DIRECTORIO FRANCISCANO
Documentos franciscanos oficiales

ESTATUTOS GENERALES
DE LA ORDEN DE LOS HERMANOS MENORES

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Capítulo VII
«LOS HERMANOS ESTÉN OBLIGADOS
A OBEDECER AL HERMANO FRANCISCO
Y A SUS SUCESORES» (2 R 1,3)

Constitución y régimen de la Orden
y administración de los bienes

Parte I
Constitución de la Orden
y régimen en general



Título I
CONSTITUCIÓN DE LA ORDEN

Art. 115

§ 1. No se erija una nueva Provincia de la Orden si, consultadas las personas interesadas, no se cuenta para ello con 40 hermanos profesos solemnes y 6 Guardianías, con la fundada esperanza del crecimiento y de la implantación de la Orden.

§ 2. Antes de erigir una nueva Provincia debe constar al Definitorio general que existe la posibilidad de llevar a cabo la vida y la misión de la Orden con los requisitos necesarios para la formación, el régimen, la cooperación y el sustento económico, observando lo prescrito por el derecho.

Art. 116

§ 1. Si hermanos de una o de varias Provincias viven en una región donde, a juicio del Definitorio general, hubiere un número conveniente de hermanos de dicha región con la fundada esperanza de un futuro crecimiento de la Orden, los Ministros provinciales interesados, por propia iniciativa o a instancias del Ministro general, habiendo pedido consejo a los Ministros de la Conferencia de la región y consultado a los hermanos, establezcan un acuerdo; una vez establecido el acuerdo, puede procederse a la erección de una nueva Provincia, o, si el caso lo requiere, de una Custodia autónoma o dependiente, observando lo prescrito por el derecho.

§ 2. Para erigir una Custodia autónoma, a menos que las circunstancias particulares aconsejen otra cosa, y consultadas las personas interesadas, se requieren al menos 25 hermanos profesos solemnes y 4 Guardianías y la fundada esperanza del incremento de la Orden.

§ 3. Por razones y situaciones particulares, el Ministro general, con el consentimiento de su Definitorio, puede erigir una Custodia dependiente de él mismo o de una Provincia, con tal de que para su fundación haya al menos 15 hermanos profesos solemnes y 3 Guardianías.

Art. 117

La Custodia autónoma, si no se dice expresamente otra cosa, se equipara a la Provincia; lo que establecen las Constituciones generales y estos Estatutos respecto a las Provincias, se aplica a la Custodia autónoma y a su régimen.

Art. 118

Cuando hermanos procedentes de diversas Provincias trabajan en una región donde no puede erigirse todavía una Provincia o una Custodia, los Ministros respectivos, por propia iniciativa o a instancias del Ministro general, consultados los hermanos a quienes interese, consúltense mutuamente a fin de pedir al Ministro general la erección de una Federación, la cual, por su naturaleza, es un ente transitorio orientado a la futura erección de una Provincia o de una Custodia. La estructura y la administración de la Federación se rigen por Estatutos propios, elaborados por los interesados, y aprobados por el Ministro general con el consentimiento de su Definitorio.

Art. 119

§ 1. El Ministro provincial, el Vicario provincial y los Definidores de una Provincia, el Custodio, el Vicario y los Consejeros de una Custodia autónoma de nueva erección son elegidos la primera vez por el Definitorio general para un trienio, una vez obtenido el voto consultivo de los hermanos profesos solemnes de la Provincia o de la Custodia.

§ 2. Sin embargo, si la nueva Provincia se erige a partir de la Custodia, el Ministro, el Vicario y los Definidores son elegidos regularmente en Capítulo.

§ 3. Si, cuando se erige una nueva Provincia o Custodia autónoma, se viera necesario emanar normas transitorias a tenor del art. 3 § 2 de estos Estatutos para ordenar y fomentar su vida, dichas normas han de ser aprobadas por el Ministro general con el consentimiento de su Definitorio.

Art. 120

§ 1. Cuando una Provincia o una Custodia autónoma, hecha la Visita general, a juicio del Definitorio general ya no tienen los requisitos necesarios para llevar a cabo debidamente la vida y la misión de la Orden de los que se habla en el artículo 115 de estos Estatutos, corresponde al Definitorio de dicha Provincia o al Consejo de dicha Custodia, consultados los hermanos y las Conferencias de Ministros provinciales, tratar con otra Provincia, para, tras estipular un contrato de unión con la misma y recibir la aprobación del Definitorio general, unirse a dicha Provincia o convertirse en Custodia dependiente.

§ 2. Si esto no se lograra en un trienio, corresponde proveer al Ministro general, tras consultar igualmente a los hermanos de la respectiva Provincia y escuchar al Definitorio general.

Art. 121

Por razones y circunstancias especiales, el Ministro general, con el consentimiento de su Definitorio, puede, tras escuchar a los respectivos hermanos, erigir en el territorio de cualquier Provincia o Custodia una Casa u otra entidad dependiente del Ministro general o de cualquier Provincia o Custodia autónoma; esta Casa o entidad se rige a tenor de sus propias normas, emanadas por la autoridad competente.

Art. 122

§ 1. Si, por circunstancias especiales, varias Casas o grupos de hermanos se encontraran en tal situación que la Provincia no pudiera proveerles suficientemente, y, por otra parte, no se dieran las condiciones para erigir una Custodia, el Ministro general, con el consentimiento del Definitorio, por propia iniciativa o a petición del Ministro provincial con el Definitorio de la respectiva Provincia, puede constituir una Fundación, a la que debe proporcionar normas o Estatutos propios.

§ 2. Para constituir una Fundación deben ser oídos los interesados.

Art. 123

§ 1. Para erigir una Custodia o una Fundación dependiente de una Provincia en territorio de otra entidad de la Orden, solicítese, antes de dar el decreto de erección, el voto del Consejo de la entidad en que se ha de llevar a cabo la erección; si se tratara de una erección en territorio de varias entidades, solicítese el voto de los Consejos de todas ellas.

§ 2. Para erigir una Casa en territorio de otra entidad, se requiere, oída la respectiva Conferencia de Ministros provinciales, el consentimiento del Definitorio general y del Definitorio de la Provincia o de las Provincias interesadas y un contrato previo de cooperación entre las partes.

Art. 124

En cuanto a una Casa o a otra entidad dependiente de varias Provincias o de cualesquiera entidades de la Orden o de la Familia Franciscana, además de las normas del art. 123 § 2, que hay que observar para su erección, deben elaborarse Estatutos particulares, que han de ser aprobados por las respectivas autoridades competentes, sobre el régimen, la visita general y local y las elecciones.

Art. 125

La supresión de una Custodia, de una Federación y de una Fundación compete al Ministro general con el consentimiento del Definitorio.

Título II
LAS AUTORIDADES EN LAS CASAS DE LA ORDEN

Art. 126

§ 1. En las Casas dependientes directamente del Ministro general, éste ejerce, por sí solo o con el Definitorio, además de la suprema autoridad, la que las Constituciones y los Estatutos otorgan al Ministro provincial, solo o con el Definitorio, en las Casas de su Provincia.44

§ 2. El Guardián de estas Casas, elegido por el Definitorio general y confirmado por el Ministro general, tiene la misma potestad que los otros Guardianes, a no ser que se disponga otra cosa.

Título III
COLACIÓN, EJERCICIO Y CESACIÓN DE LOS OFICIOS

Art. 127

§ 1. Deben ser elegidos por cédulas y votos secretos el Ministro y el Vicario general, el Ministro y el Vicario provincial, los Definidores generales y los provinciales, los Custodios y los Consejeros de las Custodias, el Custodio y los Discretos de Tierra Santa.

§ 2. En las elecciones por cédulas, a no ser que en estos Estatutos o en los Estatutos particulares se determine otra cosa, se han de tener por legítimamente elegidos aquellos que, hallándose presente la mayor parte de los que deben ser convocados, obtuvieren, en el primero o segundo escrutinio, la mayoría absoluta de votos de los presentes.

§ 3. Después de dos escrutinios ineficaces, hágase la votación sobre los dos candidatos que hayan obtenido mayor número de votos en el segundo escrutinio, o, si son más, sobre los dos más antiguos por la primera profesión, y, en paridad de profesión, sobre los dos mayores en edad; en este tercer escrutinio, téngase por elegido el que haya obtenido mayor número de votos; si después del tercer escrutinio persiste el empate, quedará elegido el más antiguo por la primera profesión y, en paridad de profesión, el mayor en edad.45

Art. 128

§ 1. Deben ser elegidos por bolas y votos secretos el Secretario general, el Procurador general, el Secretario general para la Evangelización, el Secretario general para la Formación y los Estudios, el Ecónomo general, los Visitadores y los Delegados generales, los Guardianes y los Presidentes de las Fundaciones, y, a no ser que se establezca otra cosa, los Presidentes de las Federaciones.

§ 2. Los oficios de Secretario provincial, de Secretario provincial para la Evangelización, de Secretario provincial para la Formación y los Estudios, de Ecónomo provincial, de Maestro, Vicario, Ecónomo y Discreto de las Casas y todos los demás cargos se confieren por beneplácito oral o, a juicio del Presidente, por bolas, a no ser que en los Estatutos particulares estuviere provisto de otro modo.

§ 3. Por nombramiento del Ministro general o del Ministro provincial, respectivamente, se confieren aquellos cargos para cuya colación los Estatutos particulares y peculiares prescriben esta forma, previa la oportuna consulta.46

Art. 129

La autoridad competente puede declarar la incompatibilidad de oficios, si no estuviera establecida por el derecho común o por el propio de la Orden.

Art. 130

Todos los oficios y cargos, aun los conferidos fuera del Capítulo, cesan siempre en tiempo de Capítulo, a no ser que expresamente esté provisto de otra manera o que el Ministro provincial, con el consentimiento de su Definitorio manifestado por votos secretos, en un caso particular y por grave causa, hubiere pedido y obtenido la prórroga, que ha de ser aprobada por el Ministro general con el consejo de su Definitorio.

