DIRECTORIO FRANCISCANO
ENCICLOPEDIA FRANCISCANA

FRANCISCO EXIMENIS (o EIXIMENIS)
(1330 (?) - 1409)

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Francisco Eximenis, franciscano (OFM), polígrafo, nació en Gerona hacia 1340 y murió en 1409. Tomó el hábito franciscano probablemente en el convento de San Francisco de su ciudad natal. Maestro en teología por la Universidad de Tolosa, frecuentó también las aulas de Colonia, Oxford y París. En 1383 se traslada definitivamente a Valencia donde escribe la mayor parte de sus obras. En 1408 es nombrado por Benedicto XIII patriarca de Jerusalén y, poco antes de su muerte, le encarga la administración del obispado de Elna (Rosellón).

Es, sin duda, el franciscano más influyente en la vida pública civil y religiosa del antiguo reino de Aragón en el último tercio del siglo XIV y primer decenio del XV: nombrado confesor del príncipe D. Juan, director espiritual de la reina Dña. María de Luna, asesor de Martín I y uno de los «teólogos oficiales» de los Consejos de Valencia. Debido a esta privanza se ve implicado en los principales acontecimientos políticos y religiosos de este tiempo. En 1391 interviene activamente en el apaciguamiento de rivalidades entre los distintos bandos de nobles y en la solución del conflicto de jurisdicciones entre la potestad civil y la eclesiástica en la punición de clérigos. Como comisario apostólico actúa entre Martín I y Benedicto XIII para organizar dos cruzadas contra los moros de las costas berberiscas. Por orden del rey D. Juan delibera con el Consejo de Valencia sobre la venida del papa Luna a Valencia. En el reinado de Martín I forma parte de la junta de teólogos convocada por el monarca en Zaragoza para poner fin al desastroso Cisma de Occidente, aunque sin perjuicio de Benedicto XIII. La posición de Eximenis frente al problema del Cisma no deja de ser algún tanto ambigua. En la práctica aparece del lado de la corte de Avignon, de la que recibe numerosas gracias y mercedes. No obstante, en sus primeras obras adopta una actitud de indiferencia y neutralidad e incluso en su obra De triplici statu mundi (1398) se presenta como decidido defensor de la legitimidad del papa de Roma.

Eximenis es asimismo uno de los iniciadores de la reforma franciscana en el reino de Aragón con la fundación del convento de Sancti Spiritus del Desierto (o del Monte) cerca de Sagunto. Pero quizá la comisión más honrosa es la que recibe del Consejo de Valencia en 1399, junto con otros dos licenciados, para redactar unos estatutos sobre la enseñanza pública en la ciudad. Por el parangón de sus escritos con los acuerdos tomados por los Consejos no es difícil descubrir la eficaz influencia de aquéllos en la dirección de la vida social y política del reino. En repetidas ocasiones muestran los Consejos su agradecimiento por los «grandes y muchos trabajos y servicios que sostiene y hace por la cosa pública de la ciudad».

OBRAS: Sus escritos interesan doctrinal y literariamente. Muestra de ello son las ediciones llevadas a cabo modernamente en la Colección de Clásicos Catalanes, vols. VI, XIII y XXIV. Summa Theologica, identificada hasta hace poco con Lo Crestiá, pero que los estudios del padre Amorós han puesto en evidencia ser distinta; Pastorales, 1490; Psalterium Laudatorium, 1495; De triplici statu mundi, donde el autor muestra su afición por las doctrinas escatológicas de Joaquín de Fiori; Llibre dels sants Angels, 1494; Vida de Jesucrist, la versión castellana de sus ocho primeros libros publicada en 1496; Scala Dei o Tractat de contemplació, 1494, devocionario de dirección espiritual dedicado a la reina María de Luna; Tractat de confesió, 1497; Lo Llibre de les dones, 1494, sobre normas de vida cristiana para doncellas, casadas, viudas y religiosas; Doctrina compendiosa, 1509, de interés por sus doctrinas ético-sociales; Questions sobr'ls novisimis, Art de ben morir, Ars praedicandi, Cercapou, etc. Hay además otra serie de obras perdidas y dudosas cuya paternidad eximeniana está todavía por comprobar. Pero la obra que más renombre dio a Eximenis fue Lo Crestiá, monumental enciclopedia cristiana. Comprendía esta obra XIII libros, de cuya amplitud y variedad de temas dan idea los libros I, II, III y XII, únicos que han llegado hasta nosotros. El Regiment de la cosa publica, corresponde a la parte III del lib. XII. De la difusión de las obras de Eximenis dan testimonio los numerosos códices existentes y las versiones a diversas lenguas.

