DIRECTORIO FRANCISCANO
Documentos franciscanos oficiales

ESTATUTOS GENERALES
DE LA ORDEN DE LOS HERMANOS MENORES

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Capítulo I
«OBSERVAR EL SANTO EVANGELIO
DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO» (2 R 1,1)

Art. 1

Procuren los Ministros y los Guardianes que cada hermano tenga un ejemplar de la Regla y del Testamento de San Francisco, así como de las Constituciones y de los Estatutos generales.

Art. 2

§ 1. Cada semana, a ser posible, léase en la fraternidad al menos una parte de la Regla o del Testamento de San Francisco. Al final de la lectura, lea el Guardián la exhortación y la bendición del Seráfico Padre.1

§ 2. Procuren los Ministros y los Guardianes que, para la continua renovación del espíritu, en tiempos oportunos se lean y se expliquen en la fraternidad, en diálogos comunitarios, los Escritos de San Francisco, las Constituciones generales y los otros documentos emanados por el Capítulo general o por el Capítulo provincial para interpretar y adaptar mejor la Regla.

§ 3. Determínese más explícitamente en los Estatutos particulares lo que se prescribe en los párrafos precedentes.

Art. 3

§ 1. A tenor de los arts. 16 y 215 § 2 de las Constituciones generales, corresponde a los Capítulos de las Provincias y de las Custodias redactar los Estatutos particulares, acomodados a las circunstancias y necesidades de los lugares y de las personas. Estos Estatutos son promulgados por el Ministro provincial o por el Custodio de la Custodia autónoma después de haber sido aprobados por el Ministro general con el consentimiento de su Definitorio.

§ 2. En las Provincias y Custodias recién erigidas corresponde al Definitorio de la Provincia o de la Custodia redactar Normas transitorias a manera de los Estatutos de los que se habla en el § 1 de este artículo, las cuales, una vez aprobadas por el Ministro general con el consentimiento de su Definitorio, tendrán validez hasta el primer Capítulo de la Provincia o de la Custodia.

§ 3. Los Estatutos para las otras entidades no autónomas de la Orden han de ser aprobados por la autoridad competente, guardadas las normas del derecho.

Art. 4

§ 1. Si le parece oportuno, el Definitorio general puede promulgar Estatutos peculiares para toda la Orden o para cada una de las regiones.

§ 2. Compete al Capítulo provincial redactar Estatutos peculiares sobre una materia para la que se requieran normas especiales en la Provincia. La aprobación de los Estatutos peculiares de una Conferencia de Ministros provinciales le corresponde a la misma Conferencia, a tenor de sus propios Estatutos.

Art. 5

§ 1. Las dispensas establecidas en el artículo 17 §§ 2-3 de las Constituciones generales, se aplican también, con las modificaciones pertinentes, a los Custodios y a los Presidentes de Federación y de Fundación.

§ 2. Determínese en los respectivos Estatutos particulares y peculiares la autoridad que puede dispensar de las prescripciones de los mismos.

Art. 6

Si en los Estatutos de la Orden o de una Provincia no hubiera una prescripción expresa sobre una materia determinada, el caso ha de resolverse, salvo que se trate del ejercicio de la potestad de régimen o de la imposición de penas, a tenor de las leyes y decretos generales -si los hubiere- promulgados para casos semejantes; si no hubiere tales leyes y decretos, para disponer de una norma temporal sustitutiva se debe recurrir al Definitorio general o provincial, cuyas decisiones permanecen en vigor hasta el próximo Capítulo general o provincial.2

Capítulo II
EL ESPÍRITU DE ORACIÓN Y DEVOCIÓN
(Cf. 2 R 5,2)

Art. 7

Tengan los hermanos en común, y a ser posible, con los fieles, la Eucaristía, la Liturgia de las Horas y otras celebraciones.

Art. 8

Incumbe al Capítulo local, con la aprobación del Ministro provincial y el consentimiento de su Definitorio, determinar el tiempo y las demás circunstancias de la celebración eucarística y de la oración en común, tanto si se trata de la Liturgia de las Horas y de la Palabra de Dios como de otras celebraciones conformes a la índole de la Orden, pero observando las normas dadas por la autoridad competente.

Art. 9

§ 1. Los ejercicios espirituales anuales deben durar al menos cinco días.

§ 2. Determínense en los Estatutos particulares el tiempo y los modos de la oración mental y de los retiros.

Art. 10

Procuren los Guardianes que, con ocasión del retiro o en otro tiempo oportuno, se celebre el Capítulo de renovación de vida, en el que los hermanos traten de lo que les parezca necesario y útil para cultivar la vida religiosa de la Casa y para incrementar la caridad fraterna.

Art. 11

§ 1. Procuren los Ministros y los Guardianes que se dedique un espacio conveniente, incluso en común, a la lectura espiritual, sobre todo de la Sagrada Escritura.

§ 2. Fundaméntese la oración en los escritos y ejemplos de San Francisco y en la doctrina de los maestros franciscanos.

Art. 12

En las modalidades que se han de determinar en los Estatutos particulares tengan una importancia peculiar:

a. las devociones propias de la Orden a los misterios del Verbo encarnado en sus correspondientes tiempos litúrgicos, como Adviento, Cuaresma, etc.;

b. las principales festividades de la bienaventurada Virgen María y las devociones marianas de la Orden;

c. las conmemoraciones de San Francisco, bien sea el Tránsito o la Impresión de las llagas, y la fiesta del Patrono de la Provincia;

d. la celebración comunitaria de la renovación de la profesión religiosa.

Art. 13

Los lugares santos y solitarios consagrados a la memoria de San Francisco y de los Santos conserven un aura de silencio y recogimiento, a fin de que continúen siendo, tanto para los hermanos mismos como para los amigos de San Francisco y de la Orden, refugios de profunda oración. No obstante, la afluencia de peregrinos a estos lugares debe ser una ocasión para proporcionarles los medios de salvación y darles testimonio de vida franciscana.3

Art. 14

§ 1. Pongan empeño los Ministros en que en el territorio de sus propias Provincias o en el de las Conferencias de Ministros provinciales se erija al menos un eremitorio o casa de oración

§ 2. Los hermanos que moran en estos lugares procuren acoger de buen grado, sin detrimento de su propio recogimiento, a los grupos de fieles para iniciarlos en la oración franciscana.

Art. 15

§ 1. Los hermanos que han obtenido de su Ministro la facultad de oír las confesiones de sus hermanos, pueden oír dondequiera las confesiones de todos los hermanos de la Orden.4

§ 2. Los hermanos, donde quiera que se hallen, pueden confesarse con cualquier sacerdote aprobado por su propio Ordinario.

Art. 16

A tenor del art. 34 §§ 2-3 de las Constituciones generales, determínense en el Capítulo local formas de penitencia acomodadas a las circunstancias de los tiempos y lugares.

Art. 17

Determinen los Estatutos particulares los sufragios que han de ofrecerse comunitariamente por cada hermano difunto, y cada sacerdote de la Provincia celebre por él una Misa al menos.

Art. 18

§ 1. Los parientes y los bienhechores, tanto vivos como difuntos, participan de las preces y de los sufragios que se hacen en las fraternidades de la Orden.

§ 2. Ofrézcanse por el padre y la madre difuntos de un hermano y por los bienhechores los sufragios establecidos en los Estatutos particulares.