Art. 131

§ 1. Las normas de vacación de oficios no obligan, a no ser que haya transcurrido por completo el período de tiempo prescrito, a saber, de Capítulo a Capítulo.

§ 2. Si para la colación de oficios se prescribe una vacación de tiempo, se requiere que ésta haya sido completa, es decir, que se extienda de Capítulo a Capítulo.

§ 3. A no ser que en los Estatutos particulares se establezca otra cosa, no se prescribe vacación alguna de tiempo en el paso de un oficio inferior a otro superior ni en el de uno superior a otro inferior.

§ 4. Si no se ha observado la vacación requerida, la colación de un oficio es inválida, a no ser que se haya concedido legítima dispensa de la vacación.

§ 5. El Ministro general, con el consentimiento del Definitorio, puede por justa causa dispensar de la integridad del tiempo de vacación, salvo que se trate de los oficios de los que se habla en el art. 127 § 1 de estos Estatutos.

Art. 132

§ 1. La renuncia a un oficio conferido en el Capítulo y hecha mientras éste dura, puede aceptarla el Presidente del Capítulo, oídos los vocales.

§ 2. La renuncia del Ministro general hecha fuera del Capítulo no surte efecto, a no ser que se haga ante la Santa Sede y sea aceptada por ella.

§ 3. La renuncia, fuera del Capítulo, del Vicario general, de un Definidor general y de un Ministro provincial puede ser aceptada por el Ministro general con el consentimiento de su Definitorio. Lo mismo vale también para la renuncia a los oficios conferidos a tenor del art. 182 de estos Estatutos. Si el Ministro provincial renuncia a su oficio en el Capítulo presidido por él mismo, la renuncia puede ser aceptada por el Capítulo, presidido por el Vicario.

§ 4. La renuncia a los demás oficios, conferidos mediante elección por cédulas o por bolas, está sujeta a la aceptación del respectivo Ministro, con el consentimiento de su Definitorio.

§ 5. La renuncia a los oficios conferidos por beneplácito o por nombramiento puede ser aceptada por el Ministro general o por el respectivo Ministro provincial.

Art. 133

§ 1. El Ministro general, con el consentimiento de su Definitorio manifestado por votos secretos y guardando las prescripciones del derecho, puede decretar, por causa gravísima, la remoción del oficio del Ministro provincial o de todo el gobierno de una Provincia.

§ 2. La remoción de los otros oficios conferidos por elección, sea mediante cédulas o por bolas, pueden decretarla, por causa grave, los Ministros respectivos con el consentimiento del Definitorio, manifestado por votos secretos, guardando las prescripciones del derecho.

§ 3. Contra el decreto de remoción indicado en los casos de que se habla en los §§ 1-2 de este artículo, puede interponerse recurso jerárquico en suspensivo al Ministro general o, respectivamente, a la Santa Sede; si se interpone este recurso, debe hacerse ante el Ministro que dio el decreto de remoción, en un plazo de quince días útiles a contar desde el de la intimación del decreto. Transcurrido inútilmente este plazo, el oficio queda vacante por derecho.47

§ 4. La remoción de un oficio conferido por beneplácito la puede decretar el Ministro respectivo, con el consentimiento del Definitorio. La remoción del cargo conferido por nombramiento puede decretarla el Ministro respectivo.

Parte II
Régimen general de la Orden

Título IV
EL CAPÍTULO GENERAL

Art. 134

§ 1. La convocatoria del Capítulo general debe hacerla el Ministro general, al menos seis meses antes de su celebración, mediante una carta a la Orden en la que se convoca a los vocales y se indican el día del comienzo y las principales materias.

§ 2. El funcionamiento del Capítulo general se regula por su propio Reglamento.

Art. 135

§ 1. Debe comunicarse oportunamente a todos los hermanos, por medio de los Ministros provinciales y de los Custodios, el texto o, al menos, un sumario de los principales asuntos que han de tratarse en el Capítulo.

§ 2. Todos los hermanos pueden enviar al Capítulo general, por medio del Ministro provincial o del Custodio o directamente, sus opiniones y propuestas sobre el bien de la Orden. Para que estas cuestiones sean tratadas en el Capítulo, han de tener la aprobación del Capítulo, a tenor del Reglamento del mismo Capítulo general.

Art. 136

§ 1. El último ex Ministro general debe ser convocado al Capítulo como legítimo vocal, si bien no está obligado a asistir.

§ 2. Además de los vocales de los que se habla en el art. 192 de las Constituciones generales, han de ser convocados al Capítulo general como legítimos vocales:

1. el Secretario general para la Evangelización, el Secretario general para la Formación y los Estudios y el Procurador general;

2. los Custodios de las Custodias autónomas y de las Custodias dependientes del Ministro general;

3. los presidentes de las Federaciones.

§ 3. Las Provincias que tienen Custodias dependientes deben elegir un Delegado de cada una de ellas, a tenor de los Estatutos particulares, como legítimo vocal en el Capítulo general.

§ 4. Cada Conferencia de Ministros provinciales debe elegir, a tenor de sus Estatutos, como legítimo vocal en el Capítulo general, a un hermano laico solemnemente profeso de entre los hermanos que viven en su territorio.

§ 5. El Capítulo puede utilizar los servicios de peritos, cuya intervención debe determinarse detalladamente en el Reglamento del Capítulo.

Art. 137

Si los vocales de que se habla en los párrafos 3 y 4 del art. 136 no pudieran asistir, elíjanse eventuales sustitutos.

Título V
EL CONSEJO PLENARIO DE LA ORDEN

Art. 138

El Consejo plenario de la Orden sea convocado por el Ministro general donde y cuando lo haya establecido el Capítulo general o donde y cuando le pareciera oportuno al mismo Ministro general con el consentimiento de su Definitorio, y todas las veces que lo pidiere la mayoría de las Conferencias.

Art. 139

§ 1. Los Consejeros para el Consejo plenario de la Orden son elegidos por las Conferencias de Ministros provinciales, de manera que asistan dos Consejeros por cada Conferencia.

§ 2. El Ministro general, con el consentimiento de su Definitorio, puede designar otros Consejeros para el Consejo plenario, con tal de que estos Consejeros designados no superen la mitad del número de las Conferencias de Ministros provinciales.

§ 3. Los hermanos que se elijan para Consejeros pueden ser Ministros o no. La elección de los Consejeros la hacen las Conferencias como les parezca oportuno, pero de forma que los Consejeros sean elegidos por lo menos tres meses antes de la celebración del Consejo plenario. Los nombres de los Consejeros elegidos y de sus sustitutos deben enviarse oportunamente al Ministro general.

Art. 140

§ 1. El Ministro general, con el Definitorio, prepara el elenco de las cuestiones que han de tratarse en el Consejo plenario, procurando enviarlo con seis meses de antelación a los miembros de las Conferencias de Ministros provinciales, a fin de que puedan tratar entre ellos las cuestiones propuestas.

§ 2. Todo hermano tiene derecho a proponer oportunamente al Ministro general cuestiones que tratar en el Consejo plenario; del mismo modo, cada miembro del Consejo tiene la facultad de presentar cuestiones que han de tratarse en la asamblea, con tal de que sean aprobadas por una tercera parte del Consejo.

Título VI
REUNIÓN CONJUNTA
DE LOS PRESIDENTES DE CONFERENCIAS
CON EL MINISTRO Y EL DEFINITORIO GENERALES

Art. 141

§ 1. Convoque el Ministro general, al menos una vez cada dos años, a los Presidentes de las Conferencias de Ministros provinciales de toda la Orden o de algún territorio, para tratar con voto consultivo los asuntos, cuestiones y cosas más importantes de la Orden.

§ 2. La convocatoria y la presidencia de esta Reunión competen al Ministro general, quien cuidará de su preparación juntamente con el Definitorio general.

Título VII
EL VICARIO GENERAL

Art. 142

§ 1. El Vicario general, que goza de potestad ordinaria vicaria en la Orden, y está comprendido en la denominación de Ordinario,48 rige la Orden cuando el Ministro general está ausente o se encuentra impedido.

§ 2. Cuando el Ministro general está presente, el Vicario general ejerce su autoridad a tenor de los Estatutos peculiares del Definitorio general49 y puede realizar actos administrativos singulares: decretos, preceptos y rescriptos;50 el Ministro general puede concederle otras facultades.

§ 3. El Vicario general debe informar al Ministro general de los principales asuntos que hay que gestionar y de los ya gestionados, y no debe actuar nunca contra la mente y voluntad del Ministro general.51

Título VIII
LOS DEFINIDORES GENERALES

Art. 143

§ 1. El número y los modos de elección de los Definidores generales se determinan en el Capítulo general.

§ 2. Cada Definidor general debe ser elegido teniendo en cuenta su preparación y sus cualidades para la animación de la vida y de la misión de la Orden, así como su capacidad para la «relación» internacional y el trabajo en común y su conocimiento de las lenguas y de las culturas.

§ 3. En las elecciones de los Definidores generales hay que prestar gran atención a las regiones y a las lenguas, pues el Definitorio general debe expresar, en cuanto sea posible, la diversidad étnica, cultural y geográfica de la Orden.

Art. 144

Permaneciendo a salvo lo prescrito en los arts. 202-203 de las Constituciones generales, a los Definidores generales, elegidos para toda la Orden, corresponde ante todo prestar consejo al Ministro general en los asuntos que afectan a la vida y a la misión de la Orden, cumplir las tareas peculiares que les encarga el Ministro general, promover la vida evangélica en las entidades y en las regiones de la Orden.

Título IX
LAS OFICINAS DE LA CURIA GENERAL

Art. 145

§ 1. Además de la Secretaría general para los asuntos generales de la Orden, téngase en la Curia general:

- la Procura general para las relaciones con la Santa Sede;

- la Secretaría general para la Evangelización;

- la Secretaría general para la Formación y los Estudios;

- la Postulación general para las Causas de beatificación y de canonización;

- el Economato general;

- la Oficina de Justicia, Paz e Integridad de la Creación;

- la Oficina para las Monjas e Institutos franciscanos;

- la Oficina para la Orden Franciscana Seglar;

- el Protocolo y el Archivo general;

- la Oficina de comunicaciones.