El pensamiento de Eximenis reviste interés desde el punto de vista de la evolución de las ideas religiosas de su siglo, como místico, teólogo y por sus doctrinas ético-sociales.

BIBLIOGRAFÍA: J. Massó-Torrents, Les obres de Fra Francesch Eximeniç, en Anuari de l'Institut d'Estudis Catalans 3 (1909-10); A. Ivars, OFM, El escritor Fr. Francisco Eximénez en Valencia (1383-1408), en Archivo Ibero-Americano 14 (1920) 76-104; 15 (1920) 289-331; 19 (1923) 359-398; 20 (1923) 210-248; 24 (1925) 325-382; 25 (1926) 5-48, 289-333; M. de Barcelona, Fra Francesc Eximenis, OFM (1340?-1409?), en Estudis Franciscans 40 (1928) 437-500; T. Carreras Arnau, Fray Francisco Eiximenis. Su significación religiosa, filosófico-moral, política y social, en Anales del Instituto de Estudios Gerudenses 1 (1946) 270-293; etc.

[Antonio Eguíluz, OFM, s.v. Eximenis, Francisco, en Q. Aldea (dir), Diccionario de Historia Eclesiástica de España, II, Madrid 1972, 889-890].

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FRANCISCO EXIMENIS (o EIXIMENIS)

Religioso franciscano, patriarca de Jerusalén y obispo, protagonista en la vida política, social y religiosa de la Valencia de su tiempo.

Nació en Gerona hacia 1327. Ingresó como religioso en el convento de San Francisco de su ciudad natal. Obtuvo el grado de maestro en teología en la Universidad de Tolosa. Cursó también estudios en Colonia, Oxford y París.

Desde 1383 vivió en Valencia, donde fue protagonista de la vida política, social y religiosa durante tres decenios. Su prestigio hizo que las autoridades municipales le encargaran la organización de la enseñanza pública. Su obra Regiment de la cosa publica, probablemente obedece, a este encargo, que Eiximenis supo aprovechar a fondo. La dedicatoria de la obra es un texto notable de valor histórico y literario, tanto por ser la primera descripción física de Valencia en nuestra literatura, como por la filosofía y política que expresa. Con los elogios que dedica a Valencia a través de la obra y el programa de gobierno que propugna, basado en el impulso mercantil, se ganó enseguida el corazón de la burguesía valenciana.

Proyectó una extensa obra: Lo Crestiá, de trece volúmenes (sólo llegó a redactar cuatro) con los que pretendía ilustrar, encauzar y despertar, adoctrinar y amonestar a todo fiel cristiano sobre los principios de la fe, la piedad y la moral cristiana.

Probablemente gracias a su iniciativa, los Jurados acordaron poner la Ciudad de Valencia bajo la protección del Ángel Custodio, considerado desde entonces como uno de los patronos de la Ciudad y del Reino.

Fue uno de los iniciadores de la reforma franciscana en el Reino de Valencia. Gracias a sus gestiones, la reina María de Luna, esposa del rey Martín el Humano, que tenía a Eiximenis como consejero espiritual, fundó el monasterio de Santo Espíritu del Monte (Gilet).

En 1391 intervino activamente en el apaciguamiento de rivalidades entre los distintos bandos de nobles y en la solución del conflicto de jurisdicciones entre la potestad civil y eclesiástica en la punición de clérigos.

En 1408 fue nombrado por el papa Benedicto XIII, patriarca de Jerusalén, y, poco antes de la muerte de Eiximenis, acaecida en Perpiñán en 1409, le encargó la administración del obispado de Elna.

