DIRECTORIO FRANCISCANO
ENCICLOPEDIA FRANCISCANA

PEQUEÑA ENCICLOPEDIA FRANCISCANA

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RECLA, Enrico (1913-1998). El P. Enrico Recla nació el 21 de noviembre de 1913 en Smarano, pequeño pueblo alpino de la provincia de Trento (Italia). Vistió el hábito franciscano el 1-VIII-1931 e hizo la profesión temporal el 2-VIII-1932. Recibió la ordenación sacerdotal el 29 de junio de 1939. En la Provincia, fue profesor de teología dogmática de sus jóvenes aspirantes al sacerdocio en su casa de estudios de Trento; después, guardián del seminario seráfico de Villazzano, y finalmente Ministro provincial de 1963 a 1967, fecha en la que fue elegido Definidor general de la Orden; en este cargo permaneció hasta 1973, y a continuación fue Secretario general de la Orden hasta 1982. Trabajó junto al Ministro general, el P. Constantino Koser, en un período difícil, de inseguridad y transición. El P. Recla era defensor de las sanas tradiciones a la vez que estaba abierto a las nuevas instancias del Espíritu, y en medio de tantas dificultades consiguió en muchas ocasiones que prevalecieran las propuestas de los moderados, salvando la ortodoxia y las personas. Fue un hombre enamorado de la Orden y lleno de caridad pródiga y generosa hacia sus hermanos de religión. A finales de 1982 regresó a su tierra natal, cansado y débil, y fue a residir a la enfermería que él mismo había instalado, donde armonizó la vida de oración y contemplación con la afición a escribir: publicó un libro sobre Smarano, su pueblo, y una biografía del P. Chiettini, quien había vivido más de cuarenta años en el Colegio de San Antonio de Roma como profesor de teología, siendo un fraile austero y penitente, imagen viva del radicalismo de los orígenes franciscanos: P. Emanuele Chiettini; un francescano autentico, Trento 1991. El P. Recla murió en el hospital civil de Trento el 25 de enero de 1998, y sus restos reposan en su pueblo natal.


REDAELLI, Angelo (1965-2005). Franciscano, matado en la misión del Congo-Brazzaville. Fray Angelo Redaelli nació en Tradate (Varese, Italia) el 19-V-1965. De joven frecuentó la facultad de ingeniería nuclear en la Politécnica de Milán. Entre tanto vistió el hábito franciscano en la Provincia lombarda de San Carlos Borromeo y, cumplido el noviciado, hizo la profesión temporal el 4-IX-1988; la solemne, el 10-X-1992. Estudió teología en varios centros y se ordenó de sacerdote el 17-VI-1995. De 1994 a 1999 residió como estudiante en el Colegio San Antonio de Roma; se licenció en el Antonianum (1996) y se doctoró en teología moral en la Academia Alfonsiana. De regreso en su Provincia, prestó servicio como capellán en los hospitales civiles de Brescia, ocupó varios cargos en la Orden, asistió a la Orden Franciscana Seglar, a las Misioneras de la Regalidad de Cristo y a la Pequeña Familia Franciscana.