§ 2. Además de las oficinas enumeradas en el párrafo anterior, pueden ser instituidas otras por el Definitorio general.

Art. 146

El Secretario general, el Procurador general, el Secretario general para la Evangelización y el Secretario general para la Formación y los Estudios son elegidos para un sexenio por el Ministro general con su Definitorio. Todos los demás oficiales son nombrados por el Ministro general, a discreción del mismo, si no se prescribe otra cosa en estos Estatutos.

Art. 147

§ 1. Al Secretario general le compete coordinar adecuadamente todas las tareas que las otras oficinas realizan en la Curia general.

§ 2. El Secretario general asiste a las sesiones del Definitorio general, pero sin voz deliberativa. Redacta las actas, guarda el sello de la Orden y coordina, bajo la autoridad del Ministro general, todo lo que atañe a los asuntos administrativos que han de tratarse. Además, debe proveer que se redacten las actas de la Curia general y que se guarden en el archivo.

Art. 148

§ 1. El Secretario para la Evangelización tiene la función de coordinar y animar las iniciativas de la evangelización misional y de la actividad pastoral de toda la Orden.

§ 2. Le corresponde también ayudar a los Secretarios provinciales e interprovinciales para la Evangelización misional en su cometido de animadores de los hermanos y de los fieles.

Art. 149

§ 1. El Secretario para la Formación y los Estudios tiene el cometido de promover la investigación de los principios de la formación inicial y permanente, y de aplicarlos a tenor del derecho común y del propio.

§ 2. El Secretario para la Formación y los Estudios debe visitar, por mandato del Ministro general, los Centros de investigación de la Orden y las Casas de formación, y fomentar las relaciones entre ellos y con la Curia general.

Art. 150

§ 1. Puede ser elegido Procurador general uno de los miembros del Definitorio general u otro hermano.

§ 2. La función del Procurador general es tratar y tramitar con solicitud, en nombre del Ministro general, todos los asuntos de la Orden que han de despacharse con la Santa Sede, excepto aquellos que se refieren a las causas de beatificación y de canonización.

§ 3. Ausente o impedido el Procurador general, gestiona los asuntos de esta oficina el Secretario de la Procura, bajo la dirección del Ministro general.

§ 4. No osen en manera alguna los demás hermanos tratar o tramitar ante la Sede Apostólica asuntos que son de la competencia del Procurador general sin contar con éste.

Art. 151

§ 1. El Economato general tiene a su cargo la administración de los bienes y contribuciones destinados, en utilidad de toda la Orden, para los gastos de las oficinas de la Curia general y de las Casas dependientes del Ministro general, para subvenir a las necesidades de las Provincias y Custodias necesitadas y para las iniciativas que ha de promover el Definitorio general.

§ 2. Al Ecónomo y al Economato general les presta ayuda el Consejo para asuntos económicos, cuyos miembros son nombrados por el Ministro general con el consejo de su Definitorio.52

Art. 152

El Ecónomo general, que preside el Consejo para asuntos económicos, ha de cuidar, a tenor del derecho común y propio, de la recta administración de los bienes temporales de la Orden; además, presenta cada año al Definitorio general el presupuesto de ingresos y gastos para el año siguiente y, una vez aprobado, procura que se lleve a efecto; y presenta también al mismo Definitorio el balance de ingresos y gastos del año anterior.53

Art. 153

§ 1. El Definitorio general puede instituir una Comisión internacional para asuntos económicos integrada por peritos propuestos por las Conferencias de Ministros provinciales.

§ 2. Esta Comisión, una vez examinados los informes económicos, redacta un informe con su correspondiente dictamen para el Definitorio general y aconseja sobre los asuntos económicos.

Art. 154

Las oficinas de la Curia general enumeradas en el art. 145 § 1 de estos Estatutos, y las otras que eventualmente se instituyan, se rigen por Estatutos peculiares aprobados por el Definitorio general.

Título X
LOS VISITADORES Y LOS DELEGADOS GENERALES

Art. 155

El Visitador general y el Delegado general no se inmiscuyan en el régimen ordinario de las Provincias, a no ser que, en algún caso particular, el Ministro general, con el consentimiento de su Definitorio, manifestado por votos secretos, hubiere decretado otra cosa.

Art. 156

El Delegado debe poner en conocimiento del Ministro general, caso por caso, los asuntos más graves y presentarle una relación de todo lo hecho y sucedido en el desempeño de su oficio.

Art. 157

Determínese en Estatutos peculiares, aprobados por el Ministro general con el consentimiento de su Definitorio, todo lo referente al Visitador general y al Delegado general.

Parte III
Régimen de las Provincias

Título XI
EL CAPÍTULO PROVINCIAL

Art. 158

El Capítulo es una institución que tiene la máxima importancia para dirigir la vida y la misión de los hermanos en la Provincia o en la Custodia. Los Estatutos particulares determinen el modo o forma como han de participar los hermanos en el Capítulo, pero de tal manera que se observen las normas del derecho canónico, de las Constituciones generales y de los Estatutos generales en cuanto a los requisitos y la validez de las elecciones y decisiones.

Art. 159

§ 1. El Capítulo provincial ordinario debe celebrarse cada tres años. Sin embargo, el Presidente del Capítulo, por justa causa y oído el Definitorio, puede aplazarlo o anticiparlo tres meses a la conclusión del trienio. Para que el Capítulo provincial pueda aplazarse o anticiparse más de tres meses, se requiere la licencia del Ministro general.

§ 2. El Presidente del Capítulo en que se elige Ministro provincial es el Ministro general o un Delegado suyo. En los otros Capítulos, el Presidente es el Ministro provincial, a no ser que esté presente el Ministro general o su Delegado. El Definitorio provincial puede pedir por votación secreta al Ministro general que nombre un Delegado.

§ 3. Si el Ministro provincial cesara, por renuncia aceptada o por otra causa, en el Capítulo en que él es el Presidente, toma su puesto el Vicario provincial o, en su defecto, el Definidor más antiguo en la primera profesión, y, en igualdad de profesión, el mayor en edad, hasta la elección del nuevo Ministro provincial, que es elegido por todos los vocales del Capítulo. El elegido permanece en el oficio hasta el próximo Capítulo de la Provincia.

Art. 160

§ 1. El Ministro provincial comunique a los hermanos los asuntos más importantes que han de tratarse en el Capítulo provincial. Si el Capítulo local estimare digno de estudio algún asunto, puede proponerlo oportunamente al Definitorio de la Provincia.

§ 2. También los hermanos pueden enviar personalmente sus opiniones y propuestas al Capítulo provincial; dichos asuntos deben ser aceptados y tratados a tenor de los Estatutos particulares y del Reglamento del Capítulo.

Art. 161

§ 1. Si en los Estatutos particulares no está previsto que en el Capítulo provincial o de la Custodia participen todos los hermanos de la Provincia o de la Custodia, tienen voz activa en las elecciones y voz deliberativa y consultiva en las sesiones capitulares hasta la conclusión del Capítulo: el Presidente del Capítulo, el Ministro provincial, el Vicario provincial, los Definidores provinciales, el ex Ministro provincial que cesó en su oficio en el Capítulo inmediatamente anterior -pero no el que renunció a su oficio después del Capítulo-, el Secretario de la Provincia, los Custodios en las Provincias que tienen Custodias, los Guardianes, los Diputados provinciales de los que se trata en el artículo siguiente y otros determinados en los Estatutos particulares.

§ 2. Los Estatutos particulares pueden reducir el número de los Guardianes vocales en el Capítulo.

§ 3. El ex Ministro general debe ser convocado como legítimo vocal a los Capítulos de su Provincia, pero no está obligado a asistir.

§ 4. Los vocales del Capítulo deben ser convocados por el Presidente y están obligados a asistir, salvo lo prescrito en el § 3 de este artículo, a no ser que se hallaren legítimamente impedidos. Notifiquen en tiempo oportuno al Presidente su ausencia para que pueda ser llamado un sustituto, si el derecho lo prevé.

Art. 162

§ 1. En la elección de los Diputados gozan de voz activa y pasiva, a no ser que hayan sido privados de ella, todos los hermanos solemnemente profesos de la Provincia. Quienes gozan por derecho de voz en el Capítulo no la tienen en esta elección.

§ 2. El número de Diputados se determina en los Estatutos particulares, pero de forma que no sea inferior al número de los otros vocales que deben asistir al Capítulo provincial.

§ 3. Los hermanos que recibieron un oficio u obediencia del Ministro general, gozan de voz activa en el Capítulo de su Provincia, y sólo también de voz pasiva con licencia del mismo Ministro general.

Art. 163

§ 1. La elección del Ministro provincial y del Vicario provincial, si hubiere ya terminado el tiempo de su oficio, así como la elección de los Definidores de la Provincia, hágase en el Capítulo provincial ordinario, exceptuados los casos de los cuales se trata en el art. 119 § 1, de estos Estatutos y en el párrafo siguiente.

§ 2. El Ministro general, con el consentimiento del Definitorio manifestado por voto secreto, si pareciere que así lo exigen circunstancias especiales y gravísimas causas, puede reservarse para sí y para el Definitorio general la elección del Ministro provincial o la del Definitorio de la Provincia, y puede también elegir para Ministro a un hermano de otra Provincia. Si se reservara sólo la elección del Ministro provincial, el Vicario provincial y los Definidores son elegidos por el Capítulo.

Art. 164

El Capítulo provincial ordinario puede, por razones válidas, establecer la celebración de un Capítulo provincial extraordinario en el que pueden tratarse los asuntos más importantes para la vida de la Provincia y tomarse decisiones, pero no se pueden efectuar las elecciones de que se trata en el art. 127 § 1. La celebración de un tal Capítulo ha de hacerse como la del Capítulo provincial ordinario y ha de ser convocado por el Ministro provincial, que será también su Presidente.

Art. 165

§ 1. Envíense cuanto antes al Definitorio general, para su ratificación, las actas, en forma auténtica, de las elecciones habidas en el Capítulo provincial o en el Capítulo de la Custodia autónoma, así como los Estatutos particulares o las enmiendas que en ellos se hubieren introducido, para su aprobación.

