DIRECTORIO FRANCISCANO
Documentos Eclesiásticos

PARA UNA PASTORAL DE LA CULTURA (23-V-99)
Consejo Pontificio para la Cultura

 

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INTRODUCCIÓN

Nuevas situaciones culturales, nuevos campos de evangelización

1. «El proceso de encuentro y confrontación con las culturas es una experiencia que la Iglesia ha vivido desde los comienzos de la predicación del Evangelio» (Fides et ratio, n. 70), pues «es propio de la persona humana el no acceder a su plena y verdadera humanidad sino a través de la cultura» (Gaudium et spes, n. 53). Así, la buena nueva que es el evangelio de Cristo para todo hombre y todo el hombre, «al mismo tiempo hijo y padre de la cultura a la que pertenece» (Fides et ratio, n. 71), le llega a éste en su propia cultura, que impregna su manera de vivir la fe y que a su vez es modelada progresivamente por ésta. «Hoy, a medida que el Evangelio entra en contacto con áreas culturales que han permanecido hasta ahora fuera del ámbito de irradiación del cristianismo, se abren nuevos cometidos a la inculturación» (ib., n. 72). Al mismo tiempo, las culturas tradicionalmente cristianas o impregnadas de tradiciones religiosas milenarias se tambalean. Por tanto, no sólo se trata de injertar la fe en las culturas, sino también de devolver la vida a un mundo descristianizado, cuyas referencias cristianas son a menudo únicamente de orden cultural. Estas nuevas situaciones culturales a lo largo del mundo se presentan a la Iglesia, en el umbral del tercer milenio, como nuevos campos de evangelización.

Ante estos desafíos de nuestro tiempo, «dramático y al mismo tiempo fascinador» (Redemptoris missio, n. 38), el Consejo pontificio de la cultura desea compartir un conjunto de convicciones y de propuestas concretas, fruto de numerosos intercambios, especialmente gracias a la fecunda cooperación con los obispos, pastores de las diócesis, y sus colaboradores en este campo apostólico, para una renovada pastoral de la cultura como lugar de encuentro privilegiado con el mensaje de Cristo. En efecto, «toda cultura es un esfuerzo de reflexión sobre el misterio del mundo y en particular del hombre: es un modo de expresar la dimensión trascendente de la vida humana. El corazón de cada cultura está constituido por su acercamiento al más grande de los misterios: el misterio de Dios» (1). De aquí la grande y decisiva importancia de una pastoral de la cultura: «Una fe que no se convierte en cultura es una fe no acogida en plenitud, no pensada en su totalidad, no vivida con fidelidad» (2).

El Consejo pontificio de la cultura quiere así responder a la petición apremiante que le dirigía el Papa Juan Pablo II: «Ustedes deben ayudar a la Iglesia a responder a estos interrogantes, que son fundamentales para las culturas actuales: ¿Cómo hacer accesible el mensaje de la Iglesia a las nuevas culturas y a las formas actuales de la inteligencia y de la sensibilidad? ¿Cómo puede conseguir la Iglesia de Cristo que le escuche el espíritu moderno, tan orgulloso de sus realizaciones y al mismo tiempo tan preocupado por el porvenir de la familia humana?» (3).


(1) Juan Pablo II, Discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, Nueva York, 5 octubre 1995, nn. 9-10: L'Osservatore Romano, Edición semanal en lengua española, 13-X-95, p. 8; 27 (1995) 564.

(2) Juan Pablo II, Carta autógrafa por la que se instituye el Consejo pontificio para la cultura, 20 de mayo de 1982: AAS 74 (1982) 685. L'Osservatore Romano, Edición semanal en lengua española, 9-VII-1982.

(3) Juan Pablo II, Discurso al Consejo pontificio para la cultura, 15 de enero de 1985: L'Osservatore Romano, Edición semanal en lengua española, 10-III-1985, p. 11; Insegnamenti, VIII/1 (1985) 98-99.

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