Capítulo III
«TODOS VOSOTROS SOIS HERMANOS» (1 R 22,23)

Art. 19

En las fraternidades, los Ministros y los Guardianes averigüen y procuren diligentemente que se provea a cada hermano de las cosas necesarias, según las condiciones de los lugares, tiempos y personas, de suerte que no se permita lo superfluo ni se niegue lo necesario.

Art. 20

§ 1. Los hermanos ancianos y los hermanos enfermos gocen del bien de la vida común en la fraternidad y de la participación eclesial y social, de modo que den testimonio de su experiencia de la vida consagrada y de su fidelidad a la misma y presten los servicios para los que son idóneos.

§ 2. Todos y cada uno de los hermanos deben mostrar especial respeto y sentido de gratitud a los hermanos ancianos.

§ 3. Los Ministros y los Guardianes procuren a los hermanos enfermos fraternal asistencia y ayudas adecuadas de toda clase.

Art. 21

§ 1. Foméntense en la Provincia las relaciones mutuas entre los hermanos y entre las Casas. Además, deben promoverse las relaciones interprovinciales según las normas oportunas determinadas en los Estatutos particulares.

§ 2. Todos los hermanos, especialmente los Ministros y los Guardianes, deben ofrecer generosos servicios de fraternidad y de caridad en favor de los hermanos y de las Provincias que, por circunstancias adversas, se encuentren en grave dificultad.

§ 3. Los Ministros, guardando las normas establecidas, procuren atender a las necesidades personales y materiales de otras Provincias más pobres.

Art. 22

Conscientes de que la Orden es una verdadera fraternidad, los Ministros provinciales con el Definitorio colaboren de buen grado y según sus fuerzas, con hermanos y medios materiales, en los proyectos y obras de la Orden y en las Casas directamente dependientes del Ministro general.

Art. 23

§ 1. Compete al Guardián con el Capítulo local o con el Discretorio, y con la aprobación del Ministro provincial, fijar los límites de la clausura a tenor de los Estatutos particulares.

§ 2. En un caso concreto y por justa causa, el Guardián puede cambiar los límites de la clausura e incluso suprimirla.

Art. 24

En circunstancias especiales es lícito a los hermanos usar vestidos diversos de los indicados en el art. 48 § 1 de las Constituciones generales, los cuales vendrán determinados en los Estatutos particulares o por el Definitorio provincial.

Art. 25

§ 1. Si una necesidad urgente, la caridad cristiana o una evidente utilidad requieren que el Guardián o el Ministro provincial estén ausentes por largo tiempo, estas causas han de ser aprobadas por el Ministro superior respectivo. Y recuerden los que hayan de ausentarse que han de proveer de modo que los hermanos no sufran perjuicio o incomodidad alguna por tal ausencia.5

§ 2. El Guardián o el Ministro provincial que haya de ausentarse de los límites de su territorio, aunque sea por breve tiempo, avise al que por derecho debe hacer sus veces.

Art. 26

§ 1. Según las normas de los Estatutos particulares, desígnese en cada Casa y en cada Provincia hermanos que redacten la crónica, que cuiden del archivo y que desempeñen otros cargos necesarios para la vida de la fraternidad.

§ 2. Guárdense, protéjanse y provéanse con gran atención, de acuerdo con las necesidades de nuestro tiempo, las bibliotecas, sobre todo las más insignes e importantes. Lo mismo debe hacerse con los archivos, museos y obras de arte.

Art. 27

Nómbrense Asistentes espirituales de la Orden Franciscana Seglar: para toda la Orden, por el Ministro general; para las naciones, si el caso lo requiere, por los respectivos Ministros provinciales; para la Provincia, por el Ministro provincial; consúltese previamente al gobierno de la respectiva fraternidad de la Orden Franciscana Seglar.

Art. 28

§ 1. El Asistente general anima y coordina a los Asistentes pertenecientes a la Orden de los Hermanos Menores y presta asistencia pastoral a la Orden Franciscana Seglar asociada a nuestra Orden.

§ 2. El Asistente general presta ayuda a los Asistentes generales pertenecientes a las otras Obediencias, que colaboran a tenor de los Estatutos peculiares.

Capítulo IV
«PEREGRINOS Y EXTRANJEROS
EN ESTE MUNDO» (1 Pe 2,11; 2 R 6,2)

Título I
MODO DE TRABAJAR Y DE VIAJAR

Art. 29

Viviendo siempre en humildad y alegría de corazón, guárdense los hermanos de toda soberbia y avaricia, dedíquense con empeño al trabajo diario y estén dispuestos a prestar sus servicios a todos los hombres.

Art. 30

§ 1. El Guardián es el encargado de promover y dirigir todos los trabajos de la respectiva Casa. Recuerde, sin embargo, que su principal deber es unir y custodiar en fraternidad a los hermanos destinados a los distintos trabajos.

§ 2. Compete al Capítulo local no sólo tratar las cuestiones referentes al desarrollo del trabajo, de la evangelización y del cuidado pastoral, sino también solicitar con interés informes de cada uno de los trabajos, para construir y fomentar la comunión fraterna.

Art. 31

§ 1. Es lícito y conveniente que los hermanos se acojan, a tenor de los Estatutos particulares y quedando a salvo el art. 79 § 2 de las Constituciones generales, a las leyes de subsidios, previsiones sociales y pensiones.

§ 2. Acepten de buen grado los hermanos el servicio asistencial sanitario que la sociedad ha instituido a tal fin.

Art. 32

§ 1. Cuando el fruto del trabajo y los otros subsidios no bastan para la sustentación de la fraternidad, pueden los hermanos, según las circunstancias de los lugares y bajo la dependencia del Ministro provincial y de los guardianes, recurrir a los bienhechores en la forma que la situación aconsejare.

§ 2. Donde el Ministro provincial lo juzgare necesario, oportuno y apto para dar testimonio, los hermanos pidan limosna de puerta en puerta,6 pero dentro de los límites de la propia Provincia.

§ 3. No se conceda licencia para recoger limosnas en territorio de otra Provincia sin consentimiento del Ministro de dicha Provincia.

Art. 33

No les está permitido a los hermanos recibir legados perpetuos ni donaciones perpetuas ni réditos estables que les eximan de la necesidad de trabajar. Pero pueden recibirse lícitamente, conforme a las normas de los Estatutos particulares, los legados que se pagan con una única prestación y que no tienen carácter de rédito perpetuo.

Art. 34

Absténganse los hermanos de pedir permisos para viajar que los Ministros y los Guardianes no pueden razonablemente conceder. No se otorguen permisos para viajar si el viaje no se hace por motivos compatibles con la pobreza.

Art. 35

Los hermanos que viajan deben acudir a nuestras Casas y deben ser siempre benévolamente hospedados.

Art. 36

§ 1. El Ministro general puede conceder permiso para viajar a todos los hermanos de toda la Orden.

§ 2. Los Ministros provinciales tienen la facultad de conceder a sus hermanos licencia para viajar según los Estatutos particulares. Mas para conceder el permiso de viajar fuera de estos límites, necesitan el consentimiento de su Definitorio.

§ 3. Si la permanencia de algún hermano en otra Provincia se prolongara más de tres meses, comuníquelo el Ministro provincial propio al Ministro de aquella Provincia. Y si el hermano morase en alguna Casa de esta Provincia, el mismo Ministro debe obtener el beneplácito previo del Ministro competente.

