DIRECTORIO FRANCISCANO
La Oración de cada día

ORACIÓN A SAN FRANCISCO EN LA VERNA
(Giotto y Juan Pablo II)

 

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El 17 de septiembre de 1993, Juan Pablo II volvió al santuario franciscano de La Verna o monte Alverna; ya estuvo allí en 1971 cuando, siendo todavía cardenal arzobispo de Cracovia, celebró el XXV aniversario de su ordenación sacerdotal. La Verna fue uno de los lugares predilectos de Francisco, por su aislamiento y por las condiciones tan favorables que reunía para la oración y contemplación, y allí, en septiembre de 1224, recibió los estigmas de la Pasión de Cristo. Por la mañana el Papa celebró la misa en la basílica del santuario, y en la homilía dijo entre otras cosas: «Venimos, oh Francisco, a encontrarte en este lugar que tanto amaste. Venimos a ti para confirmarnos, una vez más, en la convicción de que el amor es más grande que toda fuerza negativa. Te saludamos al final del segundo milenio cristiano. Te saluda la Iglesia y toda la familia humana. Y te pedimos, Poverello de Asís, que "fortifiques el santuario" también en nuestros días. Fortifica a la Iglesia». Por la tarde, ante la figura de Cristo crucificado, junto a la roca en que se hallaba San Francisco cuando le fueron impresas las llagas de Cristo, Juan Pablo II pronunció fervoroso la oración que seguidamente ofrecemos.

Oh San Francisco,
que recibiste los estigmas en La Verna,
el mundo tiene nostalgia de ti
como icono de Jesús crucificado.

Tiene necesidad de tu corazón
abierto a Dios y al hombre,
de tus pies descalzos y heridos,
y de tus manos traspasadas e implorantes.

Tiene nostalgia de tu voz débil,
pero fuerte por el poder del Evangelio.

Ayuda, Francisco, a los hombres de hoy
a reconocer el mal del pecado
y a buscar su purificación en la penitencia.

Ayúdalos a liberarse también
de las estructuras de pecado,
que oprimen a la sociedad actual.

Reaviva en la conciencia de los gobernantes
la urgencia de la paz
en las naciones y entre los pueblos.

Infunde en los jóvenes tu lozanía de vida,
capaz de contrastar las insidias
de las múltiples culturas de muerte.

A los ofendidos por cualquier tipo de maldad
concédeles, Francisco,
tu alegría de saber perdonar.

A todos los crucificados por el sufrimiento,
el hambre y la guerra,
ábreles de nuevo las puertas de la esperanza.

Amén.


O San Francesco,
stigmatizzato de La Verna,
il mondo ha nostalgia di te
quale icona di Gesù crocifisso.

Ha bisogno del tuo cuore
aperto verso Dio e verso l’uomo,
dei tuoi piedi scalzi e feriti,
delle tue mani trafitte e imploranti.

Ha nostalgia della tua debole voce,
ma forte della potenza del Vangelo.

Aiuta, Francesco, gli uomini d’oggi
a riconoscere il male del peccato
e a cercarne la purificazione nella penitenza.

Aiutali a liberarsi
dalle stesse strutture di peccato,
che opprimono l’odierna società.

Ravviva nella coscienza dei governanti
l'urgenza della pace
nelle Nazioni e tra i Popoli.

Trasfondi nei giovani la tua freschezza di vita,
capace di contrastare le insidie
delle molteplici culture di morte.

Agli offesi da ogni genere di cattiveria
comunica, Francesco,
la tua gioia di saper perdonare.

A tutti i crocifissi dalla sofferenza,
dalla fame e dalla guerra,
riapri le porte della speranza.

Amen.


O Saint Francis,
stigmatized on La Verna,
the world longs for you,
that icon of the crucified Jesus.

It has need of your heart,
open to God and to others;
of your bare, wounded feet,
of your pierced hands raised in supplication.

It longs for your voice so frail
yet forceful with the power of the Gospel.

Francis, help the people of this age
to recognize the evil of sin
and to seek purification from it in penance.

Help them to become free
from the very structures of sin
that oppress today’s society.

Rekindle in the consciousness of those in government
an urgent need for peace
between nations and peoples.

Instill in young people your freshness of life
that is capable of withstanding the snares
of the many cultures of death.

To those injured by every type of evil
teach, O Francis,
the joy of being able to forgive.

To all those crucified by suffering,
hunger and war,
reopen the doors of hope.

Amen.

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