue profesor de lenguas en el colegio "La Concepción" de Onteniente (Valencia), donde se dio de lleno al cultivo de las lenguas románicas, cuyos principios aplicó a la génesis y evolución de la lengua valenciana, sacando de ahí temas interesantes para sus trabajos posteriores. Labor tan fructífera y meritoria fue premiada por las sociedades culturales y lingüísticas de Valencia, que le llevaron a regentar las cátedras de lengua valenciana del Centro de Cultura Valenciana (hoy, Real Academia de Cultura Valenciana) y de la Universidad Literaria de Valencia, y, en 1928, a la Real Academia Española como representante de la lengua valenciana. Además, director honorario del Centro de Cultura Valenciana, colaborador del Diccionari Catalá-Valenciá-Balear, académico de número de la Nova Académia de la Llengua Catalana, presidente de la Asociación Cardenal Benlloch, etc.

Dentro de su provincia franciscana de Valencia, desempeñó cargos importantes, incluido el de superior provincial por tres veces (1907-1910, 1924-1927 y 1927-1930). En 1934 fue nombrado delegado del superior general de la Orden para las casas interprovinciales de Madrid, adonde se trasladó. En 1940, por razones personales y con los debidos permisos, pasó a vivir fuera del convento, en casa de familiares suyos, en la misma capital. Falleció el 21 de junio de 1948.

Sus producciones literarias sobre temas históricos y filológicos fueron numerosas. Entre ellas: Geografía e Historia del Reino de Valencia (1905); Morfología del verbo en la llengua valenciana (1906); Estudi sobre la Filología Valenciana (1912); Gramática elemental de la llengua Valenciana (1918); Historia de la Villa y Condado de Cocentaina (1920); Vocabulari ortográfic valenciá-castellá (1921 y 1979); Compendi de la Gramática Valenciana (1921); Historia de la Ciudad de Ontinyent (1998); Luis de Santángel, su familia y su intervención en el descubrimiento de América (1941); etc. [Cf. Conrado Ángel, Religiosos ilustres de las Seráficas Provincias de Valencia, 1988, 296s; B. Agulló, Biografía de Lluis Fullana, Valencia 1998].

.