[A. Llin, Modelos de vida cristiana. Valencia, Edicep, 1999, pp. 21-22].

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FRANCISCO EXIMENIS (o EIXIMENIS)

Fr. Francisco Eximenis, religioso franciscano muy ecuánime, sabio, erudito, político, devoto, polígrafo, escritor notabilísimo, favorecido de los reyes de Aragón, Pedro IV, Juan I, y Martín y su esposa María, condesa de Luna, partidario de los papas aviñoneses, Patriarca de Jerusalén, Administrador del obispado de Elna, muy crédulo fue visionario.

Hoy se sabe que nació en la ciudad de Gerona, y muy probablemente sobre el año 1330, habida cuenta que recibió el subdiaconado y diaconado el 22 de diciembre de 1352 con otros cinco frailes, en la iglesia de Santa María de Sans, Barcelona. Entró en nuestra Orden siendo muy jovencito, a pueritia evocatus. Estuvo en los conventos de Gerona, Vich, Barcelona, Oxford, donde estudió, Aviñón, Aracoeli de Roma, y largos años, con breves intervalos de 1383 a 1407, en Valencia, su convento favorito. Empero no estuvo en el convento de Lérida enseñando Teología el año 1371 en la iglesia de San Juan, según afirma el P. Pou y otros escritores, pues cuando se hicieron gestiones al efecto por la Pahería de Lérida y el mismo provincial, Fr. Francisco Eximenis se excusó con no poder aceptar el cargo, y no fue a Lérida.

En 1373, la reina Leonor le concedió 25 florines para la obtención del título magistral, y el Ceremonioso, 50 florines, y lo recomendó a los Duques de Anjou y de Armañach para que, después de la lectura del Libro de las Sentencias en Tolosa, recibiese en aquella Universidad la birreta doctoral; y María, esposa del Duque de Gerona, infante primogénito, instó al canciller de la misma Universidad a fin de que cuanto antes recibiese dicha distinción, para trasladarse a Valencia, donde su marido lo había menester. Al año siguiente, 1374, Eximenis era proclamado maestro de Teología en Tolosa. Era ya Consejero del príncipe Juan, cuando le nombró éste su confesor el 15 de noviembre de 1384, no aceptando Eximenis el cargo, como que, al año siguiente, 17 de septiembre de 1385, era su confesor el provincial de Aragón, Fr. Tomás Olzina, sin dejar, no obstante, de ser su Consejero y seguir en su gran privanza y llevar a cabo otros encargos que el Duque de Gerona le confiara, como examinar libros hebreos de la aljama de Valencia en compañía de Olzina y Fr. Nicolás Sacosta. Ya Monarca, Juan I le hizo merced de 500 sueldos para misas en sufragio del alma de su padre, Pedro IV.

El rey Martín de Aragón el Humano, sucesor de su hermano Juan en 1396, fomentó sus relaciones con Fr. Francisco Eximenis. Y su esposa María de Luna le nombró su director espiritual y fue asistida con los auxilios espirituales al expirar en Villarreal (Castellón) el 29 de diciembre de 1406, por más que el confesor ordinario de la Reina era, desde 1401, Fr. Juan Eximeno, franciscano mallorquín, instituyéndoles a uno y otro, junto con otro fraile menor, observante, Fr. Bartolomé Borrás, sus albaceas testamentarios. A la reina María y a Fr. Francisco Eximenis se debió la fundación del convento observante de Sancti Spiritus del Desierto (Gilet, Valencia), uno de los primeros de la observancia de la Provincia de Aragón. La Soberana le dio a Eximenis 250 florines para el socorro de las necesidades de los religiosos. El rey Martín de Aragón, el 21 de diciembre de 1397 y 21 de enero de 1398, le invitó a asistir a una junta de teólogos en Zaragoza para poner fin al Cisma de Occidente. Fr. Eximenis consagró todas sus energías a preparar las dos cruzadas contra los berberiscos en los años 1397 y 1399, bien que sus efectos no fueron nada halagüeños.