§ 4. Determínese en los Estatutos particulares la competencia del Guardián en cuanto a los viajes.

Art. 37

Cada vez que los Ministros y los Guardianes dan por escrito permiso para viajar, determinen en las letras obedienciales el tiempo y los lugares del viaje.

Art. 38

Las vacaciones, que oportunamente han de concederse a los hermanos según los Estatutos particulares, organícense de modo que se provea a las obligaciones de la fraternidad y, al mismo tiempo, respondan a los fines y al espíritu de nuestra pobreza.

Título II
ORGANIZACIÓN DE LA OFICINA
DE JUSTICIA Y PAZ
E INTEGRIDAD DE LA CREACIÓN

Art. 39

Las tareas principales de la Oficina general de Justicia, Paz e Integridad de la Creación (JPIC), dependiente del Ministro general son:

§ 1. procurar que JPIC forme parte de la vida y de la misión de la Orden, con la cooperación de los animadores y de las comisiones de JPIC de todos los niveles, colaborando con la Secretaría para la Formación y los Estudios y con la Secretaría para la Evangelización.

§ 2. Instruir a los hermanos en los temas relacionados con JPIC.

Art. 40

§ 1. Ayude a la oficina general de Justicia, Paz e Integridad de la Creación el Consejo internacional de Justicia, Paz e Integridad de la Creación, constituido según las normas de sus Estatutos peculiares, aprobados por el Definitorio general.

§ 2. Todas las Conferencias y Provincias redacten unos Estatutos en los que se provea a la integración de JPIC en la vida y la misión de la Orden, tanto mientras dura la formación inicial como la permanente, y también para quienes están adscritos específicamente a JPIC.

Art. 41

§ 1. Institúyase en cada Conferencia una Comisión de JPIC, compuesta por miembros de cada una de las entidades de la Conferencia. Determínense mediante Estatutos peculiares, que han de ser aprobados por la Conferencia, la tarea y la función de esta Comisión y las normas para la elección de su Presidente.

§ 2. Estas Comisiones deben cooperar adecuadamente, en todo cuanto se refiere a JPIC, con «Franciscans International», dependiente de la Familia Franciscana, con las Comisiones diocesanas y con los Institutos religiosos, así como con las organizaciones de la sociedad civil que gozan de buena fama.

Art. 42

§ 1. Cada Provincia y las demás Entidades de la Orden elijan un animador de JPIC.

§ 2. Nómbrese, donde sea posible, un consejo o comisión que ayude al Ministro provincial y al animador de JPIC a promover la formación y la actividad de JPIC en el ámbito de la Provincia.

§ 3. Defínanse en Estatutos peculiares las tareas del animador de JPIC, que actúa siempre bajo la dependencia del Ministro provincial (o del Custodio). El animador fomentará y coordinará la integración de JPIC en la vida y en los ministerios de la Provincia (o de la Custodia); y, sobre todo, apoyará las iniciativas de JPIC a todos los niveles.

Capítulo V
PARA ESTO OS ENVIÓ DIOS
AL MUNDO ENTERO (Cf. CtaO 9)

Título I
NORMAS GENERALES SOBRE LA EVANGELIZACIÓN

Art. 43

§ 1. De acuerdo con el artículo 84 de las Constituciones generales, los hermanos, dondequiera que se encuentren y sea cual fuere la actividad que realicen, dedíquense al ministerio de la evangelización, de manera que, con palabras y obras, y con el testimonio de la simple presencia franciscana, anuncien el advenimiento del Reino de Dios.

§ 2. Compete a los Capítulos generales y provinciales examinar y evaluar las tareas de evangelización de los hermanos y proponer instrucciones, caminos y medios idóneos para fomentar la evangelización franciscana.7

Art. 44

§ 1. Compete al Ministro general con su Definitorio animar, cuidar y evaluar toda la evangelización de la Orden, regir la evangelización misional y velar por ella.8

§ 2. Para ejercer este ministerio, el Ministro general se sirve de la Secretaría general para la Evangelización.

§ 3. Compete al oficio de Secretario general para la Evangelización ayudar con su consejo y con su acción al Ministro general en todo lo relacionado con la evangelización.

Art. 45

Corresponde a la Secretaría general para la Evangelización, bajo la dependencia del Ministro general:

1. apoyar el testimonio de la presencia franciscana y animar las actividades de evangelización;

2. velar por la evangelización en la Orden y promoverla con iniciativas y medios adecuados;

3. coordinar y acompañar las actividades misionales de la Orden y de las Provincias;

4. discernir a la luz del carisma franciscano y de las exigencias de nuestro tiempo todas las iniciativas de evangelización;

5. fomentar cada vez más la cooperación entre las Provincias y entre las Conferencias de Ministros provinciales.

Art. 46

§ 1. La Secretaría general para la Evangelización consta de dos secciones: una para la evangelización misional y otra para la evangelización en general.

§ 2. La Secretaría general para la Evangelización se rige mediante Estatutos peculiares aprobados por el Ministro general con el consentimiento del Definitorio.

Art. 47

§ 1. A la Secretaría general para la Evangelización le presta ayuda el Consejo Internacional para la Evangelización, formado por los Delegados de todas las Conferencias y por otros hermanos, a tenor de los Estatutos peculiares.

§ 2. Cada Conferencia de Ministros provinciales ha de elegir un Delegado, de acuerdo con las normas de la propia Conferencia y de los Estatutos del Consejo Internacional para la Evangelización.

Art. 48

§ 1. Compete al Ministro provincial con su Definitorio dirigir la actividad de la evangelización en la Provincia de acuerdo con la legislación de la Orden y teniendo en cuenta las decisiones e instrucciones del Capítulo general y del Capítulo provincial.

§ 2. Cada Provincia ha de tener una Secretaría para la Evangelización, presidida por su respectivo Secretario. Esta Secretaría está formada por el Moderador para la Evangelización misional, por el Coordinador de la Evangelización en general y por otros hermanos, de acuerdo con los Estatutos particulares y peculiares.

Art. 49

§ 1. Incumbe al Secretario provincial para la Evangelización promover y coordinar, bajo la dependencia del Ministro provincial, toda la evangelización en la Provincia. Determínese más detalladamente su servicio en los Estatutos particulares y peculiares.

§ 2. Incumbe al Moderador de la Evangelización misional, además de lo que prescriben los Estatutos particulares y peculiares, alentar y promover, dentro de los límites de la Provincia, el espíritu misionero y las iniciativas de actuación misional, mantener la comunicación de la Provincia con los misioneros y recolectar limosnas, que se han de emplear, bajo la dependencia del Ministro provincial, en favor de las obras misionales.

§ 3. Es obligación del Coordinador de la Evangelización coordinar, de acuerdo con los Estatutos particulares y peculiares, todas las actividades relacionadas con las diversas formas de evangelización.

§ 4. El Secretario provincial para la Evangelización es elegido en el Congreso capitular y, fuera del Capítulo, por el Definitorio provincial. Si fuera necesario, el Secretario provincial para la Evangelización puede asumir también el oficio de Moderador de la Evangelización misional o el oficio de Coordinador de la Evangelización.

§ 5. El Moderador de la Evangelización misional y el Coordinador de la Evangelización son elegidos en el Congreso capitular y, fuera del Capítulo, por el Definitorio provincial.

