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| PEQUEÑA ENCICLOPEDIA FRANCISCANA |
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| . | « G » GANTE, Pedro de (1490-1572). Franciscano, misionero en América. GARCÉS, Francisco (1738-1781). Franciscano, misionero y mártir. Nació en Morata de Jalón (Zaragoza) y muy joven vistió el hábito franciscano en la Provincia de Aragón. Apenas ordenado sacerdote, aceptó la invitación a incorporarse al Colegio de Propaganda Fide de Santa Cruz de Querétaro (México), adonde llegó en 1763 y desde donde fue enviado a la misión de San Javier del Bac (Arizona) -antes, de los jesuitas-, en la que permaneció doce años. Conservaba íntegras las virtudes apostólicas de los antiguos misioneros, su ascetismo y su incansable celo por la conversión de los indios, y, a la par, como otros misioneros de la época, poseía una infatigable curiosidad geográfica y tenía los conocimientos científicos adecuados. Su vida misional transcurrió en viajes incesantes desde su base, con el doble objetivo mencionado; los inició en 1768; en 1769 fue a la Apachería, a 100 leguas (Nuevo México); en 1770 se dirigió a los Gileños, al Norte; en un cuarto viaje (1771) cruzó los desiertos de Yuma y California hasta el pie de las sierras californianas. Era el momento de la colonización de California y de la fundación de sus misiones por fray Junípero Serra. El capitán Juan Bautista Anza ofreció al virrey buscar un camino terrestre a California, hasta entonces sólo comunicada por vía marítima, y, aceptado el plan, salieron Anza y Garcés, como el mejor conocedor de aquellas regiones; partieron en 1773 y realizaron felizmente la empresa, llegando a Monterrey (1774). Su sexto viaje abarcó mil leguas: salió en octubre de 1775, acompañando a Anza hasta la confluencia del Gila y el Colorado; siguió sólo por este río hacia los Mojaves; cruzó hacia el Oeste el desierto y luego Sierra Nevada hasta el valle central de California; atravesó de nuevo la Sierra y el desierto hasta los pueblos de los Moquis (NE de Arizona), que no le recibieron bien, y se volvió al Sur, a los Yumas, adonde llegó en septiembre de 1776. El Diario de expedición del P. Francisco Garcés es uno de los más notables documentos geográficos del Oeste americano. Recorrió el curso del Colorado, de los 32º a los 36º. Había predicado en este notable viaje por países desconocidos y salvajes a más de 25 tribus; se esforzaba en introducir la paz entre los indios, estudiar sus costumbres y fomentar el comercio para atraerlas y que no atacaran a los ya cristianizados; rehusó escolta militar y confió sólo en la Providencia y en su palabra y conducta caritativa. Acordada la fundación de una misión entre los Yumas, en la confluencia del Gila y el Colorado, por petición de un cacique llamado al bautizarse Salvador Palma, fue destinado a ella Garcés con el padre Juan Marcelo Díaz, pero los indios no estaban contentos; al año siguiente, se fundaron dos misiones más al oeste del Colorado; pero Palma se alzó, y en los días 17 y 19 de julio de 1781 asesinó en Río Colorado a Garcés y a Díaz, a dos misioneros más, al capitán Rivera y Moncada, en ruta a Los Angeles, a sus soldados y a los colonos varones. Estas misiones y la ruta terrestre a California quedaron abandonadas. [R. Ezquerra DHE]. GARCÍA BARRIUSO, Patrocinio (1909-1997). Franciscano, sacerdote, historiador y canonista. El P. Patrocinio García Barriuso nació en Ventosa de Pisuerga (Palencia, España) en 1909. Vistió de joven el hábito franciscano en la Provincia de Santiago de Compostela y en 1932 recibió la ordenación sacerdotal. Pronto lo enviaron a la Misión de Marruecos, donde se dedicó a la enseñanza y entró en contacto con la cultura y problemática religiosa de aquel país. Residió gran parte de su vida en Madrid. Estudió Derecho Civil en la Universidad de Sevilla, y se doctoró en la Complutense de Madrid. Perteneció a numerosas instituciones científicas y literarias. Publicó obras y colaboró en revistas como Verdad y Vida, Revista Española de Derecho Canónico y Confer, de la que fue director varios años. Murió en Santiago de Compostela el 29 de diciembre de 1997. Su producción literaria se refiere sobre todo a temas del campo del Derecho, pero también publicó obras de carácter histórico relativas a Tierra Santa y a la Misión de Marruecos, aparte de algunas biografías de religiosas. [Cf. AIA 68 (1998) 581-582]. GIL CANO, Paula de Jesús (1849-1913). Fundadora de las Franciscanas de la Purísima Concepción. La madre Paula de Jesús Gil Cano (de pila, Francisca de Paula) nació en Vera (Almería) el 2 de febrero de 1849, en el seno de una familia humilde y desintegrada. Su padre abandonó