Durante el reinado de Pedro IV se conservó éste neutral hacia ambos pontífices. Mas el infante Juan, aún en vida de su padre, se declaró por el Antipapa. Eximenis, al menos después de muerto el Ceremonioso, abrazó el partido de Aviñón, aunque en su libro De triplici statu, códice H-III-24 de la Biblioteca del Escorial, escrito sobre el 1398, se manifiesta decidido partidario del Papa romano. Es difícil, o sencillamente imposible, de explicar tamaña anomalía.

A 13 de noviembre de 1408, Benedicto XIII, estando en el Concilio de Perpiñán, donde había fijado su Corte, le nombró Patriarca de Jerusalén, y, a 19 de diciembre, le encargaba la administración del obispado de Elna, al cual pertenecía Perpiñán. Poco gozó de estas dignidades, habiendo fallecido en Perpiñán entre el 6 de marzo de 1409, que aún vivía, y el 15 de mayo, en que era ya preconizado su sucesor en Elna, el canónigo Alfonso de Barcelona. Recibió sepultura en el convento de San Francisco de Perpiñán.

Escribió numerosas y valiosas obras de las más variadas materias, bien que siempre, o punto menos, de tema religioso, cuyo catálogo editaron Wadingo, su continuador Sbaralea, Fr. Juan de San Antonio, Nicolás Antonio, y, con mayor competencia, Massó y Torrens en «Anuari d'Estudis Catalans», año III (1909-10), 592-692, y el P. Martín de Barcelona, capuchino.

Es lástima que un hombre de tan relevantes cualidades pagase crecido tributo a su siglo con creer tantas fábulas ridículas y pueriles supersticiones y se dejase arrastrar de la manía visionaria y profética.

En su Vida de Jesuchrist se constituye en defensor del sistema escatológico, bien que algo mitigado, de los antiguos paladines del Evangelio eterno. Como los espirituales, siente una sugestiva devoción al abad Joaquín de Fiore. Le atraen las profecías de Merlín y de Cirilo, el anacoreta. Pero depende en mayor escala de los posteriores visionarios, como Arnaldo de Vilanova, que dice es natural de Vilanova, villa del reino de Valencia, y Fr. Juan de Rocatallada. Al modo de Arnaldo, divide la historia del mundo en tres edades, en su libro Apparatus de triplici statu mundi, que recuerda la idea joaquinista. Desbarra, al tratar en su vida de Jesucristo, acerca de la aparición del sexto sello y reforma eclesiástica, y futuros castigos de Dios, apoyándose en el testimonio de otros visionarios.

Divide en tres partes a los Frailes Menores, y profetiza ridículamente de cada una de ellas. Espera la reparación total de las calamidades futuras, que, según él y otros visionarios, como Rocatallada, debía ser obra de un papa santo, y de un emperador virtuosísimo, los cuales fundarían en Jerusalén el reino espiritual de Cristo, estando a ellos reservada la misión de completar la obra de San Francisco y de Santo Domingo. En Lo Crestiá había dejado consignada la profecía de otros visionarios, según la cual, al terminar el siglo XIV, serían destronados todos los monarcas, excepto el de Francia, que había de ser sublimado sobre los demás.

Cuando Juan I, bien que grande amigo suyo, escribió el 17 de noviembre de 1391 a Pedro Artés que advirtiese al presunto vidente que debía abstenerse de semejantes vaticinios o demostrarle su verdad por arte de astrología, Eximenis contestó que podía presentar la autoridad de Rocatallada, según el cual a la Real Casa aragonesa estaba reservada en breve plazo la soberanía universal.

[Padro Sanahuja, OFM, Historia de la Seráfica Provincia de Cataluña. Barcelona, Editorial Seráfica, 1959, pp. 156-158].

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FRANCISCO EXIMENIS (o EIXIMENIS)

Fundador del Real Monasterio de Santo Espíritu del Monte (Gilet, Valencia), primer centro del movimiento Observante en el reino de Valencia y aun de Aragón. Nació en Gerona hacia el 1339, y murió en Perpiñán, ciudad de su obispado, entre los años 1409 y 1413, siendo el hombre del siglo XIV.