Desde hacía tiempo, Fr. Angelo había manifestado su deseo de ir a misiones. Los superiores lo destinaron a la Fundación «Notre Dame d'Afrique» en Congo-Brazzaville. En el verano de 2003 se estuvo preparando para marchar a África. Pasado el primer año en la misión, volvió a Italia y la obediencia lo envió a Bruselas para que, en octubre de 2004, participara en un curso especial de formación misionera. En marzo de 2005 volvió a la misión y, después de un tiempo de permanencia estable en Djiri-Brazzaville, desarrolló su actividad en las comunidades de base de los poblados y en diversas actividades locales. El 5-IX-2005 lo trasladaron a la parroquia de Makuoa para que ayudara a la fraternidad local. Una semana después, el 12-IX-2005, el P. Angelo conducía el vehículo en el que lo acompañaban 5 frailes y 3 clarisas. Al atravesar un poblado de la diócesis de Owando, a unos 500 kilómetros al norte de Brazzaville, aun yendo a velocidad reducida, no logró evitar a una niña de tres años que de improviso se le cruzó en el camino y que murió en el acto. Los religiosos bajaron del vehículo y trataron de socorrer a la víctima, pero inmediatamente los habitantes del lugar, familiares y parientes de la niña, reaccionaron violentamente y agredieron a Fr. Angelo a machetazos hasta matarlo. Los otros hermanos y las clarisas huyeron por la selva y se refugiaron en la casa del obispo de Owando. El Señor había concedido a Fr. Angelo numerosos talentos humanos y espirituales, y él se entregaba cada vez con mayor entusiasmo a la asistencia de los niños de la calle, de los pobres de las aldeas y de tanta gente que carecía de atención médica, de instrucción, de atención espiritual. [Cf. Acta OFM, 2005, 467ss].


RICKE, Jodoco (Joos de Rycke) (1498-1578). Franciscano, misionero y "padre de la patria" ecuatoriana. Nació el 29 de octubre de 1498 en Malinas (Bélgica), en el seno de una familia noble, vinculada con la corte. Influenciado por el ejemplo de un tío suyo franciscano, el P. Enrique de Martzelar, tomó el hábito de san Francisco el año 1515 en el convento de Gante. Poco o nada sabemos del tiempo y lugar de sus estudios y de su ordenación sacerdotal, y lo mismo podemos decir respecto a la actividad que desarrolló en su Provincia. En 1532 participó en el Capítulo general de Toulouse, donde obtuvo licencia para ir como misionero a América. Tras un viaje nada fácil, llegó a Quito en 1535, al año siguiente de la caída del imperio inca.

El P. Jodoco Rycke escribió cartas sobre los incas, sobre las costumbres y los métodos de los conquistadores, sobre la acción pastoral. Desplegó una intensa actividad: construyó la iglesia y el convento de Quito, uno de los edificios más bellos de la capital ecuatoriana, introdujo nuevos métodos agrícolas, fundó el famoso «Colegio de los Andes», puso las bases de una escuela de pintura y acrecentó el número de casas franciscanas. En 1569 fue nombrado Guardián del convento de Popayán (Colombia), que él había fundado, y falleció probablemente en ese mismo convento el 2 de agosto de 1578. Los ecuatorianos lo han nombrado «Padre de la Patria» y lo consideran prócer de Ecuador. Es posible que Fr. Pedro de Gante (Fr. Pieter van der Moere) influyera en su decisión de ir a América. Ambos provenían del mismo lugar y se conocieron en Gante. Fr. Pedro por su parte viajó unos diez años antes rumbo a México, que le considera «Padre de la Patria».


RIETI. Varias páginas sobre el Valle de Rieti y sus santuarios franciscanos: La Floresta, Fontecolombo, Greccio, Poggio Bustone y otros.


RIPA, Juan de (-1357?). Filósofo y teólogo franciscano, muy agudo e inteligente, por lo que se le llamó doctor supersubtilis, de cuya vida apenas tenemos noticias. Nació en Ripatransone, provincia de Ascoli Piceno, en la región de las Marcas (Italia); de ahí que se le llame también Juan de Marchia o de la Marca. Enseñó en la Universidad de París a mediados del siglo XIV, aproximadamente entre 1344 y 1357. Comentó las Sentencias y escribió unas Determinaciones (1354) que demuestran la originalidad de su autor, aunque sus escritos no han sido aún suficientemente estudiados y analizados. De ahí las interpretaciones aproximativas e inciertas. A pesar de la independencia intelectual de Ripa, se sabe que parte de Escoto para después orientarse hacia corrientes nominalistas.