§ 2. Comuníquense sin tardanza a los hermanos de la Provincia o de la Custodia los asuntos tratados y las decisiones tomadas en el Capítulo provincial o de la Custodia.

Título XII
EL CONGRESO CAPITULAR

Art. 166

§ 1. En el Congreso capitular tienen derecho a voto, además del Ministro general o su Delegado, si asiste, el Ministro provincial, el ex-Ministro que ha cesado en ese mismo Capítulo, el Vicario provincial y los Definidores provinciales.

§ 2. Si el Presidente del Congreso capitular, nombrado a tenor del art. 159 § 2 de estos Estatutos, estuviere impedido para ejercer su oficio, remítase el asunto al Definitorio general. Si el caso es urgente a juicio del Congreso capitular, presida el Ministro provincial.

Art. 167

Envíense al Definitorio general en forma auténtica, es decir, debidamente firmadas y garantizadas con el sello de la Provincia, las actas del Congreso capitular, para su ratificación. En ellas debe constar el tiempo y el lugar de las elecciones, quiénes y cuántos fueron los electores y cuál fue el resultado de las votaciones.

Art. 168

Todo cuanto se prescribe en los artículos precedentes sobre el Congreso capitular tiene vigencia, guardando las normas establecidas, para el Congreso del Consejo de la Custodia.

Título XIII
EL CONSEJO PLENARIO DE LA PROVINCIA

Art. 169

Si al Capítulo provincial le pareciere oportuno instituir el Consejo plenario de la Provincia para el próximo trienio, habrá de ser constituido inmediatamente después de cada Capítulo, a tenor del artículo siguiente y de los Estatutos particulares.

Art. 170

§ 1. Constituyen el Consejo plenario el Ministro provincial, el Vicario provincial, los Definidores, el Secretario de la Provincia, los hermanos determinados en los Estatutos particulares por razón de los cargos que ejercen y, además, algunos otros hermanos elegidos a tenor de los mismos Estatutos.

§ 2. Determínese en los Estatutos particulares todo lo relativo a la composición, convocatoria y celebración del Consejo plenario.

Art. 171

El Consejo plenario de la Provincia, convocado por el Ministro provincial, sólo tiene voto consultivo, a no ser que, para casos determinados, se disponga expresamente otra cosa en los Estatutos particulares.

Art. 172

Los Consejeros elegidos permanecen en su oficio hasta el próximo Capítulo, salvo que en los Estatutos particulares se reduzca el tiempo de su oficio.

Título XIV
EL MINISTRO PROVINCIAL
Y EL CUSTODIO DE UNA CUSTODIA AUTÓNOMA

Art. 173

§ 1. Los candidatos al oficio de Ministro provincial son propuestos por todos los hermanos solemnemente profesos de la Provincia; y, salvo en caso de postulación, el Ministro provincial debe ser elegido de entre los que obtuvieron la mayoría de votos, incluso relativa, y el previo beneplácito del Definitorio general.

§ 2. Determínese en los Estatutos particulares el número de candidatos al oficio de Ministro provincial. Pero debe enviarse al Definitorio general el resultado completo del escrutinio de los candidatos propuestos.

§ 3. En la designación de los candidatos al oficio de Ministro provincial o de Custodio, debe comunicarse inmediatamente a los hermanos de la Provincia o de la Custodia el resultado de las primeras votaciones. Pero no se publique el resultado del último escrutinio, o del único, si hubiere sólo una votación.

Art. 174

§ 1. El Ministro provincial y el Custodio de la Custodia autónoma son elegidos por el Capítulo ordinario de la Provincia o de la Custodia legítimamente congregado.

§ 2. Firme lo prescrito en el art. 173 de estos Estatutos, los Estatutos particulares pueden proveer que el Ministro provincial y el Custodio de la Custodia autónoma puedan ser elegidos por todos los hermanos profesos solemnes de la Provincia o de la Custodia.

§ 3. Determínese en los mismos Estatutos el modo de elección, pero de manera que todos los hermanos que tienen derecho a elegir o bien sean convocados al Capítulo y hagan en él la elección, en el día y en el lugar determinados en la misma convocatoria, o bien envíen los votos por correo al Capítulo. Si los votos se envían por correo, escrútense sólo en el mismo Capítulo provincial o de la Custodia. En todo lo demás procédase según las normas de los Estatutos particulares.

§ 4. En algún caso especial, por justa y grave causa y previa licencia del Ministro general, que ha de ser solicitada por el Presidente, el Capítulo provincial puede elegir para Ministro provincial a un hermano de otra Provincia dotado de los requisitos y cualidades necesarias y que esté libre de todo impedimento.

Art. 175

Salvo lo prescrito en el art. 119 § 1 de estos Estatutos, el Ministro provincial es elegido para un sexenio, concluido el cual, puede ser elegido de nuevo, inmediatamente, sólo para un trienio. Posteriormente no puede volver a ser elegido, a no ser que hubiere cesado en el oficio durante tres años por lo menos.

Art. 176

§ 1. El Custodio de la Custodia autónoma, salvo lo prescrito en el art. 119 § 1 de estos Estatutos, es elegido para un trienio. Puede ser elegido para un segundo y para un tercer trienio, pero no para más, a no ser que medie una vacación de tres años.

§ 2. Lo que se establece en estos Estatutos respecto al Ministro provincial y su autoridad, se aplica al Custodio de la Custodia autónoma, a no ser que se diga expresamente otra cosa.

Art. 177

§ 1. El Ministro provincial tenga su sede en una Casa de la Provincia; dicha sede no se puede cambiar sin el consentimiento del Capítulo provincial; el cambio debe comunicarse cuanto antes al Ministro general.

§ 2. El Ministro provincial debe visitar con frecuencia las Casas y a los hermanos. Visite canónicamente la Provincia y la Custodia dependiente de la Provincia por lo menos una vez en el trienio, a tenor de los Estatutos peculiares. Efectuada la Visita canónica, envíe al Ministro general un informe sumario sobre el estado de la Provincia y de la Custodia dependiente.

Art. 178

El Ministro provincial, oído el Definitorio, convoque de buen grado a los hermanos, siempre que se estimare oportuno y útil reunirlos, para fomentar la vida y la actividad religiosa y para tratar o examinar en común los asuntos de mayor importancia.

Art. 179

§ 1. Siempre que el Ministro provincial esté impedido para ejercer su oficio o se encuentre lejos de la Provincia, el Vicario provincial hace por derecho sus veces con potestad ordinaria.

§ 2. En el caso en que estuviera impedido el Vicario provincial, el Definidor más antiguo por la primera profesión ejerce el oficio y recibe el nombre de Provicario provincial.

§ 3. El Vicario provincial no haga innovaciones en la Provincia y guárdese de usar de sus facultades contra la mente y voluntad del Ministro provincial.

Art. 180

La admisión al Noviciado, a la profesión y a las sagradas órdenes, así como también el proceso de expulsión de la Orden y la erección de una Casa están reservados al Ministro provincial y, respectivamente, al Custodio de la Custodia autónoma.

Art. 181

§ 1. Si queda vacante fuera del Capítulo el oficio de Ministro provincial o de Custodio de una Custodia autónoma, asume interinamente el régimen de la Provincia o de la Custodia el Vicario provincial o el Vicario de la Custodia, quienes deben notificar inmediatamente al Ministro general la vacación del oficio.

§ 2. A no ser que se haya previsto de otro modo en los Estatutos particulares y quedando firme lo prescrito en los artículos 163 y 182 de estos Estatutos, en caso de vacación del oficio de Ministro provincial y de Custodio, el Vicario provincial y el Vicario de la Custodia están obligados a convocar al Definitorio provincial o al Consejo de la Custodia para elegir al Ministro provincial o al Custodio dentro de los treinta días, que se han de computar desde que el oficio quedó vacante.

§ 3. El nuevo Ministro provincial o el nuevo Custodio deben ser elegidos por cédulas por el Definitorio provincial o por el Consejo de la Custodia, tras haber consultado a los hermanos de la Provincia o de la Custodia, si los Estatutos particulares prescriben hacer esta consulta, y permanecen en el oficio hasta el próximo Capítulo provincial o de la Custodia. La elección del nuevo Ministro provincial o Custodio, confirmada por el Presidente de la elección, necesita la ratificación del Ministro general, oído el Definitorio.54

Art. 182

Si quedaran vacantes al mismo tiempo, fuera del Capítulo provincial o de la Custodia, los oficios de Ministro y de Vicario provincial, o de Custodio y de Vicario de la Custodia, o de los Definidores de la Provincia o de los miembros del Consejo de la Custodia, o todos estos oficios a la vez, corresponde al Ministro general con su Definitorio proceder a la subsiguiente colación hasta el próximo Capítulo provincial o de la Custodia. Así mismo, si ocurriere dentro del trienio la vacación sucesiva de más de la mitad de los oficios antes mencionados, las subsiguientes colaciones quedan reservadas al Ministro general con su Definitorio.

Art. 183

Cuando se juzgare necesario que el Ministro provincial o el Custodio sea, a la vez, Guardián, se debe solicitar la licencia del Ministro general.

Título XV
EL DEFINITORIO PROVINCIAL
Y EL CONSEJO DE LA CUSTODIA

Art. 184

§ 1. Celébrese el Congreso del Definitorio provincial por lo menos dos veces al año y, además, siempre que les pareciere útil al Ministro provincial o a la mayoría del Definitorio.

§ 2. Deben ser convocados al Congreso, y están obligados a asistir, salvo que estuvieren legítimamente impedidos, el Vicario provincial y los Definidores provinciales; el Secretario de la Provincia asiste a las sesiones del Definitorio, pero sin tener voz deliberativa.

§ 3. Al Congreso del Definitorio pueden ser convocados peritos, siempre que al Definitorio le pareciere útil en razón de los asuntos que se han de tratar.