Art. 50

§ 1. Si es posible, institúyase en cada una de las Conferencias de Ministros provinciales la Secretaría interprovincial para la Evangelización. La principal tarea de esta Secretaría es animar y promover la cooperación, la formación y el intercambio de experiencias en el ámbito de la evangelización y fomentar las relaciones entre las varias Secretarías provinciales para la Evangelización y entre éstas y la Secretaría general para la Evangelización.

§ 2. Si se considera oportuno, institúyase también en cada Conferencia de Ministros provinciales el Consejo interprovincial para la Evangelización misional, compuesto por el Delegado para la Evangelización y por los Moderadores para la Evangelización misional, a fin de fomentar el espíritu y la actividad misional en el seno de la Conferencia de Ministros provinciales y la participación en las iniciativas misioneras de la Orden, impulsar la cooperación interprovincial en el ámbito de la evangelización misional y mantener relaciones con la Secretaría general para la Evangelización de acuerdo con los Estatutos peculiares de la Secretaría general para la Evangelización.

§ 3. La Secretaría interprovincial para la Evangelización y el Consejo interprovincial para la Evangelización misional se rigen por sus propios Estatutos, de acuerdo con las normas de los Estatutos de las respectivas Conferencias de Ministros provinciales y de los Estatutos peculiares de la Secretaría general para la evangelización.

Título II
ORGANIZACIÓN DEL MINISTERIO
DE LA EVANGELIZACIÓN

Art. 51

§ 1. A tenor del art. 112 § 2 de las Constituciones generales, y teniendo en cuenta las decisiones del Capítulo general o del Ministro general con su Definitorio y la personal inclinación de cada uno de los hermanos, compete al Capítulo provincial decidir las obras de evangelización, tanto en el ministerio pastoral parroquial, en el ejercicio de la predicación, en las escuelas, en la asistencia social y en el trabajo profesional como en las otras actividades, ya vengan aprobadas por la tradición, ya respondan a las nuevas exigencias.

§ 2. En las decisiones que se tomen respecto a lo indicado en el § 1, ténganse en cuenta las obras que mejor pueda llevar a cabo la Provincia en cooperación con la Iglesia particular y con otras Provincias, así como las que puedan ser más útiles a toda la Orden.

Art. 52

§ 1. Dispongan las Provincias, lo mismo que las Conferencias de Ministros provinciales, de normas oportunas para llevar a cabo la actividad evangelizadora. Tales normas deben adaptarse a las directrices de la Orden y a los decretos dictados por las Conferencias Episcopales.

§ 2. Los Ministros provinciales, teniendo también en cuenta las exigencias de sus Conferencias y de toda la Orden, estudien y precisen los trabajos y los ministerios para cuyo desempeño sea necesario formar peritos, y procuren que se provea a la formación de los mismos.

Art. 53

La aceptación de parroquias o de otras obras que el Obispo diocesano encomienda a la Provincia9 es competencia del Ministro provincial con su Definitorio, que debe establecer con el Obispo un convenio escrito sobre la materia, a tenor del canon 681 § 2.

Art. 54

§ 1. Cuando se aceptan parroquias, de lo que ha de informarse al Ministro general, el Ministro provincial debe preferir aquellas en las que brille el testimonio de minoridad y fraternidad.

§ 2. Si la parroquia se erige en una iglesia de la Orden, defínanse cuidadosamente en el convenio las relaciones entre la fraternidad y la parroquia, sobre todo en cuanto al uso de la iglesia.10

Art. 55

§ 1. Compete al Ministro provincial admitir o presentar al Obispo, para ejercer cargos pastorales, a los hermanos de cuya idoneidad le conste suficientemente.11

§ 2. Los hermanos que, por razón de convenio, quedan vinculados a ciertos cargos están sujetos como religiosos a la visita y a la corrección del Ministro provincial y a la vigilancia del Guardián; pero en las cosas que pertenecen al servicio mismo dependen de la autoridad de aquellos a cuyo servicio están.12

§ 3. Quienes ejercen algún ministerio pastoral en las diócesis están sujetos, a tenor del derecho, a la jurisdicción de los Ordinarios del lugar en aquellas cosas que se refieren al fiel ejercicio del cargo pastoral y a la recta ordenación de la cura de almas.13

Art. 56

§ 1. Pongan interés los Ministros, los Guardianes y los hermanos dedicados al ministerio pastoral en cooperar oportunamente con las Instituciones diocesanas y regionales en todo lo que se refiere al ordenamiento y a los métodos de evangelización.

§ 2. Las fraternidades de una misma diócesis o región fomenten las relaciones mutuas y una estrecha colaboración entre ellas y con los miembros de los Institutos de vida consagrada que residen y trabajan en el mismo territorio.

Art. 57

Promuévase oportunamente el apostolado de la educación de la juventud, también en las escuelas, de modo que se forme adecuadamente a los laicos para el servicio de la Iglesia y de la sociedad humana y se fomenten las vocaciones eclesiásticas y religiosas.

Art. 58

En coherencia con el art. 97 de las Constituciones generales, en cada Provincia el Ministro y los hermanos tengan solícito cuidado de los marginados de nuestro tiempo.

Título III
ORGANIZACIÓN
DE LA EVANGELIZACIÓN MISIONAL

Art. 59

§ 1. El Ministro general, con el consentimiento de su Definitorio, puede confiar obras misionales a una Provincia o a grupos de Provincias, después de consultar a los Ministros y Definitorios provinciales interesados. Además, el mismo Ministro puede aceptar obras misionales en nombre de toda la Orden y encomendarlas a grupos de hermanos procedentes de varias Provincias, después de oír a sus respectivos Ministros provinciales.

§ 2. La evangelización misional de toda la Orden debe regirse por Estatutos peculiares aprobados por el Ministro general con el consentimiento del Definitorio.

Art. 60

§ 1. Compete al Capítulo provincial y, si el caso fuera urgente, fuera del Capítulo, al Definitorio provincial solicitar al Ministro general y aceptar de él una obra misional en regiones donde todavía no exista una Provincia de la Orden, o también dejarla, exponiendo las graves razones que hubiere para ello; pero para dejarla se necesita la aprobación del Ministro general.

§ 2. Corresponde al Ministro provincial, previo consentimiento de su Definitorio, hacerse cargo de alguna actividad especial en un territorio donde la Provincia ya tiene una obra misional.

§ 3. La Provincia debe dotar a las obras misionales a ella confiadas de suficientes e idóneos hermanos y subsidios.

Art. 61

§ 1. Las Provincias que por razón de la evangelización misional tienen hermanos incorporados a otra Provincia, cuiden de fomentar siempre el bien de aquella Provincia.

§ 2. Las entidades de evangelización misional que todavía no pueden sostenerse adecuadamente por sí mismas han de ser apoyadas en todas las formas por la Secretaría general para la Evangelización misional, por mandato del Ministro general con su Definitorio, a tenor de los Estatutos peculiares.

Art. 62

Aliéntese el espíritu misionero en toda la Provincia y en todas las fraternidades, principalmente en las Casas de formación, así como entre los miembros de toda la Familia Franciscana y entre los otros fieles.

Art. 63

§ 1. Foméntese en cada una de las Provincias el espíritu misional de colaboración, participación y comunión mediante la Unión Misional Franciscana.