Ingresó en la Orden franciscana muy joven y, después de estudiar en Valencia filosofía y teología, pasó al extranjero, frecuentando las aulas de Oxford, Colonia y París. En 1373, el rey D. Pedro, El Ceremonioso, le recomendó ante el Canciller de la Universidad de Tolosa, en recompensa a los servicios prestados a la Corte aragonesa; y a mediados de 1374, regresó a Valencia, Maestro ya en Teología por la dicha Universidad.

Residió 25 años en Valencia, siendo este período el de su máxima actividad literaria. Los Jurados de Valencia le tuvieron en tan alto aprecio, que, primero, se aconsejaban de él en los asuntos más delicados; segundo, en 1399, le encargaron la redacción de unas Normas o Estatutos sobre la enseñanza pública, por las que deberían regirse las escuelas de la Ciudad; tercero, le designaron embajador suyo y de la Ciudad ante el rey D. Martín para tratar asuntos graves y delicados; y, cuarto, colocaron las obras de Fr. Eximenis en los centros oficiales de la misma Ciudad.

El 1 de marzo de 1398, Benedicto XIII le nombró Comisario apostólico para predicar la Cruzada valenciano-mallorquina contra los moros de Berbería. El 13 de noviembre de 1408, fue elevado a la dignidad de Patriarca de Jerusalén, y nombrado, a la vez, el 19 de diciembre del mismo año, Administrador Apostólico perpetuo de Elna (Rosellón). Desempeñó todos estos cargos con tanto celo y fue tal la santidad de su vida, que mereció ser incluido en el Martirologio Franciscano el día 23 de enero.

Asistió, en sus últimos momentos a la reina Dña. María de Luna, que le tuvo por su director espiritual y le nombró su albacea testamentario. Fue consejero de los reyes D. Juan I y D. Martín I; y ya en enero de 1384, D. Juan I, entonces Príncipe, le eligió por Confesor suyo, cargo al que renunció, al parecer, para atender sus compromisos con las autoridades civiles de Valencia. Finalmente, como predicador de la ciudad de Valencia, fue el escogido para pronunciar la oración fúnebre en los funerales que celebró Valencia a la muerte del rey D. Pedro IV, El Ceremonioso (1384), y para predicar en la fiesta de Acción de gracias por el feliz desenlace de la campaña aragonesa en la conquista de Sicilia (1392).

Por el número de obras que escribió y por el interés lingüístico y biográfico de las mismas, es llamado por algunos autores máximo polígrafo valenciano. Se le considera como el iniciador del pensamiento pedagógico predominante en la cultura valenciana, seguido, luego, por Luis Vives.

Sus principales obras son: Primer de Crestiá (Valencia, 1483); Segon del Crestiá (inédita); Regiment de la Cosa publica (Valencia, 1499; Barcelona, 1927); Llibre dels Angels (Barcelona, 1494), vertido al castellano (Burgos, 1490 y 1517, etc.), al francés (Ginebra, 1478; Lyón, 1486, etc.) al flamenco (Bruselas, 1518); Terç del Crestiá (inédita); Dotzé del Crestiá o Regiment civil dels hómens e de les dones (Valencia, 1484; Barcelona, 1896 y 1904): Lo Llibre de les dones (Barcelona, 1485 y 1495) vertido al castellano (Valladolid, 1542); Vida de Jesucrist, inédita en el original y publicada en francés (París, siglo XV), en español (Escorial, París, siglo XV: Granada, 1496); "Scala Dei" o Tractat de contemplació (Barcelona, 1494, 1501 y 1523); Cercapou, o sea, Catecismo dialogado (inédita); Ars praedicandi populo, (inédita); Pastorale (Barcelona, 1495); Psalterium Laudatorium (Gerona, 1495); Expositio in Psalmos Poenitentiales (Gerona, 1495). También se tienen por suyas algunas otras obras; además, se han perdido varias y se le atribuye más de una.

[Conrado Ángel, Religiosos ilustres de las Seráficas Provincias de Valencia. Petra (Mallorca), Apóstol y Civilizador, 1988, pp. 38-39].