Art. 185

§ 1. En los Congresos del Definitorio trátese, y tómense las decisiones que parecieren convenientes, sobre todo lo concerniente al bien espiritual y temporal de la Provincia o de cada Casa, principalmente sobre cuanto concierne a la formación de los hermanos que están en período de formación inicial, así como sobre todo cuanto se refiere a la vida religiosa y a la actividad evangelizadora.

§ 2. Comuníquense previamente a los Definidores, en cuanto sea posible, los asuntos que se han de tratar en el Congreso.

§ 3. Los Definidores tienen derecho a proponer, avisando previamente al Ministro provincial, todo lo que juzgaren conveniente para el bien de la Provincia.

§ 4. Comuníquense prudentemente a los hermanos las decisiones que en bien de la Provincia se hayan tomado en el Congreso.

Art. 186

§ 1. Para la validez de las elecciones, de las decisiones y de los actos para los que se requiere el consentimiento del Definitorio, deben estar presentes, además del Presidente, cuatro miembros del Definitorio por lo menos.

§ 2. En ausencia de algunos miembros del Definitorio, y a fin de completar el número de cinco, deben ser agregados, con el consentimiento de los Definidores presentes, el Secretario de la Provincia y otros hermanos idóneos, según la necesidad lo exigiere.

Art. 187

§ 1. Una vez al año, el Ministro provincial exponga fielmente en el Congreso del Definitorio el estado de la Provincia.

§ 2. Igualmente, el Definitorio debe examinar y aprobar en el Congreso los informes anuales del Ecónomo de la Provincia y los de cada uno de los Guardianes, redactados conforme a los Estatutos particulares.

Art. 188

§ 1. Expresen todos su parecer en el Congreso, aun cuando se trate de asuntos arduos y difíciles, y, si se requiere el voto, los que gozan de voz deben emitirlo.

§ 2. Los asuntos más graves no se decidan en la misma sesión del Congreso del Definitorio en que fueron propuestos, sino que, discutidos convenientemente, difiérase la decisión para otra sesión, a no ser que pareciere otra cosa a juicio del mismo Definitorio.

Art. 189

El Secretario debe redactar fiel y ordenadamente las actas de cada Congreso del Definitorio, las cuales, una vez firmadas por todos los miembros del Definitorio, se guardarán en el archivo de la Provincia; y si en el Congreso se hubieren efectuado elecciones por cédulas o por bolas, envíese al Definitorio general para su ratificación, en la forma prescrita en el artículo 167 de estos Estatutos. En las elecciones extracapitulares, debe expresarse la causa de la vacación del oficio.

Art. 190

Todo cuanto prescriben los artículos anteriores sobre el Congreso del Definitorio, se aplica también, observado cuanto deba observarse, para el Congreso de la Custodia.

Título XVI
LAS CONFERENCIAS DE MINISTROS PROVINCIALES
Y DE CUSTODIOS

Art. 191

§ 1. La Conferencia de Ministros provinciales, Custodios y Presidentes de las otras entidades es muy importante para promover la unidad, la coordinación y la cooperación en la vida y en la misión de la Orden.

§ 2. Consultados los Ministros, los Custodios y los Presidentes interesados, y existiendo las condiciones para su eficacia, la Conferencia es erigida por decreto del Ministro general con el consentimiento de su Definitorio.

§ 3. Constituyen obligatoriamente la Conferencia todos los Ministros provinciales, Custodios y Presidentes de las otras entidades de un territorio o región.

§ 4. En la erección y reestructuración de la Conferencia de Ministros provinciales y Custodios es necesario tener presente la proximidad geográfica, el número de las Provincias y de las otras entidades, su lengua y cultura, pero de tal manera que la constituyan al menos cinco miembros.

Art. 192

Las principales tareas y facultades de las Conferencias son:

a. Unir entre ellas las entidades que constituyen la Conferencia, para que trabajen juntas por el bien común de los hermanos y, respectivamente, de las demás realidades de la Orden.

b. Ayudar al Ministro general y a su Definitorio en el régimen y en la animación de toda la Orden.

c. Discernir con el Ministro general y su Definitorio acerca de la erección, la unión y la supresión de Provincias, de Custodias y de otras entidades en el propio territorio, y colaborar en la ejecución de las decisiones.

d. Colaborar en la formación inicial y permanente y en la vida y misión de los hermanos en el propio territorio; fomentar con el Ministro y su Definitorio general la actividad apostólica y la evangelización misionera, a la vez que sostener la difusión e implantación de la Orden.

e. Estudiar el progreso y las principales dificultades y cuestiones existentes en el ámbito de la Conferencia y notificar al Ministro general los remedios tomados.

f. Ayudar con personas y con medios materiales a las Provincias, Custodias, Federaciones o Fundaciones de la Conferencia que se encuentran en dificultad por falta de hermanos, o por su edad provecta, o por incapacidad para actuar en un determinado ministerio, o por pobreza.

g. Estudiar los temas que han de tratarse en el Capítulo general o en el Consejo plenario de la Orden y transmitir oportunamente las propias conclusiones, o las propuestas, al Ministro general.

h. Redactar los Estatutos peculiares de la Conferencia y, si pareciere oportuno, Estatutos comunes para las Provincias, Custodias, Federaciones y Fundaciones de su territorio.

i. Fomentar y cultivar las relaciones y la colaboración con la jerarquía eclesiástica local y con los otros Institutos religiosos.

Art. 193

A fin de que la participación en el régimen de la Orden y la consulta sean más eficaces, reúnanse en consejo al menos una vez en el sexenio el Ministro y los Definidores generales con cada una de las Conferencias para:

a. comunicar las cuestiones más importantes del régimen y de la dirección de toda la Orden y dialogar sobre las mismas;

b. tratar los asuntos relacionados con la vida de los hermanos, las relaciones entre las entidades, la sólida unión entre los hermanos y promover la participación de los bienes en el ámbito de toda la Orden;

c. consultar convenientemente sobre la erección, los límites, la unión o la supresión de las entidades de la Conferencia;

d. proponer consultas y determinar cómo han de moderarse éstas en las elecciones que hay que hacer en el Capítulo general.

Art. 194

Reúnase el Definitorio general por lo menos cada dos años con los Presidentes de todas las Conferencias para examinar el estado de las mismas.

Art. 195

§ 1. Las Conferencias ejercen su función y su autoridad en congreso o sesión plenaria, bajo la dirección o guía de su Presidente.

§ 2. El Presidente de la Conferencia es elegido por todos los miembros de la Conferencia que tienen voto deliberativo. Para este oficio puede ser elegido un Ministro provincial o un Custodio de una Custodia autónoma. La duración del oficio y las tareas del Presidente se determinan en los Estatutos peculiares de la Conferencia.

Art. 196

Tienen voto deliberativo en la Conferencia los Ministros provinciales y los Custodios; los Presidentes de las Federaciones y de las Fundaciones tienen voto deliberativo o consultivo, según determinen los Estatutos de la Conferencia.

Art. 197

§ 1. En todas las elecciones que se hacen en la Conferencia de Ministros, para que alguien sea elegido es necesario que obtenga mayoría absoluta de los sufragios de todos los miembros que gozan de voto deliberativo.

§ 2. Respecto a cada una de las Provincias, Custodias, Federaciones y Fundaciones, la Conferencia goza de potestad de régimen sólo en los casos expresamente previstos en los Estatutos generales de la Orden o en los Estatutos peculiares de la Conferencia.

Art. 198

Para hacer más eficaz la actividad de la Conferencia, puede instituirse una Secretaría permanente, cuya principal función será la preparación de las asambleas o sesiones plenarias de la Conferencia y la ejecución de las decisiones tomadas por la Conferencia. Determínense en los Estatutos peculiares de la Conferencia los oficiales de la Secretaría, su elección o nombramiento y sus tareas.

Art. 199

A fin de promover y tutelar el mayor bien, foméntense entre las Conferencias, sobre todo entre las más próximas, las relaciones mutuas, el intercambio de noticias y de informaciones y las experiencias e iniciativas comunes.

Art. 200

§ 1. Se recomienda que en cada Provincia y Custodia o en varias entidades juntas se formen oportunamente comisiones de peritos y se reúnan congresos para examinar los problemas de la vida y de la misión de los hermanos que deben tratarse en las sesiones plenarias o asambleas de la Conferencia.

§ 2. Se recomienda que en las Conferencias de un mismo continente se constituyan organismos permanentes (por ejemplo, una Presidencia, una Secretaría, junto con los Definidores generales de cada continente para la animación de las actividades comunes, como la formación, los estudios, la evangelización, justicia, paz e integridad de la creación. Tales entidades deben reunirse cada cierto tiempo.

Art. 201

§ 1. Las Conferencias con mayor número de entidades, sobre todo si son multiculturales, pueden instituir Subconferencias para una determinada región a fin de tratar los asuntos peculiares que les afectan de manera especial.

§ 2. Las Conferencias, juntamente con el Ministro general y su Definitorio, promuevan en la Orden nuevas formas de reuniones internacionales o intercontinentales,55 para una mejor comunicación y comunión de bienes de todo género.

Art. 202

Tenga cada Conferencia de Ministros sus propios Estatutos, elaborados por la misma Conferencia y aprobados por el Ministro general con el consentimiento de su Definitorio, en los que se determine todo cuanto se refiere a la composición y a la autoridad o competencia de la Conferencia y a la convocatoria y celebración de la asamblea o de la sesión plenaria de la misma Conferencia.

Título XVII
EL VICARIO PROVINCIAL
Y EL VICARIO DE LA CUSTODIA

Art. 203

§ 1. Firme lo prescrito en el art. 229 de las Constituciones generales, el Vicario provincial puede ser reelegido inmediatamente por una sola vez y no más, a no ser que haya mediado una vacación de tres años.

§ 2. El Vicario de la Custodia es elegido para un trienio, concluido el cual puede ser reelegido para un segundo y para un tercer trienio, pero no más, a menos que haya mediado una vacación de tres años.

Art. 204

El Vicario provincial o el Vicario de la Custodia, cuando está presente el Ministro provincial o, respectivamente, el Custodio, ejercen su autoridad a tenor de las Constituciones generales y de los Estatutos generales, y según las facultades que les hayan concedido el Ministro provincial o el Custodio.