§ 2. El Moderador provincial para la Evangelización misional es también el promotor de la Unión Misional Franciscana, a no ser que en los Estatutos particulares se determine otra cosa.

Art. 64

§ 1. Los Ministros, con el consentimiento de sus Definitorios, pueden, a tenor del derecho, aceptar y enviar a laicos que se ofrezcan libremente para la labor de la evangelización misional.14

§ 2. Los derechos y obligaciones de los laicos admitidos a la obra de la evangelización misional han de establecerse mediante contrato válido, a ser posible, incluso en el fuero civil.

Art. 65

El Ministro provincial, oído el consejo de su Definitorio, acceda de buen grado a la solicitud del hermano idóneo15 que expresa el deseo de trabajar en alguna obra de evangelización misional.

Art. 66

§ 1. Si una Provincia no tiene una obra misional propia, el Ministro provincial, a través de la Secretaría para la Evangelización, ofrezca a los hermanos la posibilidad de incorporarse a obras misionales de la Orden o de otra Provincia.

§ 2. En este caso, corresponde al Ministro provincial estipular un convenio en el que se precisen la duración de la prestación del servicio, los derechos y las obligaciones del hermano interesado.

Art. 67

Pidan los Ministros provinciales, a través de la Secretaría general para la Evangelización, la obediencia del Ministro general para los hermanos que deseen ir a misiones fuera de sus Provincias, e informen a dicha Secretaría del retorno definitivo de los mismos a la Provincia.

Art. 68

§ 1. Las limosnas recogidas en favor de las obras misionales dentro de los límites de la Provincia o de la Conferencia de Ministros provinciales, deben emplearse para tal fin, bajo la dependencia de los respectivos Ministros provinciales, a tenor de los Estatutos particulares y peculiares, dejando a salvo la obligación de enviar a la Secretaría general para la Evangelización la suma determinada por el Capítulo general.

§ 2. Las limosnas en favor de la acción misional recogidas en una Provincia que no tiene misión propia, han de enviarse a la Secretaría general para la Evangelización.

Título IV
LA CUSTODIA Y LAS COMISARÍAS
DE TIERRA SANTA

Art. 69

Procure cada una de las Provincias tener siempre en la Custodia de Tierra Santa uno o más hermanos idóneos que presten sus servicios en ella durante cuatro años por lo menos, salvo el derecho del Ministro general de enviar allí hermanos de cualquier Provincia, después de oír al respectivo Ministro provincial y al Custodio de Tierra Santa.

Art. 70

§ 1. Teniendo en cuenta las circunstancias particulares, procure el Ministro general, con el consejo de su Definitorio y oído el parecer del Custodio de Tierra Santa y de los Ministros provinciales interesados, erigir en cada una de las Provincias o, al menos, en cada región o nación una Comisaría de Tierra Santa, al frente de la cual se destine un Comisario.

§ 2. Los Comisarios de Tierra Santa tienen el encargo de promover en su territorio el conocimiento, la información y la devoción a los Santos Lugares, así como organizar peregrinaciones a ellos. También deben solicitar en su territorio, a tenor del derecho particular, subsidios para fomentar la actividad apostólica en favor de las obras de Tierra Santa.

§ 3. El cargo de los Comisarios de Tierra Santa y el régimen de las Comisarías se regulan a tenor de las Constituciones generales y de los Estatutos.

Art. 71

§ 1. Las Comisarías de Tierra Santa son de dos tipos, según estén erigidas

1. en una Casa directamente dependiente de la Custodia de Tierra Santa o erigida por ésta en el territorio de alguna Provincia;

2. o en una parte de una Casa de alguna Provincia.

Las Comisarías de este segundo tipo están sujetas a la visita del Ministro provincial en cuya Casa tienen su sede y deben presentar un informe trienal al Capítulo provincial.

Art. 72

Los Comisarios de Tierra Santa, y también los Vicecomisarios si la utilidad lo aconseja, son elegidos para un trienio en el Congreso capitular de la Custodia, cuando se trata de Comisarías del primer tipo, y en el Congreso capitular de la Provincia, cuando se trata de las Comisarías del segundo tipo.

Art. 73

Los Comisarios y los hermanos adscritos a una Comisaría no actúen fuera de los límites de la región que tienen asignada, a no ser con licencia de los Ministros competentes, según la norma de los Estatutos.

Capítulo VI
«DEBEN DESEAR TENER
EL ESPÍRITU DEL SEÑOR
Y SU SANTA OPERACIÓN» (2 R 10,8)

Título I
NORMAS GENERALES DE LA FORMACIÓN

Art. 74

§ 1. A tenor del art. 134 de las Constituciones generales, compete al Ministro general con su Definitorio moderar y vigilar la formación en toda la Orden.

§ 2. En el ejercicio de esta función, el Ministro general se sirve de la Secretaría general para la Formación y los Estudios. El cometido del Secretario de esta oficina es ayudar con su consejo y actuación al Ministro general en los asuntos relativos a la formación.

§ 3. La formación franciscana de toda la Orden se rige por la Ratio formationis y por la Ratio studiorum, aprobadas por el Ministro general con el consentimiento del Definitorio.

Art. 75

§ 1. Incumbe a la Secretaría general para la Formación y los Estudios, bajo la dependencia del Ministro general:

1. moderar todo lo referente a la formación en la Orden;

2. promover y coordinar la formación y los estudios con medios aptos y oportunas iniciativas;16

3. cuidar de que se cumpla todo lo que las autoridades de la Orden han manifestado y establecido respecto a la formación y los estudios, así como vigilar su observancia;17

4. incrementar cada vez más la cooperación y el diálogo entre los formadores.18

§ 2. La Secretaría general para la Formación y los Estudios se rige por Estatutos peculiares aprobados por Ministro general con el consentimiento de su Definitorio.

Art. 76

§ 1. A la Secretaría general para la Formación y los Estudios le presta ayuda el Consejo Internacional para la Formación y los Estudios, formado por los Delegados de todas la Conferencias de Ministros provinciales y por otros hermanos, a tenor de los Estatutos peculiares.

§ 2. Cada Conferencia de Ministros provinciales ha de elegir un Delegado, según las normas de la propia Conferencia y de los Estatutos peculiares del Consejo Internacional para la Formación y los Estudios.

Art. 77

§ 1. Según el artículo 138 de las Constituciones generales, corresponde al Ministro provincial con el Definitorio moderar y vigilar la formación en su Provincia, a tenor del derecho común y del propio.

§ 2. Corresponde a las Provincias y demás entidades competentes de la Orden adaptar las normas de las Constituciones generales y de estos Estatutos generales y los otros documentos de la Orden a las circunstancias peculiares de las personas y de los lugares.

§ 3. Cada Conferencia de Ministros provinciales, cada Provincia y todas las otras entidades competentes redacten su propias Ratio formationis y Ratio studiorum para todos los hermanos, guardando las normas del derecho y asegurando la unidad entre la formación inicial y la permanente. Estas Ratio formationis y Ratio studiorum, aprobadas a tenor de los Estatutos particulares, han de ser ratificadas por el Ministro general.