Según Schwamm, la doctrina de Juan de Ripa sobre el problema teológico del conocimiento divino de los futuros contingentes, tan debatido en el siglo XIV, sería un desarrollo de la teoría escotista y una forma anticipada de lo que más tarde se llamará teoría de los decretos predeterminantes. Dios posee un conocimiento infalible de los futuros contingentes, conocimiento que, de algún modo, efectúa una especie de predeterminismo en los actos voluntarios. Aunque el acto humano sigue siendo libre y responsable, Dios sería la causa determinante del acto en cuanto acto, no en cuanto falta. Esta tesis puede desembocar en la otra de hacer a Dios culpable del pecado del hombre. De hecho, así lo entendieron varios autores, entre ellos Juan Gerson y el agustino Juan de Basilea, que lo criticaron como una postura doctrinal condenada. También el franciscano Francisco de Perusa, discípulo de Ripa, censuró abiertamente la doctrina de su maestro en las lecciones que tenía en el convento de París. Gerson le atribuía además cuatro de las doce proposiciones condenadas en 1362, aunque a nombre de Luis de Padua. Las tesis condenadas vinculan a su autor con el antiguo realismo de las esencias. En cualquier caso, es necesario un conocimiento más profundo de Juan de Ripa para poder pronunciarse sobre su pensamiento. [Cf. J. A. Merino, BAC-525].


ROCHELA, Juan de la (hacia 1200-1245). Juan de la Rochela o de la Rupella, en latín Ioannes a Rupella, es un pensador franciscano del s. XIII, filósofo y teólogo, discípulo de Alejandro de Hales, al que sucedió en la cátedra de teología en la Universidad de París, primero como auxiliar (1235) y después como regente (1238). Tenemos pocos datos concretos de su vida. Nació hacia el año 1200 en La Rochelle (Francia) y parece que siendo joven tomó el hábito de san Francisco en la provincia de Tours. Formó parte, junto con A. de Hales, del grupo de notables que se reunió a fin de acordar lo necesario para el bien de la Orden frente a los desmanes de fray Elías. Además, junto con A. de Hales y otros dos frailes, preparó la exposición de la Regla de san Francisco que el Capítulo de Montpellier (1241) encomendó a las provincias y que conocemos como Expositio Regulae quatuor Magistrorum (1242). En 1244 tomó parte en el Concilio de Lyón. Los autores suelen situar su fallecimiento el año 1245 en París; sin embargo, el Martyrologium Franciscanum dice que murió en La Rochelle el 3 de febrero de 1271, siendo un eximio confesor y doctor que sobresalió por su palabra y sus escritos, así como por el celo de la pobreza y de la observancia regular.

La obra principal de Juan de la Rochela es la Summa de anima, que contiene materias que A. de Hales no trató. Escribió además sobre oratoria sagrada y sobre teología: Summa de virtutibus, Summa de vitiis, Summa de articulis fidei, Summa de decem praeceptis. Es más sistemático y didáctico que su maestro, aunque su pensamiento no es totalmente homogéneo. En él se integran y se yuxtaponen elementos filosóficos provenientes de diversas escuelas: Aristóteles, san Agustín, Avicena y Alquerio de Claraval. Con gran lucidez y nitidez establece la distinción real entre la existencia y la esencia. El alma es una sustancia incorpórea, intelectual y necesita la iluminación divina, que recibe cuando opta por una rectitud de vida; es una sustancia simple, capaz de vivificar al cuerpo y de realizar en él diversas operaciones. Siguiendo a Avicena, defiende la distinción entre los entendimientos agente y posible, necesarios para conocer mediante la abstracción. En la línea de A. de Hales distingue tres facultades cognoscitivas con sus respectivos objetos: la razón, que estudia y analiza las naturalezas corpóreas; el entendimiento, que se orienta hacia los espíritus creados, y la inteligencia, que se vuelca hacia las realidades increadas. Da la máxima importancia al tema de la cultura y de los estudios; oponerse a ellos es una tentación de Satanás, que quiere dañar al hombre a través de la ignorancia. [Cf. J. A. Merino, BAC-525].