Art. 205

Vacante el oficio de Vicario de la Provincia o de la Custodia fuera del Capítulo, salvo lo prescrito en el art. 182 de estos Estatutos, el nuevo Vicario provincial es elegido por el Definitorio de la Provincia y el nuevo Vicario de la Custodia por el Consejo de la Custodia, y permanecen en el oficio hasta el próximo Capítulo.

Título XVIII
LOS DEFINIDORES PROVINCIALES
Y LOS CONSEJEROS DE UNA CUSTODIA AUTÓNOMA

Art. 206

§ 1. El número de los Definidores provinciales y de los Consejeros de la Custodia se determina en los Estatutos particulares, teniendo en cuenta que no debe ser inferior a cuatro.

§ 2. Los Definidores de la Provincia y los Consejeros de la Custodia son elegidos en el Capítulo para un trienio, terminado el cual pueden ser elegidos para un segundo y para un tercer trienio. Después de nueve años continuos, no pueden ser reelegidos, a no ser que haya mediado una vacación de tres años en el oficio.

§ 3. A no ser que los Estatutos particulares o peculiares determinen otra cosa, la elección de los Definidores de la Provincia o de los Consejeros de la Custodia debe hacerse uno por uno, en escrutinios distintos.

Art. 207

Si por cualquier causa cesare algún Definidor de la Provincia o Consejero de la Custodia, el Definitorio provincial o el Consejo de la Custodia respectivamente, salvo lo prescrito en el art. 182 de estos Estatutos, debe elegir otro en su lugar, que permanecerá en el oficio hasta el próximo Capítulo.

Título XIX
EL SECRETARIO Y EL ECÓNOMO DE LA PROVINCIA
Y DE LA CUSTODIA AUTÓNOMA Y OTROS OFICIOS

Art. 208

§ 1. El Secretario y el Ecónomo provincial o de la Custodia son elegidos en el Congreso capitular y, fuera del Congreso, si pareciera necesario, por el Ministro provincial y su Definitorio, o, respectivamente, por el Custodio y el Consejo de la Custodia.

§ 2. Los cargos de Secretario y de Ecónomo duran un trienio, transcurrido el cual pueden ser elegidos de nuevo sin ningún intervalo de tiempo, incluso por varios trienios sucesivos.

Art. 209

Corresponde al Secretario, además de las otras cosas que se le encomienden, hacer el registro de todos los asuntos tratados por el Definitorio o solo por el Ministro provincial, por el Consejo de la Custodia o solo por el Custodio respectivamente, registrar todos los documentos y actas referentes a toda la Provincia o Custodia o cada Casa o hermano y guardarlos en el archivo.

Art. 210

Ténganse en cada Provincia y Custodia, además de los oficios y cargos establecidos por derecho en la Orden, otros cargos, consejos o comisiones, según la necesidad lo exija.

Art. 211

Los oficios o cargos y los consejos o comisiones existentes en las Provincias y en las Custodias se rigen por Estatutos o normas propias.

Título XX
LAS CUSTODIAS DEPENDIENTES
DEL MINISTRO GENERAL Y DE UNA PROVINCIA

Art. 212

La Custodia dependiente, de la que se trata en el art. 121 de estos Estatutos, es gobernada por el Custodio con su Consejo a tenor de los Estatutos generales y particulares.

Art. 213

Celébrese cada tres años el Capítulo de la custodia tanto de la Custodia dependiente del Ministro general como de la dependiente de cualquier Provincia, presidido por el Ministro general o por su Delegado, si se trata de una Custodia dependiente del Ministro general; y por el Ministro provincial o su Delegado, si se trata de una Custodia dependiente de una Provincia.

Art. 214

Es incumbencia del Capítulo de la Custodia elaborar sus propios Estatutos, que necesitan la aprobación del Ministro general o provincial, con el consentimiento de su respectivo Definitorio. Determínese en dichos Estatutos todo lo que se considere idóneo para el bien del régimen de la Custodia y de la vida y de la actividad de los hermanos.

Art. 215

§ 1. El Custodio de la Custodia dependiente es asistido en el desempeño de su oficio por cuatro Consejeros al menos, los cuales se equiparan, dentro de los límites de la Custodia, a los Definidores provinciales.

§ 2. A tenor de las normas determinadas en los Estatutos particulares, el Custodio y los Consejeros son elegidos para un trienio por el Definitorio de su respectiva Provincia o por el Capítulo de la Custodia; y pueden ser reelegidos inmediatamente para un segundo y para un tercer trienio, pero no más, a no ser que haya mediado una vacación de tres años. Pero si la elección ha sido realizada en el Capítulo, necesita la confirmación del Ministro general con el consentimiento de su Definitorio si se trata de una Custodia dependiente del Ministro general; o del Ministro provincial con el consentimiento del Definitorio provincial, si se trata de una Custodia dependiente de una Provincia.

§ 3. Los Estatutos particulares o peculiares elaborados y prescritos en los Capítulos de una Custodia dependiente, al igual que sus cambios, necesitan la aprobación del Ministro general o Provincial, con el consentimiento de su respectivo Definitorio. Envíense cuanto antes las actas del Capítulo de la Custodia dependiente, para su ratificación, al Definitorio respectivo.

Art. 216

§ 1. Visite el Custodio en tiempo oportuno las Casas y a los hermanos de la Custodia. El Custodio tiene sobre cada hermano y sobre cada Casa la autoridad que le haya sido delegada por el Ministro general o por el Ministro provincial o venga determinada en los Estatutos.

§ 2. Pertenece al Custodio con su Consejo la elección de los Guardianes y de los otros oficios de la Custodia; pero las elecciones necesitan la aprobación del Ministro general o del Ministro provincial, con el consentimiento de su respectivo Definitorio.

§ 3. El Custodio debe enviar cada año por escrito al Ministro general o al Ministro provincial una relación sumaria del estado de la Custodia y, además, poner en su conocimiento en cada caso los asuntos de mayor importancia.

Parte IV
Régimen de las Casas

Título XXI
LAS CASAS

Art. 217

§ 1. Respétense cuidadosamente los límites territoriales de cada Casa. Donde no están determinados y pareciere necesario, compete a los respectivos Ministros determinarlos.

§ 2. Si las partes interesadas no establecieren otra cosa, el territorio de una gran ciudad es común a todas a las Casas en ella existentes.

§ 3. Las Casas dependientes de varias Provincias o Conferencias se rigen por Estatutos propios, aprobados por la autoridad competente.

Art. 218

Cuando, de acuerdo con el artículo 234 de las Constituciones generales, se suprime alguna Casa, a no ser que ya hubiere sido previsto por el Ministro general, corresponde proveer de sus bienes al Ministro provincial con su Definitorio, quedando siempre a salvo tanto la voluntad de los fundantes o donantes como los derechos adquiridos.56

Art. 219

§ 1. Los hermanos, fieles siempre a la obediencia y observando la vida fraterna, no se ausenten de la Casa sino con licencia del propio Guardián.

§ 2. Cuando se trata de una ausencia prolongada de la Casa, el Ministro provincial o el Custodio, con el consentimiento de su Definitorio o de su Consejo, pueden conceder a los hermanos, por justa causa, licencia para morar fuera de una Casa de la Orden, pero no por más de un año, a no ser por motivo de enfermedad, por razón de estudios o para ejercer el apostolado en nombre de la Orden.57

§ 3. Los hermanos que moran fuera de la Casa para probar su vocación, carecen, mientras dure este tiempo, del derecho de voz activa y pasiva.

§ 4. No se conceda a ningún hermano llevar vida solitaria fuera de la Casa, a no ser por una causa grave y especial.

Art. 220

La Casa debe tener un número suficiente de hermanos para su propia existencia y para vivir una vida verdaderamente común, así como la capacidad de llevar a cabo los fines propios de la misión de la Orden.

Art. 221

§ 1. La Guardianía debe tener al menos tres hermanos solemnemente profesos, legítimamente adscritos y que conviven habitualmente.

§ 2. Si por circunstancias especiales no puede ser erigida canónicamente una Guardianía, bien sea por el número reducido de hermanos o por la naturaleza temporal del servicio o por otras causas, eríjase una Casa filial con el nombre que corresponda (es decir, lugar, hospicio, residencia...), pero dependiente de una Guardianía según las normas de estos Estatutos generales.

§ 3. Una Guardianía puede ser reducida a Casa filial por las mismas razones indicadas en el párrafo anterior, manteniendo o no la personalidad jurídica.

§ 4. Deben ser Guardianías al menos la Curia provincial o de la Custodia y todas las Casas de formación (Postulantado, Noviciado y Postnoviciado).

Art. 222

§ 1. La Casa filial es parte de la Guardianía, esté separada de ella o no, y tanto si goza de personalidad jurídica como si no; en ella deben convivir habitualmente al menos dos hermanos de profesión solemne legítimamente adscritos a la Guardianía; es regida por el Guardián o por quien hace sus veces en la Casa filial, de acuerdo con los Estatutos particulares, respecto a la vida y a la misión de la Orden, en comunión con la fraternidad de la Provincia,

§ 2. Para la erección o la supresión de una Casa filial con personalidad jurídica, obsérvense las normas de los arts. 233-235 de las Constituciones generales.

§ 3. La Casa filial que no goza de personalidad jurídica puede ser erigida o suprimida por el Ministro provincial con el consentimiento de su Definitorio.

§ 4. La reducción de una Guardianía a Casa filial con personalidad jurídica puede efectuarla el Ministro provincial con el consentimiento del Definitorio, informando al Ministro general.

Art. 223

§ 1. Los hermanos que viven en Casas filiales pongan sumo interés, según sus posibilidades y circunstancias, en participar en el Capítulo local de la Guardianía y reúnanse con frecuencia entre ellos y con los hermanos de la Guardianía para orar juntos, para gozar de la fraternidad y para dialogar sobre la propia vida y trabajo, a tenor de los Estatutos particulares.

§ 2. Visite frecuentemente el Guardián las Casas filiales y, en cuanto sea posible, reúna a los hermanos para fomentar la mutua caridad.