a la familia al nacer esta niña, la menor de seis hermanos, y como la madre carecía de medios para atenderlos a todos, tuvo que ingresar a sus dos hijos pequeños en la Casa de Misericordia de Cartagena (Murcia), regida a partir de 1864 por las Hijas de la Caridad. Cuando por su edad podía regresar ya con su familia, decidió quedarse allí como muchacha de servicio, y así fue educada en los valores cristianos y formada en el cuidado de los niños y en las tareas domésticas más sencillas y humildes. A partir de la trágica riada que afectó a Murcia el 15 de Octubre de 1879, comienza su labor de entrega a los demás, acudiendo a prestar ayuda y consagrándose, desde entonces, al cuidado de niñas y niños huérfanos. Para ello, y contando con la ayuda de algunas señoras de la ciudad, crea el asilo para niñas huérfanas. Con el asesoramiento y apoyo del franciscano P. Francisco Manuel Malo, de quien reciben el hábito, la Regla de la Tercera Orden y los primeros estatutos, funda el Instituto de Hermanas Franciscanas de la Purísima Concepción, extendiendo sus servicios desde ese momento a toda clase de personas necesitadas. Crea hogares, escuelas, hospitales, residencias para ancianos y personas marginadas por toda la geografía nacional. Su heroica labor a favor de quienes la necesitaban se manifestó especialmente en los contagiados del cólera morbo en Murcia (1885), a muchos de los cuales atendió personalmente en sus lechos de muerte. De la misma forma actuaron en las inundaciones de Consuegra (Toledo) en 1891. El 14 de septiembre de 1903 tuvo la dicha de ver aprobadas sus Constituciones por el papa Pío X. Bajo el patrocinio de la Purísima Concepción e inspirándose en el estilo evangélico de san Francisco, su Congregación ha llevado el rostro paterno de Dios a cuantos vienen atendiendo por toda la geografía española, por Hispanoamérica y por África. La madre Paula fue superiora general de su Instituto hasta 1912, en que renunció por motivos de salud, y, tras larga enfermedad de tuberculosis, murió en la casa madre de Murcia el 18 de enero de 1913. Al tiempo de su fallecimiento, la Congregación tenía 10 casas, ninguna propia, y las hermanas vivían en estricta pobreza, de su propio trabajo, de la postulación y la caridad pública y privada. Su causa de canonización se inició en el obispado de Cartagena el 14 de Noviembre de 1995, y en Roma el 24 de Octubre de 1997. GIL DE ZAMORA, Juan (1241?-1318?). Franciscano, sacerdote, polígrafo. Tenemos pocos datos seguros de su biografía. Nació en Zamora (España) hacia el año 1241. Ingresó en la Provincia franciscana de Santiago en torno al año 1269, con buena formación, como correspondía a una persona de noble alcurnia. Parece ser que estudió en París y que fue discípulo de Raimundo de Godefroid; probablemente, también de san Buenaventura. El campo de sus intereses literarios fue muy amplio: historia, música, medicina, poesía religiosa, predicación, temas enciclopédicos... En 1278 estaba en Zamora e intervino en un pacto de paz de la nobleza y burguesía de la ciudad con el infante D. Sancho. Fue secretario de Alfonso X el Sabio, con quien colaboró, según estima el P. Castro, en la composición de la Crónica general y de las Cantigas. Asimismo, fue preceptor del infante D. Sancho, para cuya formación escribió el De preconiis Hispanie entre los años 1278 y 1282. En su Orden desempeñó varios cargos, incluido el de Ministro Provincial. Murió a edad avanzada, después de 1218. La mayor parte de los originales de sus escritos ha desaparecido. Quedan algunas copias parciales o totales en diferentes archivos y bibliotecas. [Cf. DHEE, II, 1022]. GÓMEZ CANEDO, Lino. Franciscano, sacerdote, historiador. El P. Lino Gómez Canedo nació en Laracha (La Coruña) el 24 de junio de 1908; vistió el hábito franciscano en la Provincia de Santiago en 1923. Durante sus estudios tuvo por maestro al americanista P. Atanasio López. Fue ordenado de sacerdote en 1931, y dos años después marchó a Roma para trabajar con el Procurador general de la Orden, circunstancia que aprovechó para estudiar en el Vaticano biblioteconomía y paleografía. En 1935 se matriculó en la Facultad de Historia Eclesiástica de la Gregoriana; sacó la licenciatura y, para preparar la tesis doctoral sobre Don Juan de Carvajal, viajó por Austria y Hungría, pero tuvo que regresar a Roma al iniciarse la II Guerra Mundial. En octubre de 1939 lo nombraron superior de la Casa Cisneros de Madrid y Director de la revista Archivo Ibero Americano, destruidos durante la guerra civil. Trabajó con tanto tesón y acierto que, a comienzos de 1941, AIA iniciaba su segunda época. Durante los años de su estancia en Madrid tuvo una