Art. 78

§ 1. Cada Provincia tenga su Secretaría para la Formación y los Estudios, al frente de la cual está el respectivo Secretario. Componen esta Secretaría: el Moderador para la formación permanente, cada uno de los Maestros o Rectores de las Casas de formación, el Animador del cuidado pastoral de las vocaciones y también, si fuere menester, otros hermanos a tenor de los Estatutos particulares o peculiares.

§ 2. El cometido del Secretario es promover y coordinar, bajo la dependencia del Ministro provincial, todo lo referente a la formación en la Provincia. Determínese más detalladamente su cometido en los Estatutos particulares y peculiares.

§ 3. El Secretario provincial para la Formación y los Estudios es elegido en el Congreso capitular, y, fuera del Congreso capitular, por el Ministro provincial con su Definitorio.

Art. 79

§ 1. Para cada una de las Conferencias de Ministros provinciales institúyase, a ser posible, una Secretaría de la Conferencia para la Formación y los Estudios, cuyo cometido será promover el diálogo y la cooperación acerca de la formación y los estudios y mantener contactos frecuentes con la Secretaría general y con las Secretarías provinciales para la Formación y los Estudios.

§ 2. La Secretaría de la Conferencia para la Formación y los Estudios se rige por los Estatutos de la respectiva Conferencia de Ministros provinciales.

§ 3. El Secretario de la Conferencia para la Formación y los Estudios es elegido a tenor de los Estatutos de la Conferencia de Ministros provinciales.

Art. 80

Además de la Secretaría para la Formación y los Estudios de cada Conferencia, varias Provincias pueden tener conjuntamente una Secretaría interprovincial para la Formación y los Estudios, que se rige por Estatutos peculiares.

Título II
LA FORMACIÓN PERMANENTE

Art. 81

§ 1. Procuren los Ministros que en los Capítulos se redacten programas de formación permanente.

§ 2. Según el art. 139 § 2 de las Constituciones generales, téngase en cada Provincia un Moderador para la formación permanente,19 a tenor de los Estatutos particulares.

Art. 82

§ 1. Provéase en los Estatutos particulares todo lo referente a la buena marcha de la formación permanente, prestando particular atención a los -al menos- cinco primeros años posteriores a la profesión solemne.

§ 2. Por lo que respecta a la formación permanente franciscana, institúyanse, donde las circunstancias lo aconsejen, Casas interprovinciales o interobedienciales.

Título III
LOS FORMADORES

Art. 83

En las Casas de formación, los formadores acompañan a los candidatos y a los hermanos que todavía se hallan en la formación inicial y trabajan con ellos para que descubran la voluntad de Dios en sus vidas, analicen más profundamente las razones de su decisión de abrazar la vida franciscana, evalúen sus propias experiencias de la vida fraterna y minorítica y busquen el modo de vida franciscana adecuado a la índole de cada uno.20

Art. 84

§ 1. Según el art. 139 § 2 de las Constituciones generales, el Maestro o Rector de cada Casa de formación es elegido en el Congreso capitular; fuera del Congreso capitular, es elegido por el Ministro provincial con el Definitorio o por el Custodio de la Custodia autónoma con el Consejo, a tenor de los Estatutos particulares y peculiares.

§ 2. En cada Casa de formación el Coetus formatorum está constituido por los hermanos expresamente designados por el Ministro provincial, oído el Definitorio. Este Coetus ha de estar compuesto con la unidad y variedad que mejor responda a las necesidades de los formandos, teniendo en cuenta su edad, madurez, grado de estudios y demás circunstancias.

§ 3. Determínense en los Estatutos particulares los formadores para los hermanos que, por diversos motivos, se hallan fuera de la Casa de formación.

Título IV
EL CUIDADO PASTORAL DE LAS VOCACIONES

Art. 85

§ 1. En cada Provincia nombre el Ministro provincial, a tenor de los Estatutos particulares y peculiares, un hermano que sea animador y coordinador del cuidado pastoral de las vocaciones.

§ 2. Corresponde a este hermano promover y moderar la actividad vocacional franciscana, tanto en la Provincia como con otras Provincias y con toda la Familia Franciscana según las normas de las Constituciones generales y de los Estatutos particulares.

Título V
LA FORMACIÓN INICIAL

Art. 86

§ 1. Compete al Ministro provincial o al Custodio de la Custodia autónoma admitir los candidatos al postulantado, observando lo establecido en los Estatutos particulares.

§ 2. El postulantado se ha de hacer bajo la dirección del Maestro, conforme a lo prescrito en los Estatutos particulares o peculiares.

§ 3. Determínese en los Estatutos particulares la duración del postulantado, que no ha de ser inferior a un año ni superior a dos años.

Art. 87

Los requisitos para los candidatos al noviciado, aparte de otros que pueden determinarse en los Estatutos particulares, y observadas las prescripciones del derecho común, son:

1. recta intención, libre voluntad, idoneidad espiritual, intelectual y social;

2. conveniente salud física y psíquica, teniendo también en cuenta las disposiciones tal vez heredadas de la familia;

3. suficiente madurez personal;

4. suficiente formación intelectual o profesional.21

Art. 88

§ 1. Todo candidato al noviciado declare por escrito:

1. que no padece enfermedad grave o habitual, y que sabe que, de ocultarla dolosamente, su admisión y, en consecuencia, su profesión serán tenidas por nulas;

2. que ingresa libremente en la Orden;

3. que está dispuesto a prestar gratuitamente todos los servicios, según dispongan los Ministros y los Guardianes, de forma que no pueda exigir de la Orden ninguna retribución pecuniaria si llegara a abandonarla o fuere despedido por el Ministro.

§ 2. Las declaraciones a las que se refiere el párrafo anterior, suscritas por el Guardián, por dos testigos y por el candidato, deben conservarse en el archivo de la Provincia. Si se trata de un candidato menor de edad, tales declaraciones han de ser firmadas por sus padres o por su tutor.

Art. 89

Para ser admitido válidamente al noviciado, el candidato debe estar libre de los impedimentos establecidos por el derecho común y haber cumplido al menos diecisiete años de edad. Debe presentar los certificados de bautismo, de confirmación y de estado libre de vínculo, junto con los otros documentos requeridos por los Estatutos particulares.22

Art. 90

§ 1. El Ministro general puede recibir en toda la Orden, con potestad ordinaria, a los candidatos al postulantado, al noviciado y a la profesión, guardando las normas del derecho,23 y admitirlos en las Custodias dependientes de él.

§ 2. Al Ministro provincial y al Custodio de una Custodia autónoma les compete admitir a los candidatos al noviciado de su respectiva Provincia o Custodia, guardando las normas de los Estatutos particulares;24 el Custodio de una Custodia dependiente necesita para ello la delegación de su Ministro.

Art. 91

§ 1. En cuanto al acto o rito de iniciación al noviciado, obsérvese lo prescrito en los Estatutos particulares y en el Ritual de la Orden.

§ 2. Preside el rito el Ministro que recibe al candidato al noviciado o el hermano delegado por él. Mas en circunstancias extraordinarias, como en el caso de estar impedida la comunicación con el respectivo Ministro o con quien hace sus veces, goza de esta facultad el que regenta la Casa del noviciado, con tal de que conste que ya se ha efectuado la admisión a tenor del § 2 del artículo precedente.

§ 3. Redáctese un documento sobre el comienzo del noviciado, firmado por quien presidió el rito, por dos testigos y por el candidato.