Art. 224

A fin de atender las peculiares exigencias de la evangelización o las necesidades de grupos sociales móviles, el Definitorio puede constituir fraternidades móviles a modo de Casas filiales.

Título XXII
LOS GUARDIANES Y LOS VICARIOS

Art. 225

Para Guardián elíjase a un hermano que tenga al menos tres años de profesión solemne y esté incorporado a la Provincia, salvo lo prescrito en el art. 237 de estos Estatutos.

Art. 226

§ 1. El Guardián es elegido para un trienio en el Congreso capitular o, dentro del trienio, si fuere necesario, por el Definitorio de la Provincia o, en una Custodia, por el Consejo de la Custodia. Puede ser elegido para otro trienio sin intervalo de vacación.

§ 2. El Guardián no sea elegido para un tercer trienio a no ser que lo exija la necesidad de la fraternidad o del trabajo o de la Provincia.

§ 3. Después de un tercer trienio, no puede ser elegido si no mediare una vacación de tres años.

Art. 227

Los Guardianes no asuman ni los Ministros les impongan cargos que les impidan el debido cumplimiento del oficio que tienen encomendado.

Art. 228

§ 1. Por exigencias del bien común, el Ministro provincial con su Definitorio y, respectivamente, el Custodio con su Consejo pueden trasladar al Guardián, previa consulta con éste, de una Casa a otra, mediante elección canónica.

§ 2. Por justa y grave causa, el Ministro provincial con su Definitorio puede remover del oficio al Guardián. Lo mismo puede hacer el Custodio de una Custodia dependiente con su Consejo, pero con la aprobación del Ministro provincial y su Definitorio. Contra la remoción siempre cabe el derecho de recurso, a tenor del art. 133 § 3 de estos Estatutos.

Art. 229

El Guardián, aunque se haya cumplido el tiempo de su oficio y haya sido elegido el nuevo Guardián, ejerce su cargo hasta la llegada de éste, salvo que el Ministro provincial hubiere establecido otra cosa.

Art. 230

Si durante el trienio quedare vacante el oficio de Guardián, el Vicario asume por derecho el régimen de la Casa hasta la elección del nuevo Guardián, que debe hacerse dentro del trimestre, a no ser que el Ministro provincial haya provisto de otra forma para el caso.

Art. 231

§ 1. El Vicario ayuda al Guardián en el cumplimiento de su oficio, pero limitándose a hacer aquello que se le haya encomendado.

§ 2. Ausente o impedido el Guardián, hace sus veces el Vicario. Mas no efectúe ninguna innovación que sepa no estar de acuerdo con la voluntad del Guardián.

§ 3. En ausencia o falta del Vicario, asume su cargo otro hermano, a tenor de los Estatutos particulares.

Art. 232

§ 1. El Vicario es elegido para un trienio y puede ser elegido para otros trienios sucesivos. Si durante el trienio ocurriere la vacación del oficio de Vicario, elíjase un nuevo Vicario.

§ 2. Por justa causa, el Ministro provincial, con el consentimiento de su Definitorio, puede remover de su oficio al Vicario, quedando a salvo lo prescrito en el art. 133 § 3 de estos Estatutos.

Título XXIII
EL CAPÍTULO Y EL DISCRETORIO LOCAL

Art. 233

§ 1. Celébrese frecuentemente el Capítulo local, al menos seis veces al año.

§ 2. Determínese cuidadosamente en los Estatutos particulares o en los Reglamentos todo lo referente a la competencia, a la frecuencia de la celebración, al modo de tratar los asuntos, de tomar y ejecutar decisiones y a los otros pormenores tanto del Capítulo como del Discretorio, si lo hay.

Art. 234

§ 1. Los asuntos que se han de tratar en el Capítulo o en el Discretorio son propuestos por el Guardián o por los hermanos y, respectivamente, por los Discretos, avisando previamente al Guardián, y, en cuanto sea posible, han de ser comunicados previamente por el Guardián a la fraternidad. En los asuntos que han de resolverse colegialmente debe prevalecer y ejecutarse el parecer o voto de la mayoría.

§ 2. Las actas de cada reunión del Capítulo o del Discretorio han de ser consignadas en un libro especial por el Secretario, designado en la primera sesión, y firmadas por él, una vez que hayan sido aprobadas. El libro ha de ser presentado al Visitador, tanto provincial como general, durante la Visita.

Art. 235

Corresponde al Discretorio, si lo hay, prestar válida ayuda al Guardián en el cumplimiento de su oficio y de su animación de la fraternidad, principalmente en la preparación y celebración del Capítulo local, así como proporcionarle consejo o consentimiento, a tenor del derecho común y del propio, para la tramitación más fácil y rápida de ciertos asuntos determinados por los Estatutos particulares o por el Capítulo local mismo.

Art. 236

§ 1. Los Discretos, cuyo número se ha de determinar en los Estatutos particulares, son elegidos para un trienio por el Definitorio provincial o por el Consejo de la Custodia, respectivamente, a propuesta del Capítulo local, y pueden ser elegidos inmediatamente para otros trienios.

§ 2. Por exigencias del bien común, el Ministro provincial y el Custodio pueden, observado el art. 133 § 3 de estos Estatutos, remover de su oficio a los Discretos o aceptar su renuncia por justa causa.

§ 3. Si durante el trienio quedare vacante el oficio de Discreto, proponga el Capítulo local un nuevo Discreto, que ha de ser elegido por el Definitorio provincial o por el Consejo de la Custodia, respectivamente.

Título XXIV
PERMANENCIA DE LOS HERMANOS
EN OTRA PROVINCIA Y SU TRÁNSITO A LA MISMA

Art. 237

Los hermanos que por causa legítima viven en una Provincia que no es la suya sean considerados, después de dos años de permanencia en la misma, partícipes de los derechos y obligaciones que competen a los hermanos de esa Provincia, a no ser que se haya provisto de otra manera entre los respectivos Ministros provinciales después de consultar a los hermanos interesados, quedando suspendido entre tanto el ejercicio de los derechos en la Provincia propia. Esta participación en los derechos tiene lugar desde el comienzo de la permanencia en esa Provincia si existe la intención de permanecer en ella durante dos años al menos.

Art. 238

§ 1. Los hermanos que viven en una Provincia que no es la suya están sometidos a la autoridad del Guardián de la Casa donde moran o, si moran fuera de la Casa, al Guardián de la Casa más próxima, y deben obtener del Ministro de aquella Provincia la licencia para las cosas de mayor importancia, según esté determinado en los Estatutos de la Provincia en que viven como huéspedes, salvo que se haya convenido otra cosa entre ambas Provincias.

§ 2. Para que a los hermanos que viven en una Provincia que no es la suya se les pueda conferir en ella oficios o cargos es necesario el consentimiento de su Ministro provincial; si fueren elegidos Guardianes, deben permanecer en dicha Provincia durante todo el trienio por lo menos.

Art. 239

Si por convenio establecido por los respectivos Ministros con el consentimiento del Definitorio de las Provincias y confirmado por el Ministro general se encomendare algún distrito o Casa de una Provincia a otra, los hermanos de la Provincia ajena que viven en aquel distrito o Casa quedan bajo la autoridad de su propio Ministro provincial durante el tiempo que dure el convenio.

Art. 240

Para que un hermano pueda pasar a otra Provincia e inscribirse en ella, se requiere el consentimiento de ambas Provincias. El paso e inscripción de un hermano solemnemente profeso a otra Provincia deben ser comunicados al Ministro general.

Parte V
La administración de los bienes

Art. 241

Procuren los Ministros y los Guardianes no gravar ni permitir que se grave en modo alguno a la Orden, a la Provincia o a la Casa con deudas onerosas u obligaciones económicas, si no consta con certeza que podrán pagarse los intereses y podrá saldarse la deuda misma en un plazo de tiempo no demasiado largo.

Art. 242

Es incumbencia del Capítulo general señalar la suma para rebasar la cual al contraer deudas, enajenar bienes o hacer gastos extraordinarios, el Ministro general necesita el consentimiento de su Definitorio o del Consejo plenario, manifestado por votos secretos.

Art. 243

§ 1. Determine el Capítulo provincial la suma extraordinaria para cuyo gasto el Ministro provincial debe pedir el consentimiento de su Definitorio.

§ 2. Determine el Definitorio provincial la suma de gastos extraordinarios para la cual el Guardián debe requerir el consentimiento del Discretorio de la Casa y la suma para la cual necesite el consentimiento del Capítulo local, así como la cantidad para la cual el Guardián, previo el voto del Discretorio o del Capítulo local, debe obtener también la licencia del Ministro provincial

§ 3. Determinen los Estatutos particulares el consejo o el consentimiento que se ha de obtener previamente del Capítulo local o del Discretorio o del Definitorio provincial para construir Casas e iglesias y para reestructurar edificios.

Art. 244

Para enajenar bienes o contraer deudas cuyo valor exceda las dos terceras partes de la suma requerida para acudir a la Santa Sede, se necesita la licencia escrita del Ministro general, previo el consentimiento de los Definitorios provincial y general, manifestado por votos secretos.

Art. 245

Determine el Capítulo provincial, según la diversidad de regiones o naciones, qué bienes, cuyo valor sea inferior al estimado según la norma del artículo precedente, pueden enajenarse con licencia del Ministro provincial, previo el consentimiento de su Definitorio manifestado por votos secretos, o previo siempre el voto deliberativo, manifestado así mismo por votos secretos, del Discretorio o del Capítulo local; dígase lo mismo de las deudas que hayan de contraerse, salvo en ambos casos el derecho común.

Art. 246

§ 1. Todo Guardián está obligado a presentar a su tiempo al Capítulo provincial y al nuevo Guardián el inventario de los muebles de la Casa y el del mobiliario sagrado de la iglesia, así como el balance de ingresos y gastos; este inventario y la relación económica deben ser firmados por el Capítulo local o por el Discretorio.

§ 2. En el Capítulo local o en el Discretorio no se firmen los informes económicos si no han sido examinados previamente.