colaboración cualificada en los organismos culturales del Estado que se crearon entonces: Consejo Superior de Investigaciones Científicas y su Junta Bibliográfica de Intercambio Científico, Patronato "Marcelino Menéndez Pelayo", Escuela de Estudios Medievales, Instituto de Historia Eclesiástica "Padre Enrique Flórez". A la vez terminó y defendió su tesis doctoral. En 1946 obtuvo del Ministerio de Asuntos Exteriores una ayuda de viaje para visitar bibliotecas y archivos de América, y así empezó su consagración definitiva al campo de la historiografía americana, en la que llegó a ser uno de los autores más notables de entonces. En 1949 fue nombrado miembro de la Academy of Franciscan History, de Washington. El año siguiente trabajó en el Archivo de Indias de Sevilla, y luego se incorporó de manera estable a su puesto de la Academy de Washington. No obstante, para investigar, publicar, participar en congresos, dar conferencia, etc., siguió viajando incansablemente: Toronto y Ottawa, Madrid y Sevilla, Londres, Méjico, Lima, Caracas, etc. La lista de sus publicaciones es muy larga. Indicamos a modo de ejemplo: Los archivos de la historia de América, 2 vols., México 1961; Las misiones de Píritu, 2 vols., Caracas 1967; La provincia franciscana de Santa Cruz de Caracas, 3 vols., Caracas 1974; Evangelización y conquista, México 1977 y 1988. Para una información más completa, véase: J. L. Soto, Biografía y bibliografía del P. Lino Gómez Canedo, en Liceo Franciscano (Santiago), 35 (1982) 1-78. Fue un verdadero hijo de san Francisco, amable y servicial, con don de gentes, que transmitía sabiduría y le placía recibirla; trabajador incansable, nunca contento con la meta alcanzada, trotamundos por la investigación y amigo de todos. Murió en México (D.F.) el 24 de diciembre de 1990. GRECCIO, en el Valle de Rieti. Páginas sobre este y otros Santuarios. GROSSETESTE, Roberto (1175?-1253). No fue franciscano, en contra de lo que dicen no pocas historias de la filosofía y de la ciencia, sino maestro y animador cultural de la primera comunidad franciscana de Oxford, por lo que es considerado como uno de los "fundadores" de la "Escuela de Oxford" del siglo XIII. Nació en 1175, aproximadamente, en Stradbroke, del condado de Suffolk, en Inglaterra. Estudió en Oxford y en París. Fue maestro ordinario y canciller de la Universidad de Oxford. En 1235 fue nombrado obispo de Lincoln y murió en 1253. El provincial de los franciscanos de Inglaterra, Ángel de Pisa, le invitó en 1228 a dar cursos académicos en la escuela franciscana del convento de Oxford, y allí se formaron, entre otros, Adán de Marsh, Tomás de York y Rogerio Bacon. Así se explica cómo Roberto Grosseteste tuvo tan gran influjo en los primeros pensadores franciscanos, sobre todo en R. Bacon, que dice de su maestro que «fue un hombre de ciencia como ningún otro..., pues era versado en matemáticas y en óptica y sabía además tanto en lenguas que era capaz de leer a los Padres (griegos) y a los filósofos y sabios de la antigüedad». Aunque el mismo Bacon afirma que Grosseteste «se despreocupó totalmente de los libros de Aristóteles y de sus indicaciones», no por ello puede sostenerse que desconociera al Estagirita, pues conocía el pensamiento aristotélico, aunque se acercara a los problemas filosóficos de modo diverso. De hecho, Roberto escribió Comentarios a los Analíticos posteriores, a los Elencos sofísticos y a la Física de Aristóteles. Tradujo del griego al latín la Ética a Nicómaco. Es cierto que tiene muchos escritos de filosofía, pero su conocimiento se extendía a todas las ramas del saber: física, óptica, astronomía, meteorología y disciplinas liberales. Su saber experimental y matemático sorprendió mucho a R. Bacon, quien cataloga a Roberto Grosseteste entre aquellos «que han sabido explicar las causas de todo con la fuerza de la matemática» y entre aquellos cuyo saber se fundamenta en la experiencia empírica. Respecto al tema de la verdad, de la iluminación y de Dios, Grosseteste sigue fundamentalmente la trayectoria de san Agustín, del Areopagita y de san Anselmo. De gran interés son el estudio y el análisis que hace del mundo natural. Su originalidad consiste precisamente en promover una nueva actitud científica, que recogerá y continuará R. Bacon y que será después fundamento de la ciencia moderna: el estudio de la naturaleza se debe apoyar en las matemáticas, como lo subraya en su tratado De las líneas, de los ángulos y de las figuras. La metafísica de la luz es otra de las características de Roberto. [Cf. J. A. Merino, BAC-525]. GUEVARA, Antonio de (1481-1545). Franciscano, escritor, obispo. |
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