RODRÍGUEZ TENA, Fernando (1720-1781). Franciscano, sacerdote, escritor. Nació en Lima hacia 1720. En una tabla capitular de 1755 figura como lector del convento de San Francisco de Lima y doctor en teología, graduado en la Universidad de San Marcos de la misma ciudad y también custodio de su Provincia, la de los Doce Apóstoles. Su principal dedicación fueron los estudios: lector de la Cátedra de Escoto en la Universidad de San Marcos, escritor, prefecto de estudios del Colegio franciscano de Guadalupe en Lima, organizador del muy importante archivo del convento de San Francisco de Lima. Fue mucho lo que escribió y sus obras abarcan amplios y grandes temas de América del Sur, sobre todo Perú: historia natural y geográfica e historia misionera de la Orden franciscana. Quiso ser enciclopédico. Sus volúmenes de historia natural son como la descripción del escenario en que van a trabajar los frailes: plantas, animales, ríos, metales, suelos, etc. También dejó numerosos y enormes manuscritos sobre historia franciscana, a partir de las expediciones del siglo XVI y hasta llegar a la década de 1780, en especial las misiones de Ocopa. Se ignora la fecha de su muerte, que sin duda acaeció a mediados de 1781. Casi nada de sus escritos se llegó a publicar, y sus manuscritos han ido a parar a diversos archivos y bibliotecas de Perú y de otras naciones.


ROIG VILLALBA, Vicente (1904-1977). Capuchino, misionero y obispo de Valledupar (Colombia). Vicente Roig Villalba nació en Guadassuar, pueblo de la Ribera valenciana, el 29 de agosto de 1904, en el seno de una familia cristiana, en la que hubo otro sacerdote, don Julio. Cursó estudios humanísticos en Massamagrell y, sintiendo deseos de ser capuchino, inició la vida religiosa el 21 de julio de 1920 en el noviciado de L'Ollería. Un año después, el 22 de julio, hizo su primera profesión religiosa. Cursó los estudios eclesiásticos en Orihuela, donde recibió la ordenación sacerdotal el 17 de diciembre de 1927. De 1928 a 1933 fue profesor del colegio de San Buenaventura de Totana y colaborador de las revistas Florecillas de San Francisco, el Propagador de las Tres Avemarías y el Mensajero de María, Reina de los Corazones.

El 21 de junio de 1933 embarcó rumbo a Colombia para ejercer su ministerio en las misiones de La Guajira. Allí fue secretario del vicario apostólico, padre Bienvenido Joaquín Alcalde Bueso. Al fallecer éste el 20 de febrero de 1943, fue nombrado por el papa Pío XII, el 15 de diciembre inmediato, obispo titular de Arad y vicario apostólico de La Guajira. El nuncio apostólico, Carlos Serena, le confirió la ordenación episcopal el 11 de marzo de 1944 en la catedral de Bogotá.

Monseñor Vicente Roig dio un notable impulso al vicariato, que el 4 de diciembre de 1952 fue dividido en dos: Valledupar y Riohacha. Este último fue confiado a la provincia capuchina de los Abruzzos (Italia). Como vicario apostólico de Valledupar, el obispo Roig lo fue consolidando como Iglesia, erigiéndose en diócesis de régimen ordinario el 25 de abril de 1969; monseñor Roig fue su primer obispo residencial.

Los arduos trabajos que tuvo que afrontar fueron deteriorando su salud. El 5 de abril de 1977 fallecía en la paz del Señor en la misma ciudad de Valledupar. Sus restos mortales descansan en el crucero de la iglesia catedral que él mismo mandó construir. Con su actividad misionera cooperó generosamente a la divulgación del Evangelio en tierras de Colombia, llevando a plena madurez el amplio territorio de La Guajira. [Cf. A. Llin, Modelos de vida cristiana, 317-318].


RUFINO DE ASÍS (1270). Compañero de san Francisco.

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