Capítulo VIII
LOS MINISTROS AMONESTEN
A LOS HERMANOS Y CORRÍJANLOS
HUMILDE Y CARITATIVAMENTE (Cf. 2 R 10,1)

Título I
CORRECCIÓN Y CASTIGO DE LOS HERMANOS

Art. 247

§ 1. El hermano que, aun ocultando su nombre o con nombre fingido, escribe o hace escribir cartas en las que se atribuye algún hecho calumnioso a alguno de los hermanos, sea castigado con la privación del oficio o cargo que tiene, así como de voz activa y pasiva por un tiempo más o menos largo según la gravedad de la culpa.

§ 2. Quien siembre discordias o divulgue, dentro o fuera de la Orden, defectos graves de los hermanos o escriba cartas injuriosas o difamatorias contra alguno y sea convicto de ello, sea privado de todos los oficios y cargos de la Orden y declarado inhábil para ellos durante el tiempo establecido por el Ministro provincial con su Definitorio.

Art. 248

§ 1. El hermano que desobedezca al Visitador o al Delegado general y le proporcione falsamente noticias graves o se muestre rebelde o desprecie sus mandatos, puede ser castigado con la privación de voz activa y pasiva por un sexenio o con otras penas.

§ 2. Quien insulte gravemente a su propio Ministro o Guardián o desprecie públicamente sus mandatos o conspire contra su autoridad, sea castigado con penas proporcionadas a la gravedad de la culpa, sin excluir, si el caso lo requiere, la privación temporal de todos los oficios y cargos en la Orden, y dé una satisfacción condigna.

Art. 249

§ 1. El Guardián notablemente negligente en su obligación de proveer de las cosas necesarias a la fraternidad o a los hermanos, después de dos amonestaciones sea removido del oficio por el Ministro provincial y su Definitorio.

§ 2. El Guardián que descuide convocar las reuniones del Discretorio o del Capítulo local, o presentar y examinar en ellas las cuentas de la administración a tenor de las Constituciones generales y de los Estatutos, después de la segunda amonestación en vano, puede ser castigado por el Ministro provincial y su Definitorio, incluso con la privación del oficio.

Art. 250

§ 1. El Guardián o el hermano que de cualquier modo abuse del dinero y de las limosnas destinadas a la utilidad de la fraternidad o las administre ilícitamente o se las apropie, sea castigado según la gravedad del fraude y de la culpa.

§ 2. El hermano que habitualmente no aporte para utilidad de la fraternidad los emolumentos recibidos por su trabajo o por cualquier otro título, así como quien con obstinación no rinda debida cuenta de lo recibido y de lo gastado, o quien, con capacidad para trabajar, rehúsa el trabajo y con su ociosidad infiere un grave daño a la fraternidad, sea castigado según la gravedad del delito, incluso con la expulsión de la Orden.

Art. 251

§ 1. El Ministro o el Guardián que sin la debida facultad destruya o modifique la edificación iniciada o construida por el predecesor, o culpablemente descuide en forma grave la conservación o las reparaciones necesarias de la iglesia o de otros inmuebles, sea privado del oficio.

§ 2. El Ministro, el Guardián o el hermano que sea hallado gravemente negligente en la custodia de objetos preciosos por su valor artístico o histórico, al igual que quienes ilegítimamente se los apropian, los enajenan o los destruyen, sean castigados con penas proporcionadas a la gravedad de la culpa.58

§ 3. El hermano que oculte, sustraiga o destruya documentos guardados en el archivo sea castigado según la gravedad de la culpa.

Art. 252

Se concede recurso en suspensivo contra las penas impuestas, salvo el derecho común y permaneciendo firme el artículo 133 § 3 de estos Estatutos.

Título II
TRÁNSITO Y SALIDA DE LOS HERMANOS DE LA ORDEN

Art. 253

§ 1. Un hermano solemnemente profeso no puede pasar a otro Instituto religioso si no es por concesión del Ministro general, con el consentimiento de su Definitorio, y con la aceptación del nuevo Instituto, a tenor del derecho.59

§ 2. Para que un religioso profeso de votos perpetuos de otro Instituto pueda pasar a nuestra Orden, procédase según el derecho; y debe permanecer al menos durante tres años en una Casa de la Orden bajo la dirección de un hermano idóneo antes de ser admitido a la profesión solemne, guardando las normas del derecho.

Art. 254

§ 1. El Ministro general, con el consentimiento de su Definitorio, puede conceder por causa grave el indulto de exclaustración a un hermano solemnemente profeso, pero no por más de un trienio, previo el consentimiento del Ordinario del lugar donde el hermano debe residir, si se trata de un clérigo. Está reservado a la Santa Sede el prorrogar el indulto o el concederlo por más de un trienio.60

§ 2. A petición del Ministro general, con el consentimiento de su Definitorio, la exclaustración puede ser impuesta por la Santa Sede a un hermano por causas graves y guardando la equidad y la caridad.61

Art. 255

§ 1. El hermano exclaustrado queda libre de las obligaciones no compatibles con su nueva condición de vida, y queda bajo la dependencia y cuidado de su Ministro y también del Ordinario del lugar, sobre todo si se trata de un clérigo. Puede llevar el hábito religioso, a no ser que en el indulto se establezca otra cosa; sin embargo, carece de voz activa y pasiva.62

§ 2. Si el hermano exclaustrado contrae deudas u obligaciones sin licencia alguna del Ministro provincial, responde personalmente de ellas, pero no la Provincia o la Casa. Esto mismo vale para el hermano ausente ilegítimamente de la Casa.63

Art. 256

§ 1. Habiendo causas justas, un hermano de votos temporales, cumplido su período de prueba, puede ser excluido de emitir la subsiguiente profesión temporal por el Ministro provincial, oído el parecer de su Definitorio.64

§ 2. La enfermedad física o psíquica, aunque se haya contraído después de la profesión, si es de tal naturaleza que a juicio de los peritos hace al hermano de que se trata en el párrafo anterior no apto para vivir en la Orden, constituye causa para no admitirlo a renovar la profesión o a emitir la profesión solemne, a no ser que hubiera contraído la enfermedad por negligencia de la Orden o por el trabajo en ella realizado.65

§ 3. Pero si un hermano, durante los votos temporales, cayera en demencia, aunque no sea capaz de hacer nueva profesión, no puede, sin embargo, ser despedido de la Orden.66

Art. 257

Quien hubiera salido legítimamente de la Orden una vez cumplido el Noviciado o incluso después de la profesión, puede ser readmitido por el Ministro general con el consentimiento del Definitorio, sin obligación del repetir el Noviciado; al mismo Ministro general corresponde determinar la conveniente prueba previa a la profesión temporal y la duración de los votos antes de la profesión solemne, a tenor del art. 100 de estos Estatutos.67

Título III
EXPULSIÓN DE LOS HERMANOS DE LA ORDEN

Art. 258

Si la expulsión no es impuesta por el derecho, el Ministro provincial busque con solicitud al hermano que pecó, amonéstelo caritativamente incluso varias veces y esfuércese en ayudarlo y en llevarlo a la enmienda para que persevere en su vocación.

Art. 259

§ 1. El hermano que cometiere los delitos mencionados en los cánones 1397, 1398 y 1395 del CIC, debe ser expulsado, a tenor del derecho común.

§ 2. Si el hermano exclaustrado no regresara dentro de los seis meses después de terminado el tiempo de la exclaustración, puede ser expulsado de la Orden. Los hermanos pueden ser expulsados también por otras causas, siempre que sean graves, externas, imputables y jurídicamente comprobadas, según se establece en el canon 696 y guardando el derecho común.

§ 3. Un hermano de profesión temporal puede ser expulsado también por causas de menor gravedad que las establecidas en el canon 696 § 1.

§ 4. Queda siempre firme el derecho del hermano a dirigirse al Ministro general y presentarle directamente su defensa.68

Art. 260

§ 1. Para emitir el decreto de expulsión de los hermanos, el Ministro general con su Definitorio, que, para la validez del acto constará por lo menos de cuatro miembros, debe proceder colegialmente para sopesar con diligencia las pruebas, razones y defensas, y, si se decide así por votación secreta, dará el decreto de expulsión, que, para su validez, ha de contener una relación al menos sumaria de los motivos de derecho y de hecho.69

§ 2. El decreto de expulsión no tiene vigor ni puede ponerse en ejecución hasta que sea confirmado por la Santa Sede; además, para que sea válido, debe indicar el derecho de que goza el expulsado de recurrir a la autoridad competente dentro de los diez días siguientes a haber recibido la notificación. El recurso tiene efecto suspensivo.70

Art. 261

§ 1. Preocúpense los Ministros y los hermanos del bienestar espiritual, moral y social de los que salen o son expulsados de la Orden y proporciónenles subsidios de acuerdo con la equidad y la necesidad en que éstos se hallen, con el tiempo que hayan permanecido en la Orden y con los beneficios de ella recibidos.71

§ 2. Determínense en los Estatutos particulares las normas concretas acerca de los subsidios que hayan de prestarse.

Notas

44 Cf. CIC 596 § 1.

45 Cf. CIC 119 § 1.

46 Cf. CIC 625 § 3.

47 Cf. CIC 1737 § 2.

48 Cf. CIC 134 § 1; 620.

49 Cf. CCGG 205.

50 Cf. CIC 35, 48-49, 59.

51 Cf. CCGG 200 § 1.

52 Cf. CIC 1280.

53 Cf. CIC 1287 § 1.

54 Cf. CIC 625 § 3.

55 Cf. CPO-01 39.

56 Cf. CIC 616 § 1.

57 Cf. CIC 665 § 1.

58 Cf. CIC 638 § 3.

59 Cf. CIC 684 § 1.

60 Cf. CIC 686 § 1.

61 Cf. CIC 686 § 3.

62 Cf. CIC 687.

63 Cf. CIC 639 § 3.

64 Cf. CIC 689 § 1.

65 Cf. CIC 689 § 2.

66 Cf. CIC 689 § 3.

67 Cf. CIC 690 § 1.

68 Cf. CIC 698.

69 Cf. CIC 699.

70 Cf. CIC 700.

71 Cf. CIC 702 § 2.

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