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FRANCISCO EXIMENIS (o EIXIMENIS)

Nació en Gerona hacia 1325 y murió en Perpiñán el año 1409. Religioso franciscano y escritor. Ingresó en el convento de frailes menores de Gerona y, en 1352 fue ordenado en Barcelona. Estudió Teología y Filosofía en Valencia y viajó por las más importantes universidades de su época: París, Colonia, Oxford, algunas ciudades italianas y, hacia 1365, se encontraba en la corte papal de Aviñón. En 1374 recibió el título de Maestro en Teología por la universidad de Tolosa, después de algunas gestiones de la casa real, de cuya protección gozaba. Vivió en Barcelona, salvo viajes esporádicos, desde 1371 a 1383, año en el que fue trasladado a Valencia, donde permaneció hasta poco antes de su muerte.

En Valencia tuvo Eiximenis un gran prestigio personal: fue consejero de los Jurados de la ciudad, árbitro en testamentos, pacificador en las bandositats y otros conflictos entre la autoridad civil y la eclesiástica, pronunció la oración fúnebre con motivo de la muerte de Pedro el Ceremonioso (1387) y el discurso celebrando la terminación de la campaña de Sicilia (1392). Martín el Humano le llamó a la reunión de teólogos para tratar sobre el Cisma (1398), en la cual se mostró partidario de una solución favorable a Roma. Participó en el concilio de Perpiñán convocado por Benedicto XIII en 1408, año en el que fue nombrado Patriarca de Jerusalén y consagrado obispo de Elna.

Fue un fecundo escritor y en sus obras, de carácter religioso y moralizador, se revela como un agudo observador de la sociedad de su tiempo a la que retrataba empleando su lengua y, muchas veces, los giros del habla popular. Su obra más importante es Lo Crestiá. Comenzada en Barcelona en 1379 y continuada en Valencia, constituye el más ambicioso proyecto de Eiximenis que, en trece libros, pretendía hacer una sistemática exposición, al modo de las sumas escolásticas en las que se enuncian los principios y se argumenta acumulando razones, de los dogmas y moral cristiana. De los trece libros en que se dividía la obra nos han llegado solamente los tres primeros y el duodécimo, y es muy probable que los otros libros no llegasen a ser redactados. Los primeros tres libros tratan de los fundamentos de la doctrina cristiana (la ley natural, la ley de la gracia y la revelación), de las tentaciones y del pecado; en ellos incluye, principalmente en el tercero, numerosas narraciones y descripciones de la sociedad y costumbres de su tiempo o cuentos tradicionales y fábulas en las que hace intervenir, en ocasiones, a personajes históricos. El Dotzé del Crestiá o Regiment de priceps e de comunitats, el duodécimo libro, constituye un importante tratado político en el que desarrolla lo que ya había expuesto en Regiment de la cosa pública (1383), dedicado a los Jurados de la ciudad de Valencia, y que forma parte del Dotzé como los capítulos 357 al 395. Las fuentes de este escrito son, entre otros libros, De regimine principum de Egidio Romano, la Ciudad de Dios de san Agustín y algunos libros de historia. La filosofía política de Eiximenis sostiene a la vez la procedencia divina del poder político y su origen en un pacto de la sociedad civil, lo cual es una manifestación del concepto medieval catalán que está a la base del funcionamiento de las Cortes. Del libro se hizo una edición en Valencia (1484), en la que intervino Joan Roís de Corella. Existen ediciones modernas del libro tercero Terç del Crestiá, (Barcelona 1929-1932, interrumpida en el capítulo 352, de los 1060 que tiene la obra), del duodécimo (Tractat de regiment de prínceps e comunitats, Barcelona 1904, incompleta y de transcripción poco fidedigna) y del Regiment de la cosa pública, además de la edición de 1499, existe una edición moderna (Barcelona 1927).