Art. 92

§ 1. Para que el noviciado sea válido, ha de hacerse en una Casa de la Orden debidamente designada para este fin, y debe durar doce meses.25

§ 2. La erección, traslado o supresión de la Casa del noviciado debe hacerse mediante decreto escrito, dado por el Ministro general con el consentimiento de su Definitorio.26

§ 3. En caso excepcional, el Ministro general, con el consentimiento de su Definitorio, puede permitir que un candidato haga válidamente el noviciado fuera de la Casa del noviciado, en otra Casa de la Orden, bajo la dirección de un hermano idóneo que desempeñe el cargo de maestro.27

§ 4. El Ministro provincial puede permitir que, durante determinados períodos de tiempo, el grupo de novicios habite en otra Casa de la Orden designada por él.28

Art. 93

§ 1. No se empiece el Noviciado sin la licencia del Ministro general, a no ser que haya al menos tres candidatos.

§ 2. En las Provincias o Custodias que tienen Casa de noviciado canónicamente erigida pero que no han tenido ningún novicio durante cinco años continuos, no puede empezarse un nuevo año de noviciado sin el consentimiento del Ministro general.

Art. 94

§ 1. El Maestro de novicios, bajo cuya dirección se hace el Noviciado, ha de ser un hermano solemnemente profeso. Es elegido en el Congreso capitular o, fuera del Congreso capitular, a tenor del art. 84 § 1 de estos Estatutos.29

§ 2. La dirección de los novicios, bajo la autoridad del Ministro provincial, está reservada a un único Maestro, quien, con la colaboración del Coetus formatorum, organiza la vida fraterna y la actividad formativa de los novicios, observando los Estatutos particulares y peculiares, y salvo el art. 140 § 3 de las Constituciones generales.30

§ 3. El Maestro, en colaboración con el Coetus formatorum y guardando lo prescrito en los Estatutos particulares y peculiares, redacte dos veces al año un informe sobre la idoneidad de cada novicio y envíelo, debidamente firmado, al Ministro provincial.

Art. 95

Durante el tiempo de noviciado interrúmpase el curso ordinario de los estudios. Pueden permitirse e incluso mandarse estudios útiles para la mejor formación de los novicios, a tenor de los arts. 152-153 de las Constituciones generales. Pero los estudios, acordes con el noviciado, deben orientarse al conocimiento y al amor de Dios y a estimular una vida que se alimenta de la fe.31 Por tanto:

1. Iníciese a los novicios en la teología de la vida religiosa, sobre todo en la teología de la Regla, en la historia y en la espiritualidad de la Orden, fundamentada especialmente en los escritos de San Francisco, experimentando al mismo tiempo de manera práctica la vida evangélica en la comunión fraterna y en la participación de la actividad de los hermanos.

2. Conformen los novicios su vida con la de Cristo Jesús mediante la lectura y meditación diarias de la Sagrada Escritura, sobre todo del Evangelio, en el que está radicada nuestra Regla.

3. Enséñese a los novicios a conversar con Dios, mediante un método de oración personal; a vivir más profundamente el Misterio Pascual, a través de la celebración activa de la Liturgia; y a participar intensamente en los misterios de la Iglesia, bajo la guía de la bienaventurada Virgen María, Madre de la Iglesia.

4. Practiquen los novicios los ejercicios de piedad recomendados por la sana tradición de la Orden y conformes a las normas de la sagrada Liturgia, de modo que se consoliden por ellos en el espíritu de oración.

Art. 96

§ 1. Según el art. 154 § 2 de las Constituciones generales, los Estatutos particulares pueden determinar uno o varios períodos de práctica apostólica fuera de la Casa del noviciado, salvaguardando, empero, la formación específica del noviciado.

§ 2. Esta práctica apostólica debe ser una verdadera actividad formativa32 y debe ordenarse de modo que empiece después de los tres primeros meses del noviciado, que el novicio permanezca en el noviciado durante seis meses continuos y que vuelva a él al menos un mes antes de emitir la profesión temporal.

Art. 97

§ 1. El noviciado se interrumpe, de manera que debe comenzarse y completarse, si el novicio permanece más de tres meses, continuos o discontinuos, fuera de la Casa del noviciado, exceptuando el caso de ausencia motivada por la experiencia apostólica; y se interrumpe, igualmente, si el novicio sale de la Casa expulsado por el Ministro o la abandona sin su licencia con la intención de no volver.33

§ 2. Si, cumplido el tiempo del noviciado, quedare alguna duda sobre la idoneidad del novicio, el Ministro provincial, oído su Definitorio, puede prorrogar el tiempo de noviciado, pero no por más de seis meses.34

§ 3. El novicio puede libremente abandonar la Orden; y el Ministro provincial, oído el Maestro, puede despedirlo.35

Art. 98

Terminado el noviciado, si el novicio fuese juzgado idóneo, admítasele a la primera profesión temporal, que ha de renovarse anualmente, a no ser que en los Estatutos particulares se prescriba otra cosa.

Art. 99

§ 1. Compete al Ministro provincial o al Custodio de la Custodia autónoma, guardando lo prescrito en el art. 156 § 2 de las Constituciones generales, oídos el Maestro y el Coetus formaturum de la Casa del noviciado, admitir al novicio a la primera profesión y recibir dicha profesión.

§ 2. Es competencia de dicho Ministro y de dicho Custodio admitir y recibir la renovación de la profesión temporal, a tenor de los Estatutos particulares.36

§ 3. El Custodio de una Custodia dependiente necesita la delegación de su Ministro.

Art. 100

§ 1. Determinen los Estatutos particulares el tiempo de la profesión temporal, que no ha de durar menos de un trienio ni prolongarse más de un sexenio, salvo lo prescrito en el § 3 de este artículo.37

§ 2. El Ministro provincial o el Custodio de una Custodia autónoma, a quienes compete admitir a un hermano a la profesión, pueden, por justa causa, permitir que se anticipe la profesión solemne, pero no más de tres meses.38

§ 3. En casos especiales y según los Estatutos particulares, dicho Ministro o dicho Custodio de una Custodia autónoma pueden, oído el parecer del Definitorio o del Consejo, prorrogar el tiempo de la profesión temporal, con tal de que todo ese período de tiempo no supere los nueve años.39

Art. 101

§ 1. El tiempo de la profesión temporal debe transcurrir en la Casa de formación o, de acuerdo con los Estatutos particulares, en otra Casa de la Orden, con tal de que se efectúe bajo la dirección de un hermano idóneo que desempeñe el oficio de Maestro.

§ 2. Compete al Maestro de hermanos de profesión temporal, con la colaboración del Coetus formatorum, dirigir toda la actividad formativa a tenor de las Constituciones generales, de estos Estatutos y de los Estatutos particulares y peculiares.

Art. 102

§ 1. Todos los hermanos deben recibir, durante el período de su profesión temporal, una formación integral específicamente franciscana, a fin de vivir más plenamente la vida de nuestra Orden y cumplir más idóneamente la misión de ésta.

§ 2. Para que esta formación franciscana sea también teológica y humanística, cada Provincia o varias Provincias juntas tengan un programa propio y común para todos los hermanos, teniendo en cuenta las líneas directrices de la Ratio formationis franciscanae y de la Ratio studiorum.

Art. 103

§ 1. Envíese al menos una vez al año al Ministro provincial o al Custodio de la Custodia autónoma un informe sobre la idoneidad de los hermanos de profesión temporal firmado por el Maestro y por el Coetus formatorum.

§ 2. A la profesión solemne ha de preceder, por lo menos, un mes continuo de preparación espiritual y franciscana, que los candidatos deben pasar en sagrado retiro y oración, recordando y meditando la importancia de este acto único y capital por el que el religioso se consagra a Dios para siempre.

§ 3. Compete al Ministro provincial y al Custodio de la Custodia autónoma, guardando el art. 159 § 2 de las Constituciones generales y oído el parecer del Maestro, del Coetus formatorum, de los hermanos solemnemente profesos de la Casa en que el hermano ha permanecido durante el último año y de otros hermanos, admitir a los hermanos a la profesión solemne y recibirla, a tenor de los Estatutos particulares; el Custodio de la Custodia dependiente necesita la delegación del Ministro (general o provincial).

Art. 104

Para juzgar la idoneidad de los candidatos a la Orden, debe tenerse en cuenta, además de lo prescrito para la validez en el derecho común,40 la debida madurez humana y la gracia de trabajar, que exigen una adecuada severidad de juicio en la selección.

Título VI
LA FORMACIÓN PARA LOS MINISTERIOS
Y LAS SAGRADAS ÓRDENES

Art. 105

§ 1. Cada Provincia o varias Provincias conjuntamente, si pareciere oportuno, tengan su propio Centro de estudios para la formación de los hermanos que aspiran a los ministerios y sagradas órdenes. Dicho Centro se regirá por Estatutos propios, observando lo prescrito por el derecho.

§ 2. La erección o supresión de un Centro de estudios corresponde al Ministro provincial o a los Ministros provinciales, con el consentimiento de sus propios Definitorios, consultado el Ministro general.

Art. 106

§ 1. Los estudios se rigen en toda la Orden por su propia Ratio studiorum, aprobada por el Ministro general con el consentimiento de su Definitorio.

§ 2. La Ratio studiorum de cada Provincia o de varias Provincias, por la que se rige la formación de los hermanos que aspiran a los ministerios y sagradas órdenes, elabórese de acuerdo con las prescripciones del derecho común, de la Conferencia episcopal y con las leyes e instrucciones de la Orden.41

§ 3. Esta Ratio studiorum ha de ser aprobada por el Ministro provincial o, si se trata de varias Provincias, por los Ministros de las mismas, con el consentimiento de sus Definitorios, y ha de ser notificada al Ministro general.

Art. 107

Cuando los hermanos se preparan a los ministerios y las sagradas órdenes en Institutos no pertenecientes a la Orden o en Instituciones asociadas que no están bajo la responsabilidad inmediata de la Provincia, es deber del Ministro provincial cuidar que se complete la formación de los hermanos, teniendo en cuenta la Ratio studiorum de la Orden y la de la Provincia.

Art. 108

§ 1. Compete al Ministro provincial para su Provincia, oído el Maestro y el Coetus formatorum, si lo hay, admitir a los hermanos a los ministerios instituidos y conferírselos.

§ 2. El Ministro provincial puede admitir a las sagradas órdenes a un hermano, tras oír a los hermanos profesos solemnes de la Casa y a otros que tienen la responsabilidad y el cuidado de su formación y obtener el voto consultivo del Definitorio.42

Título VII
LA FORMACIÓN PARA OTROS SERVICIOS Y CARGOS

Art. 109

§ 1. Los hermanos que desean ejercer un servicio o cargo y son designados para ello, deben recibir una formación profesional, técnica y científica, según su capacidad.

§ 2. Esta formación debe ser tal que permita prestar un servicio útil a la vida de la fraternidad, a la misión de la Iglesia y a las necesidades de los hombres.

Título VIII
LA PROMOCIÓN DE LOS ESTUDIOS EN LA ORDEN

Art. 110

§ 1. Los Ministros promuevan diligentemente los estudios académicos y pongan sumo interés en preparar especialistas y docentes en los Institutos de la Orden o en otros, según las necesidades de las Provincias y de toda la Orden.

§ 2. Promuevan los Ministros la actividad intelectual mediante Centros (Institutos) de estudios y congresos en las Provincias o en las Conferencias.

Art. 111

Procuren los Ministros que los Centros de estudios, de investigación y de publicaciones eruditas estén organizados teniendo en cuenta las exigencias de nuestro tiempo y las necesidades de la Orden y de las Provincias.

Art. 112

§ 1. Entre los Centros de estudios de la Orden ocupa el primer lugar el Pontificio Ateneo Antonianum, cuyo Gran Canciller y Moderador es el Ministro general.

§ 2. El Pontificio Ateneo Antonianum, en cuanto centro de alto nivel científico con una especialidad prioritariamente franciscana y marcado por su carácter internacional y la cooperación interfranciscana, se propone como propios los siguientes fines:

1. ser centro de investigación y de estudios franciscanos;

2. ser centro de formación de profesores y de formadores de toda la Orden;

3. fomentar sus propias investigaciones científicas para utilidad y servicio de los diversos institutos de la Orden;

4. prestar ayuda a la Orden para el crecimiento de la unidad de mente y de espíritu entre los hermanos.43

Art. 113

Los Ministros provinciales deben colaborar con el Ministro general para lograr los fines del Pontificio Ateneo Antonianum, suministrando profesores, estudiantes y medios.

Art. 114

Los hermanos de nuestra Orden al servicio del Pontificio Ateneo Antonianum deben prestar su trabajo con espíritu de colaboración y de obediencia al Ministro general, a tenor de los Estatutos peculiares y de las decisiones de la Orden.

Notas

1 Cf. Test 40-41.

2 Cf. CIC 19.

3 Cf. CIC 1234 § 1.

4 Cf. CIC 968 § 2; 969 § 2.

5 Cf. CIC 629.

6 Cf. Test 22.

7 Cf. CCGG 112 § 1.

8 Cf. CCGG 119 § 1.

9 Cf. CIC 520 § 1.

10 Cf. CIC 520 § 2.

11 Cf. CIC 682 § 1.

12 Cf. CIC 678 § 2.

13 Cf. CIC 678 § 1.

14 Cf. CIC 784, 785.

15 Cf. 2 R 12,2.

16 Cf. CPO-81, 74.

17 Cf. CPO-81, 89.

18 Cf. CPO-81, 89.

19 Cf. CPO-81, 63.

20 Cf. CPO-81, 59b.

21 Cf. CIC 642.

22 Cf. CIC 643, 645.

23 Cf. CIC 641.

24 Cf. CIC 641.

25 Cf. CIC 647 § 2; 648 § 1.

26 Cf. CIC 467 § 1.

27 Cf. CIC 647 § 2.

28 Cf. CIC 647 § 3.

29 Cf. CIC 651 § 1.

30 Cf. CIC 650 § 2; 651 § 2.

31 Cf. CIC 652 § 5.

32 Cf. CPO-81, 29.

33 Cf. CIC 649 § 1.

34 Cf. CIC 653 § 2.

35 Cf. CIC 653 § 1.

36 Cf. CIC 656.

37 Cf. CIC 655.

38 Cf. CIC 657 § 3.

39 Cf. CIC 657 § 2.

40 Cf. CIC 658.

41 Cf. CIC 659.

42 Cf. CIC 1025, 1029, 1051.

43 Cf. CPO-81, 80-86.

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