Escribió también el Llibre dels Angels (Barcelona 1492): redactado en 1392, es un tratado sobre los ángeles con pretensiones divulgadoras; de hecho, alcanzó una gran difusión, en catalán y otras lenguas, y motivó el renacimiento del culto a los ángeles. Lo Llibre de les Dones (Barcelona 1495) fue escrito en 1396 y en él describe los diversos tipos y estados de las mujeres, sus virtudes y defectos y el modo de corregirlos; es un libro con pretensiones moralizantes más que satíricas; fue traducido al castellano con el título de Carro de las Donas y en alguna edición se interpolaron fragmentos del De viduis de Luis Vives; el Arcipreste de Talavera la cita en su Corbacho y, en algunos pasajes, la sigue. También con pretensiones pedagógicas, de hecho la proyectó en latín pero la redactó en catalán, escribió, hacia 1400, la Vita Christi o Vida de Jesucrist de la que algunos fragmentos fueron editados; obra de tono popular, en la que acepta algunos elementos legendarios, fue traducida al castellano y al francés.

Otras obras suyas son: Scala Dei o Tractat de contemplació (anterior a 1406); Cercapou, una especie de catecismo; Doctrina compendiosa y Qüestió sobre els novíssims, ambas de dudosa atribución; Ars praedicandi populo; Pastorale; Expositio in Psalmos Poenitentiales y Psalterium Laudatorium, de las que existe versión catalana moderna. También se sabe que escribió una suma teológica y otra filosófica, una exposición de la Regla de su Orden y tres volúmenes de sus sermones, pero ninguna de estas obras nos ha llegado. La obra de Eiximenis, pese a su importancia histórica y literaria, permanece inédita en su mayor parte.

[Gran Enciclopedia de la Región Valenciana. Tomo IV. Valencia 1973, pp. 95-96]

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FRANCISCO EXIMENIS (o EIXIMENIS)

Francisco Eximenis o Eiximenis, religioso de la Orden de Frailes Menores, notabilísimo filósofo y tratadista. Se cree que nació en Gerona (1340?); murió en Perpiñán (1412?). Ingresó en el convento de franciscanos de Gerona y luego estudió en Valencia, en donde pasó la mayor parte de su vida; se dedicó a escribir, predicar y enseñar, ocupó importantes cargos políticos y religiosos, se le encargaron algunas misiones honoríficas y adquirió fama de sabio y virtuoso. Fue amigo de san Vicente Ferrer. Cuando ya contaba edad avanzada y a pesar de sus achaques y enfermedades, asistió al Concilio de Perpiñán de 1408, convocado por Benedicto XIII, de quien era partidario. En la misma fecha le fue conferido el Patriarcado de Jerusalén, y un mes más tarde, la administración del obispado de Elna. Fue sepultado en el convento de su Orden, en Perpiñán.

Es un escritor notable por sí mismo, pero parece un rezagado dentro de la época en que floreció. No le llegó ni siquiera un destello de influencia italiana, en el momento en que los espíritus selectos se hallaban ya en pleno humanismo y presagiaban el Renacimiento clásico, y, como dice Rubió y Lluch, construyó la más vasta enciclopedia medieval cuando empezaba la descomposición de la Edad Media. Su obra principal lleva por título Lo Crestiá, compuesta entre 1381 y 1386. De los trece libros que, según la distribución de materias, debía tener, solamente se conocen cuatro, el I, II, III y XII. El I, escrito en Barcelona, trata de la Religión cristiana; es apologético. El libro II fue escrito en Valencia, antes del 5 de octubre de 1384. El III constituye uno de los principales monumentos de la filosofía moral en las lenguas neolatinas: retrata, además, la sociedad catalana de la época, y fue terminado en 1384.

Acaso el libro XII, denominado Regiment de prínceps e de comunitats, trata de la constitución social y política de la sociedad civil. Fue impreso en Valencia un siglo después de su redacción. Se trata de una obra monumental, en donde se hallan incluidas todas las ciencias sagradas. De este libro el propio Eximenis desglosó su obra Regiment de la cosa pública. Otras obras del mismo autor son el Trachtat apellat doctrina compendiosa, cuya primera parte es un catecismo abreviado y fragmentario; el Llibre dels Angels, que es la obra más divulgada de Eximenis, exposición de doctrinas teológicas y filosóficas sobre la naturaleza y operaciones de los espíritus puros. Lo Llibre de les dones, que trata de las cualidades buenas y malas de las mujeres, y en donde se muestra partidario de la instrucción de las mismas. El Cercapou, tomado en parte de una obra de Ludolfo de Sajonia, es un tratado de la confesión, que habla de los mandamientos, pecados mortales, sentidos corporales y toda especie de virtudes, y termina enseñando el modo de hacer el examen de conciencia y de confesarse. Scala Dei y Tractat de contemplació, devocionario para dirigir la vida espiritual y tratado de la vida contemplativa, respectivamente. La Qüestió sobre els novíssims, llana demostración, según testimonios de los Santos Padres de la Iglesia. Y, por último, la Vida de Jesucrist, último libro auténtico de Eximenis, escrito con anterioridad al año 1404.

Obras latinas: Pastorale, tratado de materia canónica, dirigido al arzobispo de Valencia; Psalterium Laudatorium; Expositio in Psalmos Poenitentiales; De triplici statu mundi, y Ars praedicandi populo. Es casi seguro que Eiximenis escribió otras muchas obras, dada la fecundidad de este admirable y modesto genio de la literatura, similar a la de Ramón Llull, a quien pudiera compararse en más de un aspecto.

[Enciclopedia de la Religión Católica. Tomo III. Barcelona, Dalmau y Jover Ed., 1952, cols. 862-863].

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FRANCISCO EXIMENIS (o EIXIMENIS)

Escritor catalán, nacido en Gerona en 1340. Fue religioso franciscano y estudió en París, Colonia, Oxford y Roma. Gozó de enorme prestigio; fue persona de confianza de la casa real, por cuya influencia recibió el título de maestro en Teología; intervino directamente en la cuestión del Cisma de Occidente; el Papa le nombró Patriarca de Jerusalén, después de intervenir en el Concilio de Perpiñán (1408). Poco después fue consagrado obispo de Elna. Murió en Perpiñán en 1409.

Su vasta producción se recoge en: Lo Crestiá (El Cristiano); Llibre dels Angels (Libro de los ángeles) 1392; Lo Llibre de les dones (Libro de las mujeres), ca. 1396; Scala Dei o Tractat de contemplació (Tratado de contemplación), de principios del s. XV; Cercapou (Rebañadera) y cuatro libros en latín. Hay que contar además con otras obras perdidas o no identificadas todavía. Su obra más ambiciosa, Lo Crestiá, según el proyecto inicial, debía constar de 13 libros, pero únicamente se conocen cuatro: los tres primeros, escritos entre 1379-84, y el duodécimo, escrito entre 1385-86, en el que Eiximenis se presenta como defensor de una original y utópica república mundial. Es una gran enciclopedia, resumen del saber y de las doctrinas de su tiempo, y dedicada a la formación religiosa de los laicos. El Llibre dels Angels es también un compendio de los conocimientos y creencias que en su tiempo existían sobre los ángeles. Fiel a la idea de la utilidad práctica de la literatura, interpone continuamente historietas o ejemplos morales para ilustrar las explicaciones.

Al igual que en Lo Crestiá, en Lo Llibre de les dones y en el resto de su obra, lo que pretende Eiximenis es ilustrar y corregir cristianamente la conducta y la vida de los hombres de su tiempo. A este afán utilitario responde su magnífica prosa, siempre clara, precisa y coloquial, sin alambicamientos ni adornos, animada por la idea de hacerse entender. Se sirve a menudo de la ironía para hacer más eficaz su obra moralizadora, lo que da un tono ameno y agradable a su obra. Eiximenis parece ignorar el movimiento humanista catalán que está creciendo y desarrollándose a su alrededor y continúa, a fines del s. XIV y principios del XV, la corriente tradicional de la Edad Media.

[A. Comas Pujol, s.v. Eiximenis, Francesc, en Gran Enciclopedia Rialp. Tomo VIII. Madrid, Ed. Rialp, 1972, p. 415].

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